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Benedicto XVI presenta los desafíos que afronta Uruguay (Discurso al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador)
  Mario Cayota es el nuevo Embajador de la República ante el Vaticano
Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2008

 

EN SU PRIMERA INTERVENCIÓN EN EL SINODO DE LA PALABRA

 

MONS. ROMERO PROPUSO LA ANIMACION BIBLICA DE LA PASTORAL

 

El Obispo de Canelones, Mons. Orlando Romero,  en su primera intervención en el Sínodo de Obispos efectuada el miércoles 8,  propuso la Animación Bíblica de la Pastoral, en el entendido de que “la Palabra no es un elemento más en la Vida y pastoral de la Iglesia, sino que constituye una transversal que la sustenta y dinamiza”.

Precisó que en “esta clave de Animación Bíblica de la Pastoral, el camino de la Lectio Divina, se muestra como lugar privilegiado para que la Palabra sea hecha vida en los discípulos”.

 

Mons. Romero,  efectuó su intervención durante la Quinta Congregación General en el marco del Sínodo de Obispos que,  sobre el tema “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, se está desarrollando en Roma, del 5 al 26 de octubre.

 

“Dios sale a nuestro encuentro en su Palabra, como Jesús que va a casa de Marta y María. En la Biblia la Iglesia no sólo lee la Palabra de Dios, sino que Dios sale a su encuentro como el Dios de la Palabra”, comenzó manifestando el Obispo.

 

Señaló, asimismo, que la “actitud ante Dios que habla es la escucha”. “La Iglesia es discípula que escucha a los pies del Maestro y debe ser maestra de la escucha”, explicó.

 

Mons. Romero participa en la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos en representación de la Conferencia Episcopal del Uruguay, tras haber sido elegido para dicho fin por los restantes integrantes del episcopado. Participa, asimismo, por Uruguay, en carácter de auditor, el Pbro. Daniel Kerber, Profesor de Teología Bíblica en la Facultad Teológica de Uruguay; Director del Instituto Pastoral de Catequesis de la Arquidiócesis de Montevideo; Párroco de S. Alejandro y de S. Pedro Claver

 

Según lo consignado por Radio Vaticana (RV), un total de 253 Padres sinodales, 41 expertos, 37 auditores y delegados de 10 Iglesias y comunidades eclesiales, participan en el Sínodo sobre La Palabra.

 

 

TEXTO DE LA INTERVENCION PUBLICADA POR LA OFICINA DE PRENSA DE LA SANTA SEDE

MIÉRCOLES 8 - Quinta Congregación General

 

S.E.R. Mons. Orlando ROMERO CABRERA, Vescovo di Canelones (URUGUAY)

 

1. Dios sale a nuestro encuentro en su Palabra, como Jesús que va a casa de Marta y María.

En la Biblia la Iglesia no sólo lee la Palabra de Dios, sino que Dios sale a su encuentro como el Dios de la Palabra.

2. La actitud ante Dios que habla es la escucha. La Iglesia es discípula que escucha a los pies del Maestro y debe ser maestra de la escucha.

En el testimonio de la propia escucha de la Palabra de Dios, que habla en lenguaje humano, la Iglesia se hace maestra de la escucha, en el mismo Espíritu en que la Palabra fue inspirada (DV 12).

3. La Palabra de Dios debe ser inspiradora de toda la vida y Pastoral, por lo que proponemos la Animación Bíblica de la Pastoral. La Palabra no es un elemento más en la Vida y Pastoral de la Iglesia, sino que constituye una transversal que las sustenta y dinamiza.

4. En esta clave de Animación Bíblica de la Pastoral, el camino de la Lectio Divina, se muestra como lugar privilegiado para que la palabra sea hecha vida en los discípulos.

 

[00094-04.04] [IN074] [Texto original: español]

 

Pbro. Daniel Kerber en el Sínodo sobre la Palabra

 

“HABLAR DE LA PALABRA DE DIOS ES DEJARNOS
ENCONTRAR POR EL DIOS DE LA PALABRA”

 

“Es necesario cambiar el paradigma de formación, poniendo en el centro la Palabra viva de Dios”, aseguró el martes 21 de octubre, el Pbro. uruguayo Daniel Kerber Mars, en el marco de la Vigésima Congregación General  del Sínodo de Obispos que, sobre  “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, se está desarrollando en Roma, del 5 al 26 de octubre.

