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Mensaje de Navidad de Mons. Carlos Mª Collazzi, Obispo de Mercedes y Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay (C.E.U.) |
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MENSAJE DE MONS. CARLOS COLLAZZI PARA LA NAVIDAD 2007
Él vino para quedarse siempre con nosotros; no sólo señalándonos el camino, sino para acompañarnos en la marcha diaria, animando a toda la familia humana. Por eso Él dice de si mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6)
Todos celebramos Navidad con diversas expresiones de fraternidad y amor. Los saludos y augurios, el encuentro familiar, las reuniones de grupos y encuentros de vecinos de estos días…dejan aflorar y expresan lo que está en lo profundo del corazón de cada uno. Un fuerte anhelo de fraternidad, de alegría compartida, de prosperidad, esperanza, PAZ!!!
Estos anhelos manifiestan el valor de la vida, que a su vez, hay que cuidar y defender. Este valor está expuesto a marchitarse por el viento de lo irracional y radicalizaciones, como así también por la sequía de falta de vivencia de valores que afectan la naturaleza humana.
Cuánto hay que velar y trabajar para que no se desfigure la VIDA, especialmente con la violencia de no defender al más indefenso, más pobre, al que no tiene voz, o a los que les faltan fuerzas o capacidades para expresarse.
La alegre Misa de la Nochebuena nos reúne en nuestras Comunidades para celebrar que “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo” (D.A. 29)
Nuestro compromiso cristiano es comunicar “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseando que llegue a todos los hombres y mujeres” (D.A. 29) en los tiempos que nos tocan vivir.
Nuestro compromiso, reafirmado en la contemplación del Dios-Hombre, es trabajar por la construcción de su Reino. Su estilo de CERCANÍA nos marca y nos invita a ser fraternos, dialogantes, solidario, positivos, incluyentes…Trabajar para que sea realidad hoy.
Es el compromiso de nuestra Iglesia Diocesana que quiere abrirse a la acción de su Espíritu que nos llama a DESPERTAR renovando, confirmando y revitalizando la Misión Evangelizadora que Él nos confió (Objetivo Pastoral Diocesano 2007-2010).
Querida Familia Diocesana: “No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en su Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias” (D.A. 14)
Pedimos al Niño Dios nos de humildad y valentía para trasmitir este tesoro a los demás.
Jesucristo nos convoca a todos a su alrededor para estar con Él y comunicarnos el Amor de Dios. Nos pide nuestra respuesta llena de Fe y compromiso alegre y dinámicamente fiel. ¡Que el Festejado en Navidad no esté ausente!
Él se nos presenta como la “verdad que nos hace libres” (Jn 8,31) en tiempos de tanta confusión, donde todo aparece como válido y verdadero.
Para Todos, sin que nadie se sienta excluido: muy Feliz Navidad y un bendecido 2008!!!
Con mi Bendición
+ Carlos María Collazzi Obispo de Mercedes
Mercedes, 17 de diciembre de 2007 47º aniversario de la Creación de la Diócesis |
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MENSAJE PARA LA NAVIDAD 2007 DE MONS. RODOLFO WIRZ
Tal vez nos parezca exagerado decir que el CONOCER a CRISTO es LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR y que transmitir esto sea una ALEGRÍA, al comprobar que hay tantos regalos y alegrías que también nos importan y sacan de la indiferencia, aunque no parezcan tener mucho que ver con ÉL. Más todavía: ¿Qué pasa con tanta gente, la mayoría en este mundo, que ni siquiera ha tenido la oportunidad de conocerlo ? Es verdad: no pretendemos aquí explicar por qué caminos incontables el SEÑOR de la historia va conduciendo a ÉL a los bien intencionados, de todas las religiones y convicciones. Pero los que hemos tenido la oportunidad de conocerlo, tratamos de responder con alegría a una INVITACION de ponerlo en el centro de nuestra vida. En esa medida comprobamos que es LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR, porque todo se reubica y redimensiona de otra forma, sin quitar nada de lo valioso que tiene la vida, haciéndola más humana en una perspectiva definitiva.
