NAVIDAD 2006

Mensajes de los Obispos

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CELEBRACIONES PRESIDIDAS POR EL PAPA EN NAVIDAD

Mensaje para la Jornada Mundial de la PAZ 2007

BENEDICTO XVI · MENSAJE URBI ET ORBI - Navidad, lunes 25 de diciembre de 2006

MENSAJE DEL OBISPO DE MINAS, MONS. FRANCISCO BARBOSA

EN NUESTRA FAMILIA, ¿JESÚS TIENE UN LUGAR PARA NACER?

Mensaje de Navidad 2006
Pablo Galimberti, obispo de Salto
En el rostro luminoso del Niño Dios descubro quién soy yo

Carta del Obispo a la Comunidad Diocesana del Litoral Norte (Diciembre 2006) Leer Carta (pdf)  

Carta de Navidad de los Sacerdotes a la
Comunidad Diocesana de 
San José y Flores

MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE CANELONES, MONS. ORLANDO ROMERO · “CADA NAVIDAD ES EL ANUNCIO DE QUE EL DIOS DE LA VIDA ESTÁ COMPROMETIDO EN UN MUNDO MÁS JUSTO Y MÁS FRATERNO”
MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MERCEDES, MONS. CARLOS COLLAZZI · “JESÚS QUIERE TRANSFORMAR EL MUNDO DESDE LOS CORAZONES, PUES NO HAY PAÍS NUEVO, MUNDO NUEVO, SIN CORAZONES NUEVOS”   MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MALDONADO, MONS. RODOLFO WIRZ · “DIOS ES LA PRIMERA CASA DEL HOMBRE….”  
Mensaje de Navidad de Mons. Julio Bonino · Obispo de Tacuarembó

NAVIDAD ES LA FIESTA DE UN DIOS QUE VIENE A PONERSE EN LOS ZAPATOS DE LOS DESAMPARADOS
Mensaje de NAVIDAD de Mons. Nicolás Cotugno
Arzobispo de Montevideo

"NO HAY JUSTICIA SIN PERDON"

 

Mensaje de Navidad 2006
Pablo Galimberti, obispo de Salto

En el rostro luminoso del Niño Dios descubro quién soy yo

A las familias, sacerdotes, religiosas y religiosos, y a todos los fieles de nuestras comunidades, les deseo que la Luz del Niño Dios alumbre sus pasos!

Hace pocos días visité un barrio que inauguraba el alumbrado público. Un niño decía: ahora podemos vernos las caras! Podemos caminar más seguros. En el barrio algo había cambiado. Era la sensación de mayor seguridad, de no andar a tientas y caminar con paso más seguro en la noche. 

Es una imagen para descubrir el milagro de la Nochebuena: en la oscuridad nace la Luz del mundo, la luz para no extraviarme. En el rostro del Niño puedo entender mejor quién soy, quiénes somos, dónde estamos parados y por dónde caminamos. Y si por esas cosas tropiezo, puedo darme cuenta cuál es el pozo o la piedra o el límite que no tomé en cuenta.

Desde que María alumbró al Niño de Belén todo se hizo más claro. Las tinieblas se hicieron más densas y las tímidas luces brillaron con mayor fuerza. 

La tenebrosa conciencia de Herodes mostró otro escalón de su crueldad y mandó asesinar a los inocentes de los alrededores de Belén. Mientras que la humilde sabiduría de los magos de oriente encontró en una fugaz estrella la pista hacia Belén.

El rumor de los ángeles de Belén despertó a los pastores de Belén, que corrieron a adorar al Niño. No estaban atrapados en sus agendas y acudieron veloces y libres, como pájaros.

Cuando tomo con mis manos, aunque torpes y temblorosas, la Luz de Jesucristo, puedo caminar más seguro, entre tantos vaivenes. Las oscuridades son parte esencial de la vida y señal de la condición humana frágil y de barro. 

La humanidad dispone de algunas luces. La voz de la conciencia, la inteligencia que investiga, el amor que hace brotar destellos, la solidaridad que lucha por la justicia. Pero todas estas luces a veces se vuelven tiniebla: cuando amor, rencor y traición se entreveran, cuando las palabras pierden fuerza y los espejismos nos separan de la senda verdadera, cuando la ciencia olvida la conciencia y es usada para asesinar y explotar. 