 

El Pbro. Kerber  recordó  que “la Iglesia existe para evangelizar porque ella misma escucha cada día el Evangelio que el Señor le anuncia”, a la vez que planteó la cuestión de “¿cómo la Iglesia se transforma cada vez más en testigo de la escucha, para ser maestra de la escucha? “

 

En virtud de la existencia de muchos instrumentos destinados a la formación en la Palabra, el presbítero expuso una pregunta  muy concreta  ante la Asamblea: “¿cómo nos enriquecemos recíprocamente con estas iniciativas que el mismo Espíritu va suscitando en la Iglesia?”.

 

El Pbro. Kerber  se encuentra participando en el Sínodo de Obispos en carácter de auditor. Es profesor de Teología Bíblica en la Facultad Teológica de Uruguay; Director del Instituto Pastoral de Catequesis de la Arquidiócesis de Montevideo y Párroco de S. Alejandro y de S. Pedro Claver

También participa por Uruguay, el Obispo de Canelones, Mons. Orlando Romero, elegido por el episcopado para representarlo en esta XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos

 

TEXTO COMPLETO DE LA INTERVENCION DEL PBRO. DANIEL KERBER MAS

 

Rev.do Daniel Pablo KERBER MÁS, Profesor de Teología Bíblica de la Facultad Teológica; Director del Instituto Pastoral de Catequesis de la Achidiócesis de Montevideo; Párroco de San Alejandro y de San Pedro Claver (URUGUAY)

 

La Iglesia existe para evangelizar porque ella misma escucha cada día el Evangelio que el Señor le anuncia. ¿cómo la Iglesia se transforma cada vez más en testigo de la escucha para ser maestra de la escucha?

Hablar de la Palabra de Dios es dejarnos encontrar por el Dios de la Palabra. ¿Cómo todos nuestros esfuerzos en torno a la Palabra están marcados por esta clave de encuentro?

Es necesario cambiar el paradigma de formación, poniendo en el centro la Palabra viva de Dios

Ya existen muchos instrumentos, Cebipal, Febic, SBU ¿cómo nos enriquecemos recíprocamente con estas iniciativas que el mismo Espíritu va suscitando en la Iglesia?

 

[00266-04.02] [UD024] [Texto original: español]

 

 

EL NUNCIO APOSTÓLICO PRESENTO CARTAS CREDENCIALES AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

 

En la maña del martes pasado, el recientemente nombrado por el Papa Benedicto XVI, Nuncio Apostólico en Uruguay, Monseñor Anselmo Guido Pecorari, presentó al Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, las credenciales que lo acreditan como representante de Su Santidad para la República Oriental del Uruguay.

 

Las referidas credenciales fueron presentadas en la Residencia Presidencial de la Avda. Suárez. Mons. Pecorari asumió, al mismo tiempo, sus funciones como Decano del Cuerpo Diplomático de nuestro país.

 

A las 11:20 hs, rindió homenaje al Prócer de la Patria José Artigas, presentando una ofrenda floral a los pies del Monumento ubicado en la Plaza Independencia.

 

CURRICULUM VITAE

 

Monseñor Pecorari nació en Mantova (Italia) el 19 de mayo de 1946. Cursó estudios de Humanidades, Filosofía y Teología en el Seminario Episcopal de Mantova.

 

En 1970 fue ordenado sacerdote. Cursó varios estudios: en catequesis y pastoral. Posteriormente, en la Universidad Dominicana de Bologna, se licenció en Teología.

 

Más tarde obtuvo el Doctorado en Teología Moral. En la Pontificia Universidad Angelicum de Roma obtuvo el Doctorado en Derecho Canónico.

A partir de 1977 ingresó a la Academia Eclesiástica de Roma donde se preparó para el Servicio Diplomático de la Santa Sede.

En 1980 fue Agregado a la Nunciatura Apostólica en Liberia, Sierra Leona, Guinea-Cronacry y Gambia.

Luego prestó servicios en la mima Secretaría de Estado en el Vaticano.

Posteriormente fue enviado en grado de Consejero, a las Nunciaturas de España y Andorra (1995-1999)

Irlanda (1999-2001); Eslovenia y en Macedonia.

 

 El Papa Juan Pablo II lo nombró Nuncio en Rwanda y Arzobispo titular de Populonia.

Recibió la Ordenación Episcopal en Mantova por parte del Cardenal Angelo Sodano

El 24 de mayo del presente año, al Papa Benedicto XVI lo nombró Nuncio en la República Oriental del Uruguay a la que llegó el pasado 4 de agosto.