Ésta es la INVITACIÓN, de ir descubriendo la dimensión positiva, armonía, coherencia y lógica de la fe en CRISTO, aunque las apariencias digan lo contrario. Si lo encontramos a ÉL lo ganamos todo, y no perdemos nada de lo que hace la vida bella, grande y libre, en palabras del Papa actual. Esto también puede parecer exagerado, frente al cúmulo de llagas de la humanidad, adicciones de todo tipo, la globalización que acerca pueblos y ahonda distancias a la vez…por sólo enumerar algunos ejemplos. Ésta es la INVITACIÓN de acercarnos al PESEBRE con un corazón desprejuiciado, de dejarnos ganar y amar por ÉL, y de volver a caminar con los pequeños pasos del que se inicia en la vida, del niño que aprende a caminar y nosotros con él…….……. Ésta es la INVITACIÓN , con todo afecto, de no dejar pasar estos días sin la oración personal y en familia, en la participación en las celebraciones de la comunidad cristiana, en pensar y en hacer algo por aquellos que no nos pueden devolver el regalo, la visita y la fiesta……………….. Ésta es la INVITACIÓN de volver cada día de nuevo a transmitir el regalo de BUSCAR, CONOCER, ADORAR y ENSEÑAR a CRISTO a los demás……….
MARÍA presente en el BELÉN de la primera Navidad y en el Maldonado y Rocha del mundo globalizado del Siglo XXI, nos enseñe una vez más que CONOCERLO A EL ES LO MEJOR QUE NOS PUEDE PASAR……………….. ¡ DE TODO CORAZÓN UNA MUY FELIZ NAVIDAD !
+ RODOLFO WIRZ OBISPO DE MALDONADO-ROCHA |
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Saludo Navideño de los Obispos vecinos del Río Uruguay
Los obispos católicos de ambas márgenes del río Uruguay nos hemos encontrado en varias oportunidades en estos últimos tiempos, para intercambiar puntos de vista e inquietudes sobre situaciones e intereses que están afectando a ambos pueblos, en particular por las diferencias en torno a la instalación de una planta de pasta de celulosa en Fray Bentos.
Además hemos rezado juntos, sabiendo que, al pedir a Dios tiempos de paz, también tenemos que estar dispuestos a ser constructores de las condiciones que la sostienen.
Próximos a la Nochebuena, expresamos con esperanza que Dios sigue naciendo hoy, en medio de nuestras oscuridades e incomodidades. Esto nos alienta a escuchar su mensaje de paz y a depositar en sus manos nuestras dificultades y proyectos, y renovar el compromiso de sumar brazos y voluntades para fortalecer vínculos de cooperación y amistad.
Nos animan las palabras del profeta Isaías:“Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas: vuelan como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan” (Is 40, 31).
La Virgen María, que cuida con ternura al Niño Jesús, nos cobije a todos para vivir como hermanos.
Saludamos con afecto cristiano a nuestras comunidades y a las del vecino país:
+Jorge Lozano Obispo de Gualeguaychú
+Luis Collazuol Obispo de Concordia
+Carlos Collazzi Obispo de Mercedes
+Pablo Galimberti Obispo de Salto
+Heriberto Bodeant Obispo Auxiliar de Salto
+Daniel Gil Zorrilla Obispo Emérito de Salto
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La palabra de nuestro Obispo
Queridos Diocesanos:
La Navidad nos recuerda, como decía el venerado Juan Pablo II que “Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia: mediante su Hijo Jesucristo se ha echado a las calles del hombre y su Espíritu de vida y de amor ha penetrado en el corazón de sus criaturas”.
En Cristo, Dios se nos hace cercano, sobre todo cuando estamos tristes y desanimados, podemos sentir el calor de su palabra: “Vengan a mi cuando estén tristes y angustiados… yo los aliviaré”.