Por todo esto: vale la pena festejar la Luz nueva que brilla en el rostro del Niño. Que en El descubramos las tinieblas que nos deshumanizan y nos convierten en asesinos, delincuentes o hábiles manipuladores del lenguaje marketinero. 

El rostro humano de Dios brilla en el pesebre y nos ayuda a refrescar nuestra memoria y recuperar nuestras raíces. 

Agradezco a todas las comunidades, sacerdotes y fieles, la compañía y apoyo para llevar adelante la tarea episcopal que se me ha encomendado. Sin ustedes, corresponsables, no sería posible la tarea. Dios los bendiga con paz y alegría.

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Mensaje de Navidad de Monseñor Julio Cesar Bonino
Obispo de Tacuarembó


NAVIDAD ES LA FIESTA DE UN DIOS QUE VIENE A PONERSE EN LOS ZAPATOS DE LOS DESAMPARADOS
Y llegamos a este 24 de diciembre, con los deseos de celebrar esta noche buena, con todos nuestros seres queridos, uniéndonos física o espiritualmente a todos los que queremos esta noche tener en cuenta, noche en la cual queremos que sea encendida la luz de una nueva manera de estar presente Jesús en nuestras vidas, noche que tenemos que profundizar el significado de una verdadera navidad celebrada, y bueno leía en estos días una noticia que sucedió en Francia en estos días y dice “ Decenas de habitantes de la capital de Francia durmieron pocos días durmieron unos días atrás en carpas que colocaron en la calle. El objeto de dejar de lado, la comodidad de sus departamentos, por el frío, el polvo , el ruido y los peligros de las calles parisinas fue exponer y comprender mejor el calvario que viven diariamente los indigentes, para una asistente social , una de las personas que realizó la experiencia “ se trato de una vivencia totalmente reveladora, “estoy congelada y agotada dijo esta mujer de 30 años después de su segunda noche bajo la lona.”.. Siempre me compadecí de los desamparados pero sin experimentarlo es imposible comprender que difícil es”.

Ponerse en el lugar de otros, ponernos (como a veces lo decimos) en los zapatos del otro, no les parece que eso es lo que DIOS hace en Navidad, ponerse en nuestros zapatos, venir a compartir lo que nos esta pasando para poder de verdad entender lo que experimentamos es una forma de mirar la navidad, tratar de descubrir esa misericordia de Dios que viene a ponerse de nuestro lado, en nuestro lugar.

Esta gente de Francia, en este invierno del hemisferio norte, en estos días navideños ha querido hacer esa experiencia y se van dando cuenta que nunca, es lo que van compartiendo que, nunca hubieran imaginando lo que pasa porque para la mayor parte de la gente los que están en situaciones difíciles pobreza, indigencia, son solo otra parte del paisaje de la ciudad , como los coches los árboles y los edificios , la gente no reflexiona sobre los desamparados dijo el productor de cine, y presidente del grupo social llamado “ Los hijos de don Quijote”; “ Quisimos darle al ciudadano común la oportunidad de ponerse en los zapatos de los desamparados…..

Navidad es la fiesta de un Dios que viene a ponerse en los zapatos de los desamparados, y es por eso que tenemos que celebrarla y lo haremos auténticamente siempre yendo al encuentro Feliz Navidad!! para los que celebramos este Dios que viene a nuestro lado, Feliz Navidad a los que son capaces de ir al lado de los que están lejos o en situaciones difíciles o de desamparo, Feliz Navidad para todos ¡! Porque en casa también tenemos que seguir el ejemplo de Dios para poder entendernos , ponernos en el lugar del otro, lo sabemos .. “” Que Dios nos de la gracia de practicarlo” FELIZ NAVIDAD!!

24 de diciembre de 2006.

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Mensaje de NAVIDAD de Mons. Nicolás Cotugno
Arzobispo de Montevideo

NO HAY JUSTICIA SIN PERDON

¡Muy feliz Navidad!

Siguen resonando en el tiempo las palabras de los ángeles que anuncian la Buena Noticia del nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén: GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA PAZ A LOS HOMBRES AMADOS POR EL.

A la gloria de Dios en el cielo, por el nacimiento de Jesús, corresponde la PAZ para los hombres en la tierra. 

El deseo de la paz está en las fibras más íntimas del corazón humano. La humanidad, hoy, busca afanosamente la paz. 

