Reflexiones

PORTADA NOTICEU

 

100 años de la Pascua del Primer Arzobispo de Montevideo, Mons. Mariano Soler
Fundador del Instituto "Hortus Conclusus" en Otrás, Tierra Santa


El Hortus Conclusus

 


Del apostolado de caridad. que las Hijas de Oianelli ejercita con tanto celo en América Latina, nació en los últimos años del siglo XIX el gran Santuario del Hortus Conclusus en Palestina hoy Estado de Israel), en la misma localidad donde el rey Salomón había hecho construir su maravillos9 jardín cerrado y las fuentes selladas, de que habla la Biblia, símbolo de la inviolable virginidad de la Madre de Dios.

Creador y promotor de esta obra colosal fue Mons. Mariano Soler, más tarde arzobispo de Montevideo. Oran admirador de la actividad caritativa de las hermanas, comenzó a sentir una ferviente devoción hacia la Madre del Huerto.

En 1885 explotaba en Montevideo una campaña anticlerical, y Mons. Soler es expulsado por obra de la secta que detestaba su gran laboriosidad. Aprovecha esta oportunidad para realizar un viaje a Italia y Tierra Santa. Visita Chiávari y su Santuario; pasa después a Roma; luego a Palestina. Junto a los jardines de Salomón tuvo una inspiración: ocuparse activamente para que fuese edificado en aquel lugar un santuario a la Virgen del Huerto, con un hospicio para niñas huérfanas y confiar ambas cosas a las Hijas de la Virgen del Huerto.

El Santuario debía surgir como un homenaje de los católicos americanos a María Santísima del Huerto y en reconocimiento por el fecundo apostolado religioso y social que sus Hijas ejercitan en muchos países de más allá del océano.

Retornando de Palestina Mons. Soler era nombrado arzobispo de Montevideo. Pudo así volver a entrar en la patria y comenzó inmediatamente a trabajar para buscar las ayudas necesarias. Su propaganda, favorecida por la gran popularidad que gozaban las hermanas gianellianas en las Repúblicas del Plata, no tardó en producir el efecto consolador.

En 1893 el distinguido prelado volvió a Tierra Santa para comprar el terreno. El 17 de marzo de 1897 volvía por tercera vez para la ceremonia de la bendición de la primera piedra.

La construcción del edificio requirió cuatro años de tiempo. En noviembre de 1901 Mons. Soler volvía por cuarta vez a Tierra Santa y allí hacía entrega del mismo a las hermanas Hijas de María Santísima del Huerto.

El Santuario Hortus Conclusus fue agregado canónicamente a la Basílica de Santa María Mayor y al Santuario de Chiávari. Sobre la fachada se leen estas palabras:

En homenaje a Cristo Redentor
en este clásico Huerto cerrado
símbolo de la virgen madre
prefigurada en el cantar de los cantares
los católicos de las Repúblicas
Argentina y Uruguay en Suda América
han levantado este santuario
dedicado a la Virgen del Huerto

El hospicio para las huérfanas fue inaugurado en 1903. En 1908 Mons. Soler estaba otra vez en el Santuario del Hortus Conclusus. También estaba presente la Superiora General de las Hijas de María Santísima del Huerto, a la cual Monseñor confirmó personalmente la entrega de las obras promovidas por él en Tierra santa.

El 26 de septiembre de 1908 durante la travesía de retorno a su tierra natal, Mons. Soler murió de un ataque cardíaco.

Una fecha memorable en la historia del Santuario del Hortus Conclusus: el día 8 de septiembre de 1910 era solemnemente coronada la imagen de la Virgen del Huerto. Era el coronamiento de los sueños de Mons. Soler, quien seguramente habrá gozado por ello en el paraíso.

Durante la guerra de 1914-1918 las hermanas debieron alejarse de Ortas; pero retornaron allí poco después. La Virgen había protegido su casa de toda profanación. Hoy las Hijas de Mará Santísima del Huerto continúan en Ortas custodiando el Santuario de su Virgen y ofreciendo su servicio de caridad a las niñas del hospicio ya la gente humilde del lugar.

Y los musulmanes de Ortas han aprendido a amar a la Virgen de las hermanas. Al pasar, quizás saludan de lejos la figura bíblica de María, que desde la plaza del santuario mira hacia la pequeña ciudad. La saludan mientras acompañan a sus niños a la escuela materna abierta pocos años después por las hermanas.

Una escuela que debería multiplicar sus aulas, los metros cúbicos de espacio y de aire para poder recibir todos los pedidos de las madres de Ortas.

Es María que atrae a chicos y grandes hacía su jardín para que a la sombra de su amor aprendan la verdadera sabiduría.

 

 

Fiesta de San Pedro y San Pablo
29 de junio

 

En época tan temprana como en el siglo IV se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo en el mismo día, aunque el día no era el mismo en Oriente que en Roma. El Martirologio sirio de fines del siglo cuarto, que es un extracto de un catálogo griego de santos del Asia Menor, indica las siguientes fiestas en conexión con la Navidad (25 de diciembre): 26 de diciembre, San Estéban; 27 de diciembre, Santos Santiago y Juan; 28 de diciembre, Santos Pedro y Pablo.