El paso de Dios en nuestras vidas es misterioso y silencioso por eso requiere de todos nosotros oídos disponibles a la escucha y ojos limpios para poder descubrirlo. Dios al encarnarse ha venido a convertirse para todos en el sentido auténtico de nuestra existencia, ha venido para ser el Emanuel o sea el Dios con nosotros para encontrarse en lo íntimo de nuestro corazón.
En este tiempo de Adviento se nos invita a estar vigilantes y a fortalecer nuestros corazones porque la venida del Señor está cerca. Para encontrarnos con el misterio de Dios en esta Navidad necesitamos paciencia con nosotros mismos, purificación interior, silencio y espera. Los signos que revelan la presencia de Dios en nuestra vida y en la historia son muchos, pero para que no se nos escapen tenemos que ser capaces de admirar, sorprendernos y maravillarnos de ese Dios que viene a nosotros en un niño nacido en un pesebre. El pesebre es la señal que da el Ángel a los pastores para encontrar a Jesús. Por eso, que la Navidad es un misterio que exige ser descubierto y al cual hay que prepararse. La Navidad ha quedado sepultada por tantas ofertas de una sociedad consumista y por tantas tradiciones que ocultan su maravillosa realidad.
En Jesús, el Niño de Belén se nos revela la dimensión divina del hombre y la proyección humana del amor divino. Dios viene al hombre para que el hombre vaya a Dios. Dios se hace en Jesús nuestro hermano para que los hombres seamos hermanos entre nosotros. Nos preparamos a la Noche Buena, porque es la noche del amor que nace, del amor que llama a nuestra puerta y del amor que exige.
Invito a todos, en estas semanas previas a la Navidad a esperar con alegría la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, de nuestro Redentor, de nuestro hermano Jesús, hecho hombre como nosotros y nacido para redimirnos. Y mientras esperamos su venida gloriosa, el Señor nos recuerda que hemos de estar siempre vigilantes, para que cuando llegue nos encuentre despiertos y preparados con las manos llenas de buenas obras y con un corazón noble y generoso.
Les recuerdo lo que decía un poeta alemán del siglo XVIII : “Aunque Cristo naciera mil veces en Belén, si no nace en tu corazón, seguirías siendo un desgraciado”. Si nosotros queremos que Cristo venga a nuestra alma y nazca en nosotros en esta Navidad 2007, tenemos que abrirle nuestra casa desde dentro. Porque Él no obliga a nadie ni nos fuerza contra nuestra voluntad. Pues el “Dios invisible, nos dice el Concilio Vaticano IIº , en su gran amor, habla a los hombres como amigos y se entretiene con ellos para invitarlos y admitirlos en la comunión con Él” ( Dei Verbum n.2).
Durante el Adviento, celebraré mis 25 años de Ordenación Episcopal , las Bodas de Plata y deseo reunirme con todos ustedes para cantar con el salmista con corazón agradecido: ¨ ¿ Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Por esto, en estos momentos quiero recordar con gratitud el pasado, celebrando la bondad y fidelidad del Señor en estos largos 25 años de episcopado, primero en Montevideo y luego en esta Diócesis de Florida, a la que me he entregado, con mis pobres fuerzas pero con mucho amor.
Por mis fallas y faltas de generosidad porque la entrega podría haber sido mayor o por lo que he retaceado en mi entrega imploraré, ese día, misericordia y perdón.
Esperando del Señor fuerza, luz y generosidad que me permitan seguir amando y sirviendo en la nueva etapa de la vida que se avecina. En esta etapa de mi vida que se acerca y en la que esperamos la llegada de un nuevo Pastor que guíe la Diócesis, se que el Señor me tiene reservada una nueva tarea y aunque cueste una lucha interior dejar esta misión, después de 20 años en Florida y Durazno, confío que lo que vendrá será mucho mejor que lo que yo pueda imaginar.