Pero nos engañaríamos a nosotros mismos si dijéramos que nuestra sociedad uruguaya tiene paz; que en la región hay paz; que América Latina y el Caribe tienen paz; que el mundo tiene paz. Muere el ex-dictador chileno y estallan los conflictos entre sus partidarios y los defensores de los derechos humanos. En nuestro país estamos muy lejos de la tan deseada reconciliación entre las autoridades cívico-militares del período de la dictadura y los familiares de los desaparecidos.

Me pregunto: En este contexto, ¿cuál es el aporte específico que la Iglesia está llamada a ofrecer a la sociedad para que todos los Orientales tengamos paz?

Con la mirada y el corazón puestos en ese Niño que nace en el portal de Belén, oigo resonar las palabras de Juan Pablo II dirigidas a la humanidad en su mensaje para la jornada de la paz del año 2003: “NO HAY PAZ SIN JUSTICIA. NO HAY JUSTICIA SIN PERDON”.

También me pregunto: ¿Por qué lo escribió, sabiendo que ese principio no sería incluido en los manuales de derecho penal? 

Juan Pablo II, tenía delante de su mirada el complejo panorama de las relaciones de las personas y de los pueblos, a menudo marcadas por las tensiones y las guerras, las injusticias y opresiones, los odios y las venganzas, los anhelos de libertad y la sistemática opresión de los pobres.

Y se preguntaba: “¿Cuál es la condición indispensable para que haya paz en la humanidad? Y responde: “NO HAY PAZ SIN JUSTICIA”. Hasta aquí, pienso, hay consenso unánime y universal: NO HAY PAZ SIN JUSTICIA.

Lo difícil viene a continuación: “NO HAY JUSTICIA SIN PERDON”. Juan Pablo II, sin lugar a dudas, quiso aportar lo mejor y lo más concreto que la Iglesia pueda ofrecer a una humanidad hambrienta y sedienta de paz. 

¿Qué significa, entonces: “No hay justicia sin perdón”? 

El Papa escribió esta frase no como jurista, sino como Vicario de Cristo que, confirmando a sus hermanos en la fe, los orienta para vivir el Evangelio en este mundo, encarnándolo en la promoción de la paz en las situaciones conflictivas en todos los ámbitos: desde lo personal a lo social; de lo cultural a lo político; de lo laboral a lo financiero; de lo gremial a lo familiar. 

¿Qué es, entonces, el perdón?; ¿Cuál es su relación con la justicia? Porque, si se afirma que no hay justicia sin perdón, se sostiene, de alguna manera, que el perdón es elemento intrínseco de la justicia. 

La fuente que nos podrá dar la respuesta a este interrogante: ¿Qué es el perdón? es Jesucristo, su palabra y su manera de actuar, su testimonio de vida.

En cada Navidad nos encontramos con ese Niño que nace en Belén, que anuncia el Reino de Dios a todos los hombres, que evangeliza a los pobres, sana a los enfermos, da de comer a los hambrientos, resucita a los muertos, perdona a los pecadores, muere en la Cruz y resucita de entre los muertos. 

Desde Cristo, Dios que se hace hombre, podemos entender que los derechos humanos no son suficientemente defendidos sólo reconociendo y penalizando las responsabilidades de quienes los han atropellados con sus crímenes. Los derechos humanos son auténtica y efectivamente promovidos cuando llevan a la promoción de la paz. 

PROMOVEREMOS EFICAZMENTE LA PAZ: cuando promulguemos leyes acordes con todas las exigencias y con todas las dimensiones que hacen a la libertad y a la integridad de las personas en su individualidad y en la comunidad que le corresponda. 

Concretamente esto será posible si, como sostiene el Papa Benedicto XVI, en su actual mensaje para la jornada de la paz del próximo año, la persona humana constituye el corazón de la paz, cuando se asuma “la ‘gramática’ trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios”.

Desde la luz de la estrella de Belén, luz de la Verdad divina que ilumina el camino del hombre y de la historia; desde el amor que irradia la cuna de Belén, y que se proyecta hasta la cruz de Cristo que muere por todos los pecadores; desde la transfiguración del Resucitado, comprendemos que NO HAY JUSTICIA SIN PERDON.

Por eso, el Niño que nace en la Noche Buena sigue diciéndonos: Mi paz les dejo, mi paz les doy. Es el Príncipe de la paz, siendo Príncipe de la justicia. Su justicia es la del Hijo de Dios que viene al mundo para redimir al hombre del pecado. El misterio de la Navidad estará siempre unido al misterio de la Pascua, de la Cruz y de la resurrección. El Rey de reyes, el Señor del universo, en la Cruz hace justicia perdonando a los que lo están matando: «Perdónales, Padre, no saben lo que hacen».