Monseñor Pecorari además de su lengua de origen -italiano- conoce el español, inglés y francés

 

En www.iglesiacatolica.org.uy está disponible una galería de imágenes con las fotografías registradas por el P. Néstor Falco y las publicadas en la página web de la Presidencia de la República. Crónica elaborada en base a información proporcionada por el Vicario de las Comunicaciones de la Arquidiócesis de Montevideo, Pbro. Néstor Falco.

Presentación de Cartas Credenciales (fuente: http://www.presidencia.gub.uy )

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Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2008

 

Ciudad del Vaticano 4 de Abril 2008

 

Hermanos y Hermanas,

 

A tiempo de enviarle un saludo en Cristo resucitado, adjuntamos el material de apoyo y subsidios pastorales que ayudarán a celebrar la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales este próximo 24 de mayo, Fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor.

 

Este material también está disponible en nuestro sitio institucional www.pccs.it  donde encontrarán los subsidios en distintos idiomas.

 

En Cristo lo afirmo:

 

Dn. Ariel Beramendi

OFICIAL DEL PCCS

 

 

 

Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales

Via de Conciliazione N. 5

00120 - Ciudad de Vaticano

Teléfono (39) 06 69891 800

Fax: (39) 06 69891 840

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
PARA LA XLII JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio.
Buscar la Verdad para compartirla

(4 de mayo de 2008)

MENSAJE

Commentario/reflexión

BREVE CUESTIONARIO SOBRE INFO-ÉTICA [1]

LECTURAS BÍBLICAS

ORACIÓN DE LOS FIELES

Intervención del Excmo. Mons. Claudio Maria Celli, Presidente

Palabras de Mons. Paul Tighe, Secretario

 

 

Benedicto XVI presenta los desafíos que afronta Uruguay

Discurso al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador

 

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 30 junio 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este viernes al nuevo embajador de Uruguay ante la Santa Sede, Mario Juan Bosco Cayota Zappettino, en la ceremonia de entrega de las cartas credenciales.

Señor Embajador:

1. Me es grato darle cordialmente la bienvenida a este acto en que me hace entrega de las Cartas Credenciales de Embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Oriental del Uruguay ante la Santa Sede. Le agradezco las amables palabras que me ha dirigido, así como el atento saludo del Señor Presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez Rosas, del que se ha hecho portador. Le ruego que le transmita mis mejores deseos de bienestar personal y familiar, así como mis mejores votos de prosperidad y convivencia pacífica y solidaria para esa noble Nación.

 

2. En su trayectoria histórica, Uruguay ha ido asumiendo los ideales cristianos de justicia y de paz. En su seno conviven pacíficamente y con mutuo respeto diversas concepciones del hombre y su destino, sin que ello menoscabe el aprecio sincero y real por la dimensión religiosa y, en particular, por la misión de la Iglesia. Una muestra del afecto de tantos uruguayos por la Sede Apostólica es, como ha dicho Vuestra Excelencia, el imperecedero recuerdo de las dos visitas a su País de mi venerado predecesor, Juan Pablo II, que ha quedado plasmado en un monumento en el lugar donde celebró su primera Misa en Montevideo.

 

Desde esta perspectiva, es de esperar que la visión cristiana del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, y llamado a un destino sobrenatural, se pueda manifestar abiertamente en la educación de las nuevas generaciones. En efecto, la tarea educativa no ha de limitarse a lo meramente técnico y profesional, sino que ha de comprender todos los aspectos de la persona, de su faceta social y de su anhelo de trascendencia, que se manifiesta en una de sus más nobles dimensiones, como es el amor.

 

3. Los valores más altos, arraigados en el corazón de las personas y en el tejido social, son como el alma de los pueblos, que los hace fuertes en la adversidad, generosos en la colaboración leal e ilusionados en la construcción de un futuro mejor y lleno de vida, en la que todos sin excepción tengan la oportunidad de desarrollar la plena dignidad del ser humano. Por eso se ven con preocupación algunas tendencias que tratan de limitar el valor inviolable de la vida humana misma, desde su concepción hasta su ocaso natural, o de disociarla de su ambiente natural, como es el amor humano en el matrimonio y la familia. La Iglesia promueve ciertamente una "cultura de la vida", generosa y creadora de esperanza, y no sólo por motivos estrictamente confesionales. Como bien sabe, Señor Embajador, hay muchas personas eminentes, también en su País, que comparten preocupaciones similares por motivos éticos y racionales.

