NAVIDAD EN URUGUAY | Conferencia Episcopal Uruguaya
Mensaje de Navidad de Mons. Alberto Sanguinetti
Obispo de Canelones

 

Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

 

MENSAJE DE NAVIDAD DE 2011

 

A toda la comunidad católica de Canelones

A todos los compatriotas del Departamento.

 

Hermanos y amigos: que la luz que brilla en la noche de la Navidad los ilumine a todos.

               

A los católicos de nuestra Iglesia canaria, en este Año Jubilar Diocesano, les deseo que descubran en Cristo niño, el comienzo de la Iglesia, el nacimiento de su cabeza, la fuente de su luz y de toda gracia. Que juntos nos abramos para que Cristo habite por la fe en nuestros corazones y podamos comprender con todos los bautizados la inconmensurable riqueza del amor de Cristo y cómo da vida a su Iglesia y a cada uno en ella. La Navidad revela la vocación de hijos de Dios para la que fuimos creados.


A todos los hombres y mujeres de esta tierra
les deseo que los buenos sentimientos que brotan en el corazón lleven a buscar sinceramente la verdad que da sentido a la vida humana, a sus logros, a sus dolores, a la vida y a la muerte. Sólo buscando la verdad, con humildad y sinceridad, realizamos dignamente nuestra existencia.


En esa búsqueda, la Navidad nos llama a ir tras la verdad acerca de Dios. No es un tema más, es la pregunta radical. Dios que viene a nosotros con su luz, nos invita a buscar esa luz y a seguirla. La Iglesia nos entrega a Jesucristo, camino, verdad y vida.

La luz del Niño Dios débil en Belén ilumina la dignidad de cada ser humano desde que comienza a existir. Ello implica la valoración, el respeto y el cuidado de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte. Por el contrario, justificar la destrucción del ser humano indefenso e inculpable es el desconocimiento del fundamento de todos los derechos, es implantar la violencia contra el más débil.


En el pesebre Jesús, cuidado por María y José, ilumina la verdad sobre la familia, de acuerdo a como Dios ha creado la naturaleza humana. Más allá de todas las situaciones dolorosas, que piden comprensión y ayuda, necesitamos reconocer, valorar y ayudar a formar familias según el plan de Dios.


Estamos dentro de la celebración del Bicentenario del proceso de nuestra emancipación. Para la vida de nuestro pueblo, es imprescindible que asumamos los fundamentos  de nuestra cultura, el sustento de la moral pública y privada. Desde los comienzos ha sido relevante el reconocimiento de Dios, creador y redentor, la aceptación de las verdades y exigencias morales, el respeto de la dignidad de cada ser humano y el valor de la familia. La Patria sólo puede ser edificada sobre esos principios. La educación reclama estos fundamentos.


Hago llegar mi saludo, mi cercanía y mi bendición a todos, a cada uno, a cada familia:

Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres que ama el Señor.

 

+ Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

Canelones, Navidad de 2011.


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