Para quienes ven en Jesús sólo a un filántropo, su ejemplo de vida puede plantear la interpelación de su modo escandaloso de hacer justicia. Para quienes vemos en El al Verbo eterno, al creador todopoderoso, su ejemplo nos dice que el camino para hacer justicia consistirá siempre en perdonar como El perdonó. Se dice que errar es humano, perdonar es divino. Y la vocación del hombre – nos enseña la GS del Vaticano II - es una sola, divina. Por eso, el hombre, si quiere vivir en la justicia y en la paz, tiene que aprender a perdonar.

UN HECHO EMBLEMATICO

Hay acontecimientos en nuestra vida cotidiana que nos enseñan mucho más que libros enteros. En un artículo de la Nación de Buenos Aires del jueves 23 de noviembre de este año, se dice que “el 8 del actual se registró en Esquel, pro­vincia de Chubut, un hecho que adquiere una impresionante dimensión si se lo analiza por su proyección sobre los valo­res permanentes que iluminan y dignifican la condición humana.

Una mujer - una madre argentina - estaba asis­tiendo al juzgamiento del asesino de su hijo. De pronto, pidió públicamente autorización para acercarse a él y le manifestó que lo perdonaba, a pesar del inmenso dolor que su crimen le había causado. Y le pidió que se acercara a Dios.

En presencia de quienes asistían a la au­diencia, la madre del joven asesinado enfren­tó al supuesto autor de esa muerte con estas palabras: «He aprendido que sólo la oración puede calmar mi dolor. Ayer, cuando fui a la iglesia, mientras rezaba ante la Virgen, pensé en que mi hijo está ya con Dios. Pero pensé también en vos, que sos tan joven. No he venido a hacerte daño. Sólo vine a pedirte que te acerques a Dios y a regalarte esto». Y le entregó un rosario. La crónica señala que el joven procesado, al recibir el obsequio, prorrumpió en un angustioso llanto. El joven ase­sinado tenía 27 años y el supuesto respon­sable de su muerte tiene 25. 

En un mundo muchas veces extraviado y en­fermo, sólo quien sabe perdonar es capaz de cambiar al prójimo y de cambiarse a sí mismo. Así lo enseñan las religiones milenarias. Pero así lo sugiere, también, la propia naturaleza del hombre, fuente de las más sorprendentes contradicciones y de los más alentadores e inesperados procesos de recuperación moral.

La historia de esta madre que fue capaz de perdonar al asesino de su hijo debería servirnos de ejemplo a todos sin excepción, para que nos decidamos a cerrar definitivamente las heridas del pasado y a dejar atrás las secuelas del tiempo en que fuimos asolados por la intolerancia y por el terrorismo en sus múltiples modalidades.

Es hora de que aprendamos el valor incalcu­lable del perdón como instrumento de unión y reconciliación nacional, y como base para la plena reconstrucción de las instituciones de la República, en un auténtico contexto de paz social, solidaridad y respeto al pluralismo”.

Nadie, ningún hombre, es dueño de la verdad y de la justicia. ¡Qué responsabilidad tienen los administradores de la justicia en la sociedad! Nadie está exento de los condicionamientos del momento socio-político que se está viviendo. Nadie está exento del peligro de caer en la tentación de dejarse llevar por el summum jus, summa injuria, denunciado por el jurista romano. La impunidad es incompatible con la justicia. La aplicación inhumana de la justicia es incompatible con el derecho. 

La justicia divina no anula la justicia humana. La asume y la trasciende. En la vida de la humanidad, hubo, hay y siempre habrá crímenes de todo tipo que exigen justicia. La justicia es un derecho humano primario y fundamental de todo ser humano. Presuponiendo y trascendiendo la justicia humana, el poder hacer justicia perdonando de corazón, es seguramente un regalo de Dios. El ejercicio de la justicia restablece el equilibrio entre los derechos humanos violados. A los infractores de la justicia, el perdón pedido suele traerles paz; y a las víctimas de las injusticias, el perdón otorgado suele devolverles la paz que, por ellas, les ha sido arrebatada.

Nuestro país quiere paz. La región quiere paz. El mundo quiere paz. Todos queremos paz. 