 

La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio desde fecha tan temprana como en los siglos III o IV. La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de Filócalo coloca esta nota en la fecha: “III. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose.” (=el año 258). El Martyrologium Hieronyminanum tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: “Romae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus” (ed. de Rossi—Duchesne, 84).

 

La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí (ver arriba). Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo a la iglesia de la Vía Ostiensis.

 

En el sitio Ad Catacumbas se construyó, en el siglo IV, una iglesia en honor de los dos Apóstoles. Desde el año 258 se guardó su fiesta principal el 29 de junio, fecha en la que desde tiempos antiguos se celebraba el Servicio Divino solemne en las tres iglesias antes mencionadas. La leyenda procuró explicar que los Apóstoles ocupasen temporalmente el sepulcro Ad Catacumbas mediante la suposición de que los cristianos del Oriente deseaban apoderarse de sus restos y llevarlos al Este. Toda esta historia es evidentemente producto de la leyenda popular.

 

Una tercera festividad de los Apóstoles tiene lugar el 1º de agosto: la fiesta de las Cadenas de San Pedro. Esta fiesta era originariamente la de dedicación de la iglesia del Apóstol, erigida en la Colina Esquilina en el siglo IV. Un sacerdote titular de la iglesia, Filipo, fue delegado papal al Concilio de Éfeso en el año 431. La iglesia fue reconstruida por Sixto II (432) con fondos aportados por la familia imperial Bizantina. La consagración solemne pudo haber sido el 1º de agosto, o ese fue el día de la dedicación de la anterior iglesia. Quizá dicho día fue elegido para sustituir las fiestas paganas que se realizaban el 1º de agosto. En esta iglesia (S. Pietro en Vincoli, aún en pie), probablemente se preservaron desde el siglo IV las cadenas de San Pedro, que eran grandemente veneradas, siendo considerados como reliquias los pequeños trozos de su metal.

 

De tal modo, la iglesia desde muy antiguo recibió el nombre in Vinculis, convirtiéndose la fiesta del 1º de agosto en fiesta de las cadenas de San Pedro. El recuerdo de ambos santos, Pedro y Pablo, fue más tarde relacionado con dos lugares de la antigua Roma: la Vía Sacra, en las afueras del Foro, adonde se decía que cayó al suelo el mago Simón ante la oración de Pedro, y la cárcel Tullianum, o Carcer Mamertinus, en donde se supone que fueron mantenidos los Apóstoles hasta su ejecución.

 

También en ambos lugares se erigieron santuarios dedicados a los Apóstoles, y el de la cárcel Mamertina aún permanece casi en su estado original desde la temprana época romana. Estas conmemoraciones locales de los Apóstoles se basan en leyendas y no hay celebraciones especiales en las dos iglesias. Sin embargo, no es imposible que Pedro y Pablo hayan sido confinados en la prisión principal de Roma, en el fuerte del Capitolio, de la cual queda como un resto la actual Carcer Mamertinus.

San Pedro
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=1274
San Pablo
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=1274
Benedicto XVI convoca el año de san Pablo (junio 2008-junio 2009)
En la basílica de san Pablo Extramuros
 
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 junio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha convocado este jueves un año jubilar dedicado al apóstol san Pablo (del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009), al celebrarse los dos mil años de su nacimiento.

La Basílica de san Pablo Extramuros en Roma fue testigo de la proclamación durante la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, patronos de la ciudad de Roma.

«Este “año paolino” podrá celebrarse de manera privilegiada en Roma, donde desde hace veinte siglos se conserva bajo el altar papal de esta basílica el sarcófago, que por parecer común de los expertos y según una tradición incontestable conserva los restos del apóstol Pablo», explicó durante la homilía.

El obispo de Roma consideró que «en la basílica papal y en la contigua abadía benedictina del mismo nombre podrán tener lugar una serie de celebraciones litúrgicas, culturales, y ecuménicas, así como diferentes iniciativas pastorales y sociales, inspiradas en la espiritualidad de Pablo ».

«Además, podrá dedicarse una particular atención a las peregrinaciones que desde diferentes partes quieran venir de manera penitencial ante la tumba del apóstol para encontrar beneficio espiritual», añadió.

Asimismo, el Santo Padre anunció que se organizarán «congresos de estudio y publicaciones especiales sobre los textos de Pablo para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza encerrada en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo».

Por otro lado, dijo, «en todas las partes del mundo, podrán realizarse iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios, en los lugares de culto por parte de instituciones religiosas, de estudio o de asistencia, que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y su enseñanza».

El Papa explicó que este año debe tener una importante «dimensión ecuménica».

«El apóstol de las gentes, particularmente comprometido a llevar la Buena Noticia a todos los pueblos, se entregó totalmente por la unidad y la concordia de todos los cristianos», recordó.

«Que él nos guíe y proteja en esta celebración de los dos mil años, ayudándonos a avanzar en la búsqueda humilde y sincera en la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo», concluyó.

 

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