 

Con ello se relaciona, por su propia naturaleza, la cuestión de la familia, estructura esencial de la sociedad, y de la unión en matrimonio de un hombre y una mujer, según el designio impreso por el Creador en la naturaleza humana. No faltan quienes desde algunos medios de comunicación social denigran o ridiculizan el alto valor del matrimonio y la familia, favoreciendo así el egoísmo y la desorientación, en vez de la generosidad y el sacrificio necesarios para mantener vigorosa esta auténtica "célula primaria" de la comunidad humana. Fomentar la familia, ayudarla a cumplir sus cometidos indispensables, es ganar también cohesión social y, sobre todo, respetar sus propios derechos, que no pueden ser disipados ante otras formas de unión que pretendieran usurparlos.

 

4. Hoy día, el vasto problema de la pobreza y la marginación es un desafío apremiante para los gobernantes y responsables de las instituciones públicas. Por otro lado, el llamado proceso de globalización ha creado nuevas posibilidades y también nuevos riesgos, que es necesario afrontar en el concierto más amplio de las Naciones. Es una oportunidad para ir tejiendo como una red de comprensión y solidaridad entre los pueblos, sin reducir todo a intercambios meramente mercantiles o pragmáticos, y en la que tengan cabida también los problemas humanos de cada lugar y, en particular, de los emigrantes forzados a dejar su tierra en busca de mejores condiciones de vida, lo que a veces comporta graves secuelas en el ámbito personal, familiar y social.

 

La Iglesia, al considerar el ejercicio de la caridad como una dimensión esencial de su ser y su misión, desarrolla de manera abnegada una valiosa atención a los necesitados de cualquier condición o proveniencia, y colabora en esta tarea con las diversas entidades e instituciones públicas con el fin de que a nadie en busca de apoyo le falte una mano amiga que le ayude a superar su dificultad. Para ello ofrece sus recursos personales y materiales, pero sobre todo la cercanía humana que trata de socorrer la pobreza más triste, la soledad y el abandono, sabiendo que «el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en que creemos y que nos impulsa a amar» (Encíclica Deus caritas est, 31, c).

 

5. Señor Embajador, antes de concluir este encuentro deseo expresarle mis mejores deseos para que la misión que comienza sea fecunda y contribuya a estrechar las relaciones diplomáticas de su País con la Santa Sede, haciéndolas al mismo tiempo fluidas y cordiales. Le ruego nuevamente que se haga intérprete de mis sentimientos y esperanzas ante el Excelentísimo Señor Presidente de la República y demás Autoridades de su País, a la vez que invoco la maternal protección de la Virgen de los Treinta y Tres sobre Vuestra Excelencia, su distinguida familia, sus colaboradores y los queridos hijos e hijas uruguayos.

 

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Mario Cayota es el nuevo Embajador de la República ante el Vaticano

SOLICITUD DE ACUERDO DEL PODER EJECUTIVO PARA ACREDITAR EN CALIDAD DE EMBAJADOR EXTRAORDINARIO Y PLENIPOTENCIARIO DE LA REPUBLICA ANTE EL ESTADO VATICANO AL SEÑOR MARIO CAYOTA

SEÑOR PRESIDENTE.- El Senado pasa a considerar el asunto que figura en tercer término del Orden del Día: "Informe de la Comisión de Asuntos Internacionales relacionado con la solicitud de acuerdo del Poder Ejecutivo para acreditar en calidad de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República ante el Estado Vaticano al señor Mario Cayota. (Carp. Nº 465/06 - Rep. Nº 205/06)"

(Antecedentes:)

"Carp. Nº 465/06

Rep. Nº 205/06

Ministerio de

Relaciones Exteriores

Montevideo, 10 de marzo de 2006.

Señor Presidente de la

Cámara de Senadores

Presente.

Señor Presidente:

El Poder Ejecutivo tiene el honor de dirigirse a ese Cuerpo, con el fin de solicitar su conformidad, de acuerdo con lo dispuesto por el numeral 12 del artículo 168 de la Constitución de la República para acreditar en calidad de Embajador de la República al señor Mario Cayota.

La capacidad y eficiencia que el señor Mario Cayota ha puesto de manifiesto en las actividades desarrolladas a lo largo de su carrera profesional, según se manifiesta en el currículo vitae que se adjunta, constituye a juicio del Poder Ejecutivo, un factor evidente de idoneidad para las responsabilidades que el Gobierno de la República se propone asignarle como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República ante el Estado Vaticano.