¡Qué siga resonando en nuestros corazones el anuncio de los ángeles en la Noche Buena:

GLORIA A DIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA A LOS HOMBRES 

¡PAZ!

Para todos, hermanos y hermanas, especialmente para quienes más sufren en el cuerpo y en el espíritu, el augurio más cordial de muy Felíz Navidad y de mucha, mucha paz.

+ Nicolás Cotugno Fanizzi, sdb. 

Arzobispo de Montevideo

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MERCEDES, MONS. CARLOS COLLAZZI

“JESÚS QUIERE TRANSFORMAR EL MUNDO DESDE LOS CORAZONES, PUES NO HAY PAÍS NUEVO, MUNDO NUEVO, SIN CORAZONES NUEVOS”

En estos días surgen del corazón de Todos, renovados augurios de felicidad, esperanza, fraternidad, paz, amor!!!

 

Se despiertan sentimientos que están en lo más íntimo de cada uno, que se manifiestan en los saludos que nos hacemos al encontrarnos, o enviarlos de tantas maneras.  Gozamos con los gestos fraternos y solidarios que se hacen, especialmente con los más carenciados de afecto o materialmente.

 

En medio de todo esto, muchas realidades siguen golpeando el corazón; impaciencia, desesperanza, intolerancia, inseguridad, indiferencia y un relativismo que confunde bien con mal.

 

Alabamos al Señor por las extraordinarias cosechas; y a la vez sufrimos con el conflicto regional para el cual no aparecen las anheladas soluciones. Compartimos el dolor de numerosas familias que experimentan las consecuencias del temporal del fin de semana.

 

Crece la esperanza en nuevos emprendimientos que generen más puestos de trabajo; pero no deja de golpearnos el crecimiento de la injusticia social que asume rostro de salarios bajos e inseguridad laboral.

 

¡¡¡La Navidad es fiesta de Luz!!! “Yo soy la luz del mundo. El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12) “La luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no pudo sofocarla” (Jn 1,5)

 

En la Navidad celebramos al Dios-con-nosotros, que camina a nuestro lado para llevarnos a los “cielos nuevos y a la tierra nueva” que Él inauguró con su primera venida.

 

Jesús quiere transformar el mundo desde los corazones, pues no hay país nuevo, mundo nuevo, sin corazones nuevos. Él nos solicita apertura, e invita a hacer caminos. Porque es Dios-con-nosotros; todo lo quiere hacer con nosotros.

 

Como Iglesia Diocesana nos hemos dado en el año que termina un Objetivo Pastoral para los próximos años:”Despertar la Misión Evangelizadora que Él nos confió, para impulsar comunidades que sean signos de la cercanía de Dios en las familias y en el mundo de hoy”

 

Consideramos que debemos ser portadores de la cercanía de Dios para con todos. Del Dios que entró en el mundo con la Encarnación y su Nacimiento en Belén. Dice el Concilio Vaticano II: “El Hijo de Dios se unió en cierto modo con todos los hombres” (G.S. 22)

 

¡¡¡El está con nosotros!!! Está en la Comunidad, en la Palabra y los Sacramentos, está en los corazones de hombres y mujeres de buena voluntad.

 

Abre el camino…Nos llama a estar con Él y seguirlo siendo Discípulos fieles. Nos enseña que su camino pasa por las casas de todas las familias, los pobres, los afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia, los que sufren, los pacientes, los puros y rectos de corazón, los que están comprometidos con la causa del Reino y su justicia.

 

Queridos Diocesanos: ¡Caminemos a la Luz del Señor nacido en la pequeña Belén! Que su Palabra nos ilumine en el año que comienza para ser Discípulos y Misioneros para que todos tengan Vida.

 

                           Con mi Bendición

 

 

                                                                           + Carlos María Collazzi

                                                                               Obispo de Mercedes

Mercedes, 17 de diciembre de 2006

46º aniversario de la Creación de la Diócesis

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE CANELONES, MONS. ORLANDO ROMERO
“CADA NAVIDAD ES EL ANUNCIO DE QUE EL DIOS DE LA VIDA ESTÁ COMPROMETIDO EN UN MUNDO MÁS JUSTO Y MÁS FRATERNO”

¡FELIZ NAVIDAD! ¡BENDICIONES ABUNDANTES PARA EL NUEVO AÑO 2007!

 

Con una no disimulada sorpresa nos encontramos ante la celebración de una nueva Navidad que nos invita a experimentar con gozo el Nacimiento del Señor sin dejarnos seducir por el consumismo y la frivolidad que desvirtúan el misterio y la grandeza del amor de Dios con nosotros.