Rueguen para que pueda caminar con la esperanza y con la convicción radiante de que todas las cosas sirven para el bien de los aman a Dios y como decía Luther King: “Aún las tinieblas de media noche pueden proclamar la aurora de una gran realización”. Conscientes que no somos más que instrumentos en sus manos. Quien da el impulso es Dios. Quien da la supervivencia a la evangelización es Dios. Quien lleva firme el timón por los caminos de la historia es Dios. El hombre es como un andamio, necesario por unos instantes. Después la casa se mantiene sin ellos. Hasta la afearían. Se hace necesario ceder a otro, como si fuese el mismo Dios, el espacio que hemos llenado con nuestra persona y con nuestro trabajo, ceder el espacio que sentíamos tan nuestro como un pedazo de nosotros mismos.
A todos, mi más sincero agradecimiento por la comprensión y afecto que me han brindado en tantas ocasiones en que nos encontramos en mi recorridas por las Parroquias y Capillas. Recen por mi y recen para que Dios les envíe un Pastor a la medida de su Corazón.
Colaboren con él con generosidad, para potenciar más en esta Iglesia Diocesana, tal cual lo pide la Vª Conferencia del Episcopado Latinoamericano, la misión y el discipulado desde comunidades que centren sus vidas en Jesucristo y que se renueven en una auténtica espiritualidad cristiana que genere vida abundante para colaborar en la transformación de nuestra realidad y posibilitar una nueva esperanza.
Que nuestro gozo sea siempre testimoniar y transmitir el Evangelio de Jesús. Evangelio es buena noticia, es la novedad de Dios para que la vida del hombre sea plena, el Evangelio es lo que Dios tiene que decirnos cada día en nuestra vida para en ella reine la paz, la solidaridad y florezca nuestro corazón como un hermoso jardín. “La fe se fortalece dándola” decía el Papa Juan Pablo IIº. El Evangelio sin misión, sin manos que lo compartan, sin voces que lo anuncien, sin vidas que lo testimonien deja de ser luz y sal que ilumine y deja de dar sabor de eternidad a nuestro mundo que se pierde en la inconsistencia de lo efímero.
Llamados a ser discípulos de Jesús en una comunidad, seamos testigos vivientes y comprometidos para que su Evangelio impregne nuestras vidas y la de todos nuestros hermanos.
A todos queridos diocesanos de Florida y Durazno mil gracias y que el Señor en esta Navidad plenifique nuestros corazones con su amor y su bondad.
FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!
+ Raúl Scarrone Obispo de Florida |
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La Navidad es una carta de esperanza que Dios, nuestro Padre, envía a todos los hombres y mujeres que peregrinamos en un mundo lleno de luces y sombras, de alegrías y tristezas, de logros, de desencantos y frustraciones. Es su mismo Hijo Jesucristo que descorre el velo y nos muestra un Dios, rico en misericordia, revela su incansable búsqueda de la felicidad de todo ser humano; es una carta abierta en la que leemos sus palabras, vemos sus gestos, sus brazos abiertos a todos, particularmente para los más abandonados y desprotegidos. La Palabra de Dios es una Persona, es Jesucristo quien se hizo hombre y habitó entre nosotros. El ser humano necesita de la esperanza como los pulmones del oxígeno. Pero ¿en qué fundamentamos nuestra esperanza? Muchos son los riesgos que nos exponen a adulterar la esperanza humana.
El Papa Benedicto XVI ha escrito una estupenda Carta Encíclica cuyo título es “En esperanza fuimos salvados” en la que nos expresa el sentido de la esperanza cristiana. “Nosotros necesitamos, nos dice, tener esperanzas –más grandes o más pequeñas- que día a día nos mantengan en el camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza solo puede ser Dos, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar”. Un testimonio nos ayuda a saborear lo que Dios quiere ser para nosotros. Una simple carta que reveló una palabra de esperanza a una persona que la necesitaba:
“Un soldado holandés fue capturado y hecho prisionero de guerra. El enemigo lo llevó lejos de su tierra natal, dejándolo completamente aislado de su familia y sus amigos. No sabía nada de su casa y se sentía muy solo y asustado. No sabía si su familia seguía viva ni lo que sucedía en su país. Tenía miles de preguntas, pero ni una sola respuesta. Le parecía que no le quedaba ninguna razón para vivir, y estaba desesperado. Entonces le llegó una carta inesperada, arrugada y sucia porque había tardado mucho en llegar a él. No era más que un trozo de papel, pero para él era precioso por lo que podía encerrar. Abrió la carta y leyó estas sencillas palabras: “Todos en casa estamos esperándote. Todo va bien. No te preocupes. Nos veremos a tu vuelta a casa, todos estamos deseando verte”.