El Poder Ejecutivo confía en que ese Cuerpo habrá de manifestar su conformidad con el propósito antes expuesto, accediendo a la solicitud que se le formula por el presente Mensaje.

El Poder Ejecutivo saluda a la Cámara de Senadores con su más alta consideración.

Rodolfo Nin Novoa, Vicepresidente de la República en ejercicio de la Presidencia; Reinaldo Gargano, Jorge Brovetto.

...........................................................

MARIO JUAN BOSCO CAYOTA ZAPPETTINI

Nació el 18 de agosto de 1936 en Montevideo - Uruguay, hijo de Aida y Eduardo Cayota -Comendador de la Orden de San Gregorio Magno-. Es casado con Maria Cristina Dufour Mirassou y padre de cinco hijos.

Doctorado en Filosofía por la Universidad de La Plata (Argentina), posteriormente se orientó hacia los estudios históricos y la docencia. Fue profesor de filosofía e historia en Enseñanza Secundaria y dictó numerosos seminarios a nivel universitario. También en la Universidad de Petrópolis (Brasil), la Católica de Santiago de Chile y Trento (Italia). Desde hace treinta años se desempeña como profesor en la actual Facultad de Teología Mons. Mariano Soler.

Ha participado con múltiples ponencias en numerosos congresos y seminarios tanto en el Uruguay como en el exterior. Asimismo ha escrito variados artículos para diarios y revistas del país y el exterior.

Es autor de varios libros "Cristianos y Cambio Social", ha merecido sendos primeros premios: Intendencia Municipal de Montevideo, -año 1989-; Ministerio de Educación y Cultura, -año 1990-; "Siembra entre Brumas. Utopía Franciscana y Humanismo Renacentista: una alternativa a la Conquista", -522 páginas-, se ha traducido al portugués e italiano; "Optar por los pobres, aunque nos marquen con el hierro", al alemán; así también una monografía sobre el prócer José Artigas y su ideario. Asimismo ha escrito en colaboración con la Universidad Católica "Historia de la Evangelización de la Banda Oriental (1516-1830)"; como así un estudio sobre la personalidad y obra del primer Arzobispo de Montevideo,Mons. Mariano Soler.

Ha sido Presidente del Partido Demócrata Cristiano por varios años, -Partido integrante del Encuentro Progresista - Frente Amplio - Nueva Mayoría-, y actualmente se desempeña en el cargo de Vicepresidente. En el período 2000-2005, fue electo Edil de la Junta Departamental de Montevideo, y asimismo Presidente de este Cuerpo, por unánime elección de todos los partidos integrantes de dicha Corporación Municipal.

En el ámbito eclesial, es terciario franciscano y ha sido Ministro de la Orden Franciscana Seglar. Tiene numerosos estudios publicados en torno a los movimientos pauperísticos medievales y también sobre la Espiritualidad Franciscana. Es director del Centro Franciscano de Documentación Histórica - CE.FRA.DO.HIS.-, de alcance latinoamericano. Asimismo de desempeñó como responsable de Pastor de Zona I y recientemente ha integrado el Sínodo Arquidiocesano como representante de los movimientos laicales. Ha dictado y dicta numerosas conferencias, cursos y talleres de formación en el ámbito de la iglesia uruguaya, incluso a solicitud de los Señores Obispos. También el año 1991, al celebrarse el centenario de la Encíclica "Rerum Novarum", participó con una ponencia en el Congreso que se celebrara en Roma, teniendo oportunidad de departir con S.S. Juan Pablo II.

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RVRadio Vaticana
LA PRIMERA ENTREVISTA DEL PAPA BENEDICTO XVI
CONCEDIDA A «RADIO VATICANO»

CASTEL GANDOLFO, martes, 16 agosto 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la entrevista que Benedicto XVI ha concedido en exclusiva al padre Eberhard v. Gemmingen SJ, de «Radio Vaticano», en vísperas de su viaje a Colonia para participar en las Jornadas Mundiales de la Juventud.

 * * *

 --Santo Padre, el 25 de abril usted manifestó sentirse contento de poder ir a Colonia. ¿Puede explicarnos el porqué de esta alegría?  