Celebrar la Navidad es celebrar a Jesucristo, el Hijo de Dios, que no dudó en venir al mundo. No vino con la petulancia del conquistador, ni con la imposición de la verdad, ni con la bandera de la moralidad sino que siendo eterno y poderoso entra en nuestra historia como “en punta de pie”, débil y frágil, siendo rico se hizo pobre, siendo sabio se hizo aprendiz de la vida humana por la cual canalizó su Mensaje, fermento y sal en el corazón del hombre.

 

Su propuesta se formula en términos que no lesionen nuestra respuesta libre y responsable: “si quieres ser mi discípulo…”

Soñamos con un mundo de paz construido en la verdad mediante un diálogo respetuoso y atento entre los ciudadanos, las fuerzas políticas y los sectores sociales. La confrontación y el resentimiento sólo conducen a la frustración, división y debilidad nacional.

 

Soñamos con un mundo donde la familia sea reconocida en su dignidad y se favorezca efectivamente su función como célula básica y fundamento de la sociedad, fuente de la vida y del amor. Son muchas las causas que la están deteriorando: el hedonismo, pobreza, desempleo, violencia, inestabilidad, machismo, desamparo.

 

Soñamos con un mundo donde la libertad sea efectivamente el alma de la educación. La función del Estado es garantizar el ejercicio de los derechos sociales. Entre ellos sobresalen el derecho de la educación, a la salud y a la seguridad social. Bien sabemos que los padres son los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos y tienen el derecho de elegir la que sea más conveniente para ellos. Por eso,  es deber del Estado colaborar con los padres en esa responsabilidad.

 

Ser discípulos en la escuela de Jesús de Nazaret significa poner el valor de la vida, de la  justicia y de los valores humanos y cristianos como tarea que identifica al seguidor de Jesús. Creemos que la causa fundamental de asesinatos, robos, violaciones de menores, grupos organizados para la delincuencia y violencia de todo tipo reside en el abandono de los valores ético-morales, en la pérdida de respeto a la dignidad de cada persona. Cada Navidad es el anuncio de que el Dios de la vida está comprometido en un mundo más justo y más fraterno.

 

En el espíritu de la Navidad nos disponemos a celebrar a Jesucristo, que ha puesto su residencia en el corazón del mundo y de la historia;  reavivemos nuestra esperanza en un mundo nuevo donde los discípulos de Jesús, junto a tantos hombres y mujeres de buena voluntad, destruyamos las cadenas del miedo, de la pobreza y del odio.

 

Con la Bendición de amigo y hermano los saluda su obispo

 

+Orlando Romero

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE MALDONADO
MONS. RODOLFO WIRZ

 

“DIOS ES LA PRIMERA CASA DEL HOMBRE….”

Una frase del Papa Benedicto semanas atrás, en el contexto del envío misionero que toca la vocación de la Iglesia, me parece muy gráfica y expresiva, para identificarnos y saludarnos en estas nuevas fiestas navideñas: “ DIOS es la primera “CASA” del hombre y sólo quien habita en ÉL arde con un FUEGO de caridad divina capaz de “incendiar” el mundo.”

 

Como saludo y deseo hago mías estas palabras y sentimientos.

Tal vez nos suene llamativo lo de “CASA” y “FUEGO”, pero se trata de la invitación a  amar de veras, de darnos un calor de hogar y de familia, un corazón sensible y comprensivo. Estamos hablando de esa caridad divina capaz de “quemarnos” de pasión, de cambiar el mundo y de purificarnos por dentro. El amor de DIOS bien se puede expresar por “llama”, “FUEGO”, “incendio”, que nos envuelve en una nueva vida.

Tal vez podamos “inculturar” en nuestra región costera y en estos tiempos veraniegos estos conceptos, agregando que se trata de “sumergirnos” del todo, de “bañarnos” en esa agua refrescante de una vida nueva y dejarnos “envolver” por una nueva motivación.

 

¡Que no nos falte esa “CASA ”, ese “FUEGO” y esa “AGUA”! ¡Qué tengamos esa pasión y ese amor en hacer el bien que supere tanta frialdad, desánimo y fatalismos que nos rodean!

 

¿Por qué lo digo?