Esta sencilla carta cambió su vida. De pronto se sintió mejor y dejó de estar desesperado. Tenía una razón para vivir. Las circunstancias externas de su vida, su encarcelamiento y su aislamiento no habían cambiado. Seguía con su trabajo, soportaba las mismas difíciles condiciones, pero se sentía completamente distinto por dentro. Alguien le esperaba y quería verlo. La esperanza renació en él aquel día.
A la luz de este testimonio cabe preguntarnos si Jesucristo motiva nuestra esperanza, da sentido a nuestro vivir en medio de nuestros sufrimientos, desengaños, estimula nuestra convivencia con quienes compartimos el caminar cotidiano. De él ha anunciado el profeta que es la luz para el pueblo que caminaba en tinieblas, es la alegría y el regocijo, inaugura un nuevo tiempo de paz. Es fuente de salvación nos señala el Apóstol Pablo. Es la buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo porque ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor nos dice San Lucas. Por esto, en la Navidad celebramos a un “Dios que es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano en Jesucristo, que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto”. Su amor es para nosotros la garantía de que existe aquello que solo llegamos a intuir vagamente y que, sin embargo, esperamos en lo más íntimo de nuestro ser: la vida que es “realmente” vida. La Navidad es la carta que nos cambia la vida, que fortalece la razón de vivir aún en medio de oscuridades, incomprensiones, dudas, que nos mantiene en la esperanza de la vida en plenitud que día a día la genera el Señor en cada uno de nosotros. En una bendición generosa quiero englobar todo mi agradecimiento por las innumerables atenciones de personas y comunidades que han tenido conmigo con ocasión de mis Bodas de Oro Sacerdotales. Que el amor y la paz sobreabunden en cada uno de ustedes en la próximas fiestas de Navidad y Año Nuevo de 2008.
+Orlando Romero Obispo de Canelones
Canelones, Diciembre de 2007 |
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Saludo de Navidad del Obispo de San José de Mayo
Hace
apenas unos meses que estoy entre ustedes y me he sentido como en
casa. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer tantos
gestos de aprecio y de hospitalidad que en este tiempo he recibido.
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Arturo Fajardo |
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MENSAJE
DEL OBISPO DE MINAS PARA
Porque creemos en la vida, en toda vida: FELIZ NAVIDAD!
Hoy celebramos el Nacimiento de Jesús. El nacimiento de este niño nos dice que Dios ama a la vida, que ama tanto a la vida humana que ha querido compartirla; por eso se hace hombre, nace como todos de una mujer, para “ser-Dios-con-nosotros”.
En el Uruguay, uno de los problemas más importantes que nos afectan es, precisamente, el de la desvalorización de la vida; el de la pérdida del sentido de la vida. La facilidad con que se adhiere a proyectos de ley a favor del aborto está mostrando qué poco se valora, se respeta, se ama y se defiende a la vida. La facilidad con que nos sumamos a esa especie de “conjura contra la vida” – como decía Juan Pablo II (EV 12) – hace que aquello que para la conciencia personal y colectiva era considerado un “delito”, (el aborto, la eutanasia) ahora se pretende que sea asumido y defendido como un “derecho” (cfr. EV 11).
Nos entristece que las mismas manos que, en nuestro Parlamento, aplaudieron a los niños, en la celebración del aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño, fuesen las que se levantaron para aprobar una ley que atenta precisamente, contra el derecho a vivir de los niños no nacidos!