--Benedicto XVI: Si, por muchos motivos… Ante todo, he transcurrido años muy bonitos en Renania, y me complace poder experimentar nuevamente el carácter de esta región, de esta ciudad abierta al mundo, y de todo lo relacionado con ella. Además porque la Providencia ha querido que mi primer viaje al exterior sea justamente a Alemania. Yo mismo no habría podido jamás disponerlo de esta manera. Pero, si es justamente Dios a disponerlo así, tenemos con certeza el derecho de alegrarnos. Y también por el hecho de que este primer viaje al extranjero es un encuentro con los jóvenes de todo el mundo... Encontrar a los jóvenes es siempre bonito, porque quizá, a pesar de tantos problemas, traen seguramente consigo tanta esperanza, tanto entusiasmo, y tantas expectativas: en los jóvenes se encuentra la dinámica del futuro. Además, de un encuentro con los jóvenes se sale siempre con una fuerza nueva, más alegres, más abiertos. Estos son algunos de los motivos que luego, con el pasar del tiempo han reforzado ulteriormente, y seguramente, no han hecho disminuir mi alegría. 

--Santidad, ¿Cuál es el mensaje específico que usted desea llevar a los jóvenes que, desde todas partes de mundo llegan a Colonia? ¿Qué mensaje les quiere transmitir?  

--Benedicto XVI: Quisiera mostrarles lo bonito que es ser cristianos, ya que existe la idea difundida de que los cristianos deben observar un inmenso número de mandamientos, prohibiciones, principios, etc., y que por lo tanto el cristianismo es, según esta idea, algo que cansa y oprime la vida y que se es más libre sin todos estos lastres. Quisiera en cambio resaltar que ser sostenidos por un gran Amor y por una revelación no es una carga, sino que son alas, y que es hermoso ser cristianos. Esta experiencia nos da amplitud, pero sobre todo nos da comunidad, el saber que, como cristianos, no estamos jamás solos: en primer lugar encontramos a Dios, que está siempre con nosotros; y después nosotros, entre nosotros, formamos siempre una gran comunidad, una comunidad en camino, que tiene un proyecto de futuro: todo esto hace que vivamos una vida que vale la pena vivir. El gozo de ser cristianos, que es también bello y justo creer. 

--Santo Padre, ser Papa significa ser «constructor de puentes» – «pontifex». La Iglesia se basa en una sabiduría antigua, y usted se encuentra hoy a punto de reunirse con la juventud que seguramente está muy entusiasmada, pero que en lo que se refiere a sabiduría tiene aún mucho camino que recorrer... ¿Cómo se puede construir un puente entre esta antigua sabiduría --incluida también aquella del Papa, que tiene una cierta edad-- y la juventud? ¿Es posible?  

--Benedicto XVI: [Risas] Si, veremos cuánto me ayudará el Señor en esta obra. De todos modos, la sabiduría no es algo con sabor rancio --en alemán, se asocia a esta palabra connotaciones de sabor--. Entiendo por sabiduría la comprensión de aquello que es importante, la mirada que recoge lo esencial. Es obvio que todavía los jóvenes deben aprender a vivir la vida, quieren descubrirla por sí solos, no quieren encontrarse con «la mesa servida»… Es aquí, que tal vez, se podría ver un poco la contradicción. Contemporáneamente, la sabiduría ayuda a interpretar el mundo, que es siempre nuevo porque, aún incluso en medio de nuevos contextos, regresa siempre y de todos modos a lo esencial y a como lo esencial puede ser puesto en práctica. En este sentido, creo que hablar, creer y vivir partiendo de algo que ha sido donado a la humanidad y la ha iluminado, no es algo «rancio», sino mas bien adecuado justamente al dinamismo de la juventud, que pide cosas grandes y totales. He aquí se deriva qué es la sabiduría de la fe: no es el hecho de reconocer gran cantidad de detalles --característica en cambio necesaria en una profesión-- sino reconocer, más allá de todos los detalles, lo esencial de la vida, cómo ser persona, cómo construir el futuro. 

--Santidad, usted también ha dicho que «la Iglesia es joven», no es algo viejo. ¿En qué sentido?  