La otra vez, en la Cárcel departamental de Las Rosas, una madre detenida me decía: “¡Padre, léame la Palabra de DIOS, es lo único que me consuela, porque hasta mis hijos que viven cerca no me vienen a ver ….!.” .

La razón última de la pasta base, delincuencia, inseguridad, conflictos sociales, agresividad, orfandad familiar, etc. si somos sinceros, además de una multiplicidad de  causas, es en última instancia la falta de amor.

 

Muchas urgencias, sorpresas, temores, se agolpan en nuestra jornada diaria. Ya no sabemos bien donde estamos parados o se debilitan nuestras convicciones. Sin ser negativos ni pesimistas comprobamos con sensatez que el sólo avance tecnológico no significa necesariamente  ganar en humanidad y  sensibilidad social. Hemos progresado en muchísimas cosas bellas y útiles, en información, capacitación, rapidez, pero la “condición humana” nos recuerda cada día que lo  necesitamos a ÉL, CRISTO JESUS. ÉL es y hace posible una CASA que significa corazón que ama,  calor de hogar, sentido de la vida, convivencia en paz, sensibilidad solidaria, sociedad equitativa que supere la emergencia, crecimiento en valores culturales, morales  y espirituales.

 

Reconocemos que tenemos muchas orfandades que claman por una “CASA” que sea esa sociedad, ese mundo y esa Iglesia, donde como hermanos y hermanas podamos crecer en humanidad. Necesitamos un “FUEGO” que nos quite la soledad y frialdad, porque aunque rodeados por multitudes,  en medio de tantos ruidos, opiniones  y ofertas, nos falta algo y ALGUIEN…..

 

Los invito a que sumemos fuerzas para dar a conocer el gran amor de DIOS revelado en la Nochebuena:¡Todos los regalos y saludos están allí incluidos! CRISTO JESÚS, gracias  al “SI” de MARÍA, manifiesta el rostro amoroso del PADRE DIOS que nos incluye e ilumina  a todos.

 

LES DESEO UNA MUY FELIZ NAVIDAD, EN UNA “CASA” QUE ES EL MISMO AMOR DE DIOS, QUE A NADIE DEJA AFUERA.

 

 

De corazón

                                                         + RODOLFO WIRZ

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MENSAJE DEL OBISPO DE MINAS
MONS. FRANCISCO BARBOSA


EN NUESTRA FAMILIA, 
¿JESÚS TIENE UN LUGAR PARA NACER?

Decir “Navidad” es pensar en familia reunida, en reencuentro, con los que viven lejos y con los de cerca. La Navidad nos reúne; es una fiesta que sentimos necesidad de celebrarla en familia; deseamos que nos encuentre unidos, reconciliados. Por esto mismo, consideramos como triste la situación de las personas que pasan la Navidad separados de los suyos, lejos de su familia.

 

Todo esto tiene mucho que ver precisamente con el Misterio que celebramos en la Navidad: el Nacimiento de Jesús.

 

La Navidad recuerda que Jesús nació en Belén; que al nacer de María se hizo miembro de la familia humana. Pero la Navidad no sólo es una fiesta que recuerda aquello que aconteció en el pasado, sino que celebra algo que acontece hoy: el mismo Jesús que nació en la familia de Belén, hoy busca una familia para nacer; quiere nacer en  nuestra propia familia. Porque la familia es el espacio para la Navidad; el lugar privilegiado donde Dios, en Jesús, se hace “Dios-con-nosotros”.

 

En esta Navidad ¿qué familia le ofrecemos a Jesús? ¿podemos compararla con una casa sólida, construida sobre cimientos firmes? ¿o es por el contrario como una casa con problemas, con peligro de derrumbe o ya derribada?

 

Quizás Jesús no nos encuentre muy firmes en la fidelidad; o nos encuentre empobrecidos, no tanto en lo material solamente, sino en diálogo, en comprensión mutua, en capacidad para perdonarnos. ¿Podemos decirle a Jesús que en nuestra familia sobresale el “nosotros” o, por el contrario, que impera el “yo”, las actitudes mezquinas y egoístas?

 

Es muy importante que nos hagamos estas preguntas, para que la Navidad traiga algo nuevo a nuestra familia; para que esta Navidad nos convierta en una familia en la que, como en la de Belén, pueda nacer Jesús, el “Dios-con-nosotros”. El dinero es necesario, nadie lo niega; pero no basta para hacernos felices. Hay familias que lo tienen todo y no son felices; les falta lo más importante; son pobres en comunicación y diálogo, no siempre se respetan como personas; son pobres en amor.