Vale la pena recordar los planteos que el Papa Juan Pablo II nos hizo en su Encíclica “El Evangelio de la Vida”. El Papa habló de “la tendencia, cada vez más frecuente, a interpretar estos delitos contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y ser protegidas como verdaderos y propios derechos” … “justo en una época en la que se proclaman solemnemente los derechos inviolables de la persona y se afirma públicamente el valor de la vida, el derecho mismo a la vida queda prácticamente negado y conculcado, en particular en los momentos más emblemáticos de la existencia, como son el nacimiento y la muerte.” (n. 18).
Juan Pablo II señaló la sorprendente contradicción que se da entre las declaraciones de los Derechos del Hombre, el valor de la dignidad de todo ser humano y una realidad que constituye la negación del respeto a la vida, a toda vida. “A estas nobles declaraciones se contraponen lamentablemente en la realidad su trágica negación. Esta es aún más desconcertante y escandalosa, precisamente por producirse en una sociedad que hace de la afirmación y de la tutela de los Derechos Humanos su objetivo principal y al mismo tiempo su motivo de orgullo. ¿Cómo poner de acuerdo estas repetidas afirmaciones de principios con la multiplicación contínua y la difundida legitimación de los atentados contra la vida humana? ¿Cómo conciliar estas declaraciones con el rechazo del más débil, del más necesitado, del anciano y del recién concebido? Estos atentados van en una dirección exactamente contrarias a la del respeto a la vida. (n. 18).
En esta Navidad, en esta Fiesta del Amor de Dios manifestado en la pequeñez y ternura de ese Niño que nace de María, en Belén, nos parece imprescindible que a las razones éticas y religiosas que sustentan el deber de respetar y defender a la vida, sumemos el compromiso de convertirnos a la vida, convertirnos al Amor.
Detrás de la decisión de recurrir al aborto siempre hay una negación del amor. El aborto siempre supone una postura excluyente; es una acción para excluir a otro, porque no se lo quiere. ¿Por qué? No se sabe. Se sabe sí que se lo elimina porque no se lo quiere; no se lo acepta. ¡Tanto no se lo quiere, tanto no se lo ama, que se prefiere eliminarlo, hacerlo desaparecer, matarlo sin piedad!
Por este camino las parejas corren el riesgo de convertirse en el espacio donde se cometen las más graves agresiones en contra de la humanidad y de la vida; cuando para solucionar una situación de angustia, soledad o temor, no se piensa en otra salida que la de eliminar al más débil e indefenso. Esto es lo que no podemos admitir. Nosotros no matamos a nadie; vamos a estar siempre a favor de la vida; no admitimos ninguna situación que justifique matar a un ser humano; y menos aún, cuando se trata del más indefenso e inocente.
En Jesús, concebido en el vientre de María, y nacido en Belén, Dios nos manifiesta su Amor, nos muestra su amor por la vida, porque “la vida humana siempre es un bien, puesto que es manifestación de Dios en el mundo, signo de su presencia, resplandor de su gloria” (E.V. 34).
En nuestro país, marcado por la falta de nacimientos y la emigración de tantos jóvenes, la Navidad nos convoca a revisar nuestras posturas ante la vida; y a ser servidores responsables y generosos de la vida, a amarla, a respetarla siempre y a trabajar para que se den las condiciones necesarias para una vida digna como lo quiere Dios para todos sus hijos.
Que María, la del SÍ a la Vida, nos ayude a servir, a cuidar, a honrar la vida, para que en todos los hogares se promueva y se celebre la llegada de la vida; y así se pueda decir, hoy y siempre, por que creemos en la vida, en toda vida: FELIZ NAVIDAD!!.
+ Francisco D. Barbosa Obispo de Minas |
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MENSAJE
DE NAVIDAD DEL arzobispo de Montevideo, mons. Nicolás Cotugno 12. LA
ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS representa la MATRIZ DE TODOS LOS
DERECHOS HUMANOS de cada uno de los hombres y de toda la familia
humana. Dice el Concilio Vaticano II: “El Verbo al encarnarse se ha
unido de alguna manera a cada uno de los seres humanos”. Cada
persona humana es como un espacio de la encarnación del Verbo de
Dios.
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Nicolás Cotugno, sdb. |
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| Especial de Navidad de Catholic.net | |
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