--Benedicto XVI: Sí, para comenzar, lo es en sentido estrictamente biológico, porque de ella forman parte tantos jóvenes; pero es también joven porque su fe brota de la fuente de Dios, por lo tanto de la fuente de la cual proviene todo aquello que es nuevo y renovador… No se trata de un alimento cocinado, calentado y recalentado, que se nos vuelve a proponer desde hace dos mil años. Porque es el mismo Dios el origen de la juventud y de la vida. Y si la fe es un don que nos viene de Él --el agua fresca que siempre se nos da, que nos permite vivir y de la que después nosotros podemos tomar como fuerza vivificadora por los caminos del mundo-- entonces la Iglesia tiene la fuerza de rejuvenecer. Uno de los Padre de la Iglesia, al contemplarla, consideraba que, con el paso de los años, sorprendentemente la Iglesia no envejecía sino que cada vez se volvía mas joven, porque siempre sale al encuentro del Señor, cada vez sales más al encuentro de aquella fuente de la cual brota la juventud, la novedad, el descanso, la fuerza fresca de la vida. 

--Usted conoce la Iglesia alemana mejor que yo. Una de las cuestiones fundamentales es el ecumenismo, la unidad de la Iglesia entre la Iglesia católica y las Iglesias evangélicas. ¿Existe quizás la esperanza utópica de que la Jornada Mundial de la Juventud pueda imprimir un cambio en la cuestión del ecumenismo? ¿Tiene el ecumenismo un papel en Colonia?  

--Benedicto XVI: Sí, pues la tarea de la unidad penetra toda la vida de la Iglesia y no es una tarea cualquiera que queda al margen. Cuando la fe es vivida de forma «central», representa un impulso hacia la unidad. Obviamente, el diálogo ecuménico como tal no se encuentra en el orden del día en los próximos eventos de Colonia, porque Colonia es, en sustancia, un encuentro entre jóvenes católicos de todo el mundo, y también entre aquellos jóvenes que no son católicos, pero que quieren encontrar entre nosotros respuestas a sus preguntas. Por lo tanto, imagino que esta dimensión del ecumenismo pueda estar presente en los encuentros entre los jóvenes: los jóvenes no sólo hablan con el Papa sino principalmente celebran encuentros entre ellos. Tendré una reunión con nuestros amigos de la Iglesia evangélica: lamentablemente, no tendremos mucho tiempo porque la agenda del día es muy apretada; pero será el tiempo suficiente para reflexionar sobre cómo queremos ir adelante. Recuerdo muy bien y con gran gozo la primera visita de Juan Pablo II a Alemania: en Maguncia, se sentaban alrededor de la misma mesa, él y los representantes de las Comunidades evangélicas, a reflexionar sobre cómo proceder. Después de aquel encuentro fue instituida aquella Comisión de la cual surgió después la Declaración de Augusta sobre la Justificación. Creo que es importante que todos nosotros tengamos siempre presente la unidad, justamente en la centralidad de nuestro ser cristianos y no sólo en ocasión de determinados encuentros; por ello, cualquier cosa que podamos hacer a partir de nuestra fe, tendrá un significado ecuménico. 

--Santidad, lamentablemente en nuestros ricos países del Norte, se manifiesta un alejamiento de la Iglesia y de la fe en general, sobre todo por parte de los jóvenes. ¿Cómo se puede contrarrestar esta tendencia? O mejor dicho, ¿cómo se puede dar una respuesta a la búsqueda del sentido de la vida por parte de los jóvenes, para hacer que éstos digan: «¡la Iglesia es la respuesta, nuestra respuesta!»?  

--Benedicto XVI: [Sonríe]Sí, todos estamos obviamente tratando de presentar el Evangelio a los jóvenes de manera que éstos comprendan y digan: «Este es el mensaje que esperábamos». Es también verdad que en nuestra moderna sociedad occidental existen muchas falsas situaciones que nos alejan del cristianismo; la fe aparece como algo muy lejano, por lo que también Dios aparece muy lejano... En cambio la vida aparece llena de posibilidades y de objetivos ... Y tendencialmente el deseo de los jóvenes es el de ser los arquitectos de la propia vida, de vivirla al máximo de sus posibilidades... Pienso en el Hijo Pródigo que consideraba su vida en la casa paterna aburrida: «Quiero vivir la vida totalmente, gozármela hasta el final». Y luego se da cuenta que su vida está vacía, y que en realidad era libre y grande cuando vivía en la casa de su padre. Creo que entre los jóvenes se está difundiendo la sensación de que todas las diversiones que se les ofrecen, todo el mercado construido sobre el tiempo libre, todo aquello que se hace, que se puede hacer, que se puede comprar y vender, al final no puede ser el todo... Por algún lado tiene que estar lo mejor. Aquí encontramos la gran pregunta: ¿Qué es por lo tanto lo esencial? No puede ser todo aquello que tenemos y que podemos comprar. He aquí el llamado mercado de las religiones que de alguna manera ofrece la religión como una mercancía y por lo tanto la degrada. Pero se nos plantea una pregunta, por lo que es necesario reconocer esta duda y no ignorarla, no considerar el cristianismo como algo concluido y experimentado suficientemente, sino contribuir para que pueda ser reconocido como aquella posibilidad siempre fresca, justamente porque se origina en Dios, que guarda y revela en sí dimensiones siempre nuevas... En realidad, el Señor nos dice: «El Espíritu Santo os introducirá en cosas que hoy no os puedo decir». El cristianismo está lleno de dimensiones aún no reveladas y se muestra siempre fresco y nuevo. Si la pregunta se plantea desde lo más profundo; en un cierto sentido, la pregunta que existe se encuentra con la respuesta que vivimos y que nosotros mismos, justamente, a través de aquella pregunta, recibimos siempre de nuevo. Éste debería ser el acontecimiento en el encuentro entre el anuncio del Evangelio y el ser jóvenes.  