 

En nuestra familia, ¿quién es Dios? ¿es el Dios vivo, el Dios comunidad de personas, que nos anima a hacer que nuestra familia sea “casa” y “escuela” de comunión? ¿o es mas bien al dios dinero, al materialismo y al consumismo, al dios placer o al dios poder que rendimos culto?

 

Jesús viene para ayudarnos a ser familia, una familia de verdad, donde reine el  respeto y el cariño, donde los esposos se amen cada día más y quieran a sus hijos como el tesoro más valioso; una familia donde los hijos traten cada día de hacer felices a sus padres, siendo buenos como hermanos y poniendo lo mejor de sí mismos para que todos estén alegres; una familia donde los abuelos y los adultos mayores se sientan respetados y escuchados; una familia en la que “sólo Dios sea Dios” y sólo a Él se le rinda culto, se lo ame más que a nadie y que a nada. El futuro de la familia depende de esto: de si Dios, el Dios de Jesucristo, está presente y si es reconocido como tal, o si desaparece.

 

Navidad nos dice también qué importante es la familia para Dios. Por eso Él eligió llegar a nosotros naciendo en una familia. También nosotros, tenemos que valorar a la familia, cuidarla y defenderla como lo más valioso e importante que tenemos para ofrecerle a Dios y ofrecerles a nuestros hijos: una familia que valore y cuide el amor; una familia que sirva a la vida; que valore y cuide a los hijos, en los que Dios sigue haciéndose presente en medio de nosotros; una familia que cultive la fe, la conserve, la viva y la transmita como un bien precioso; una familia que irradie su amor entre los vecinos y, sobre todo, en la vida de los más pobres y de los que sufren, haciéndonos más cercanos a ellos con nuestros gestos de solidaridad y de servicio.

 

Jesús se acerca a nosotros, en esta Navidad, para que nosotros nos acerquemos a Dios.

Que esta Navidad, fiesta de la cercanía de Dios a nuestra familia, nos acerque también a nosotros a Él y a la comunidad cristiana, que es la familia de los Hijos de Dios, en nuestro barrio, en nuestro pueblo o ciudad. Que esta Navidad nos acerque a la oración, a la Palabra y a la Eucaristía, con la que se alimenta y fortalece el amor que nos hace ser familia, el amor que nos hace capaces de vivir en comunión, el amor que permite ver a Dios presente, en nuestra familia, como en la familia de Belén.

 

Desde mi corazón de Padre y Pastor, de hermano y amigo, les deseo a todas las familias FELIZ NAVIDAD!! Les saluda y bendice su Obispo

 

                                               

 

                                                                                                +Francisco

 

Minas, Navidad de 2006.

 

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CELEBRACIONES PRESIDIDAS POR EL PAPA EN NAVIDAD

CIUDAD DEL VATICANO, 14 DIC 2006 (VIS).-La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha hecho público el calendario de las ceremonias que presidirá el Santo Padre durante el período navideño:

 

DICIEMBRE

 

- Domingo, 24: Solemnidad de la Natividad del Señor. A las 24,00, en la basílica vaticana, el Papa celebrará la Santa Misa del Gallo.

 

- Lunes, 25: Solemnidad de la Natividad del Señor. A las 12,00, desde el balcón central de la basílica vaticana, el Papa dirigirá su mensaje de Navidad e impartirá la bendición "Urbi et Orbi".

 

- Domingo, 31: A las 18,00, en la basílica vaticana, el Santo Padre presidirá las primeras Vísperas de la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y se cantará el "Te Deum" de acción de gracias al concluir el año civil.

 

ENERO

 

- Lunes, 1: Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. A las 10,00, en la basílica vaticana, el Papa presidirá la celebración de la solemnidad con ocasión de la XL Jornada Mundial de la Paz, sobre el tema "La persona humana, corazón de la paz".

 

- Sábado, 6: Solemnidad de la Epifanía del Señor. A las 10,00, en la basílica de San Pedro, Benedicto XVI celebrará la Santa Misa.

 

- Domingo, 7: Festividad del Bautismo del Señor. A las 10,00, en la Capilla Sixtina, el Papa presidirá la celebración eucarística durante la cual administrará el sacramento del Bautismo a algunos niños y niñas.

 

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI PARA LA CELEBRACIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ · 1 de enero de 2007 "La persona humana, corazón de la paz"

 

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