--Tengo la sensación de que Europa está renunciando a sí misma, a sus valores, a aquellos valores fundados sobre el cristianismo y también a los valores humanos, que cada vez cuentan menos. Nosotros, europeos, vivimos con un cierto cansancio, mientras por ejemplo chinos e indios muestran una gran vitalidad. Se ha hablado de las raíces cristianas, con motivo del Tratado constitucional de la Unión Europea. Europa se encuentra en crisis. Ahora, tendrá lugar un evento como la Jornada Mundial de la Juventud, en la que se espera la participación de casi un millón de personas. ¿Cree, Santidad, que puede dar un impulso a la búsqueda de las raíces cristianas, sobretodo por parte de los jóvenes, para que puedan continuar a vivir de manera «humana»?

--Benedicto XVI: Lo esperamos, porque justamente un encuentro de este tipo entre personas que vienen de todos los continentes, debería dar también un nuevo impulso al viejo continente que los recibe; debería ayudarnos no sólo a mirar aquello que tiene de negativo, de agotado, de dejado de lado en la historia europea --no olvidemos que nos encontramos en una fase de autocompasión y de auto-condena--. Pero en toda historia ha existido algo de enfermo. En la nuestra, que también ha desarrollado posibilidades técnicas tan grandes, esto asume un significado aún más dramático. Debemos también mirar a las cosas grandes que han surgido en Europa. De otro modo no sería posible hoy que todo el mundo experimente de alguna manera la civilización que en Europa se ha desarrollado, si esta civilización no tuviese raíces profundas. Hoy en día tenemos sólo tenemos esto que ofrecer. En cambio asumiendo esta civilización, pero buscando otras raíces, se cae al final en la contradicción... Creo que esta civilización, con todos sus peligros y sus esperanzas, pueda ser dominada y conducida a su grandeza sólo si aprende a reconocer las fuentes de su fuerza; si de nuevo logramos ver esta grandeza, de manera que restituya la orientación y la importancia a la posibilidad de ser hombre, tan amenazada; si lográramos de nuevo gozar del hecho de vivir en este continente que ha determinado la suerte del mundo --en el bien y en el mal--... Precisamente por esto tenemos el deber constante de redescubrir la verdad, la pureza, la grandeza y de construir el futuro, para colocarnos por tanto de una manera nueva y mejor al servicio de toda la humanidad. 

--Una última pregunta: ¿cuál es el objetivo ideal a alcanzar con la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia?

--Benedicto XVI: Seguramente que sobre la juventud sople un viento de renovada fe, principalmente sobre la juventud de Alemania y Europa. En Alemania existen grandes instituciones cristianas, los cristianos llevan a cabo muchas obras de bien, pero existe también mucho cansancio. Estamos, de este modo, enfrascados en resolver cuestiones estructurales, por lo que luego falta el entusiasmo y el gozo que provienen de la fe. Si éste viento lograse hacer revivir en nosotros el gozo de conocer a Cristo, y lograse imprimir una nueva vitalidad a la Iglesia presente en Alemania y en toda Europa, pienso que podremos decir que la Jornada Mundial de la Juventud ha logrado su objetivo. 

--Santidad, le agradecemos esta entrevista, le deseamos todo bien y la Bendición de Dios para estos, si bien fatigosos, preciosos días que le esperan en Colonia.

--Benedicto XVI: ¡Gracias!

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ESPECIAL
Benedicto XVI

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