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Mensaje de Navidad del Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay
Mons. Carlos María Collazzi 

 

“Nos ha nacido el Salvador”
Mons. COLLAZZI

HACIA LA NAVIDAD

Columna del Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, Diario Cambio (Salto)

PREPAREN EL CAMINO Y ABRAN EL CORAZÓN AL SEÑOR QUE VIENE
Mons. ROMERO

“SOBRE TÍ AMANECE EL SEÑOR” (ISAÍAS 60,2)
Mons. GALIMBERTI
“¿QUÉ HAY DE NUEVO………..PARA QUE A NADIE LE FALTE EL REGALO DE NAVIDAD CON UNA NUEVA MOTIVACIÓN Y VISIÓN ? ”
Mons. Wirz

“ALÉGRENSE SIEMPRE EN EL SEÑOR EL SEÑOR ES NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRA PAZ"
Mons. FAJARDO

“NAVIDAD: FIESTA PARA DARLE HOSPITALIDAD A JESÚS EN NUESTRAS VIDAS”

Mons. BONINO

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PRIMER AÑO JUBILAR DIOCESANO

MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DIOCESANO

“Nos ha nacido el Salvador”

 

 

Querida Familia Diocesana:

 

Durante el tiempo de preparación a la Navidad, hemos cantado muchas veces en nuestras Comunidades: ¡Canto de alegría, canto de alegría…porque viene nuestro Dios”. El nos ha dicho en estos días: ¡Alégrense  siempre en el Señor…El Señor está cerca! (Fil.4,4-5)

 

Tan cerca está, que ¡está con nosotros! En el canto mencionado decimos: ¡Despierten los hombres, los de cansado corazón ya no tienen que temer, cerca está la salvación!

 

En cada Navidad celebramos: “hoy en la ciudad de David, nos ha nacido el Salvador”(Lc. 2,11) Es grande nuestra alegría de cristianos. Alegría que se basa en el amor del Padre que nos envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos, y por su vida entregada y victoriosa, nos hace pasar de la tristeza al gozo, de lo absurdo y contradictorio al hondo sentido de la vida; del cansancio y desaliento a la esperanza que no defrauda; de las divisiones y fragmentaciones al cultivo del valor de la unidad; de las luchas y rencores a la madurez de levantar las miradas para no dejarnos atrapar por visiones apasionadas y del momento.

 

Esta alegría no es un sentimiento artificial, no es un estado de ánimo que pasa. Está basada en la certeza de la presencia de Dios junto a su Pueblo. La alegría fruto del Espíritu recibido en el encuentro con Jesucristo, a Quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor; y que deseamos y por ello trabajamos para que llegue a TODOS. Especialmente a los cansados, afligidos, tristes, a los que sufren, a los que están al borde de tantos caminos.

 

En esta nueva Navidad, la del Año Jubilar Diocesano, anhelamos su venida nos despierte para la misión evangelizadora que el Señor nos confía (Objetivo Pastoral Diocesano). Se acreciente la alegría de ser discípulos misioneros, que viene de la certeza de la Fe, que serena el corazón y capacita para anunciar  la buena nueva del amor de Dios que se manifiesta en el misterio de la Navidad.

 

Despertar a la misión evangelizadora con gestos concretos de cercanía, en los 50 años de nuestra Familia Diocesana, es reconocer humildemente que necesitamos un  renacer de Cristo en Todos. Reconociendo y agradeciendo que lo mejor que nos ha sucedido en la vida es haberlo encontrado y darlo a conocer con nuestras palabras y obras, es nuestro gozo (Aparecida, 29)

 

Les auguro una feliz Navidad donde se experimente el encuentro con Jesucristo y así nuestros ojos iluminados por su luz, contemplen el mundo, la historia, nuestros pueblos, a cada persona, y nos animemos a continuar el camino de vivir y trasmitir el tesoro del Evangelio.

 

Para Todos un Año 2010: SANTO!!! Año del Jubileo Diocesano celebrado en cada Comunidad Parroquial, Dios mediante, el día de sus fiestas patronales, y todos en Mercedes el domingo 26 de setiembre.

 

Año Santo de compromisos cristianos; de escucha de la Palabra, oración, fraternidad y expresiones de solidaridad, y así la Luz de Cristo disipará toda oscuridad y tiniebla.

 

Santa María de las Mercedes, nos acompañe y enseñe a cantar con alegría la grandeza del Señor y como Madre nos reúna en la Familia de Dios que es la Iglesia.

 

                           Con mi Bendición

 

 

                                                             + Carlos María Collazzi

                                                                 Obispo de Mercedes

 

Mercedes, 17 de diciembre de 2009

49º aniversario de la Creación de la Diócesis

 

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MENSAJE DE NAVIDAD 2009

 

 “¿QUÉ HAY DE NUEVO………..PARA QUE A NADIE LE FALTE EL REGALO DE NAVIDAD CON UNA NUEVA MOTIVACIÓN Y VISIÓN ? ”

 

 

A las comunidades cristianas, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad:

 

En un mismo mensaje pretendo llegar a los que viven en los departamentos  de MALDONADO, ROCHA y LAVALLEJA, en ciudades y pueblos, en los campos, sierras y costas,  con un saludo afectuoso, no para desearles suerte (¡que viene y se va!), sino la BENDICIÓN del Señor en esta nueva fiesta. El REGALO DE NAVIDAD es ÉL mismo capaz de transformar nuestros corazones y mentes, fantasías e impulsos, para que reflejen y motiven una vida más auténtica de amor y entrega. Entrando en la cueva de Belén descubrimos como Dios mismo  está “al alcance  de nuestra mano” en un NIÑO indefenso.

 

¿Qué hay de nuevo para no repetir sin más lo que todos ya hemos escuchado? ¿En qué contexto y entorno se ubica esta fiesta tradicional?

A modo de ejemplo, les recuerdo que días pasados, entre las múltiples noticias, nos han alertado sobre situaciones globales que definen nuestro futuro y el de las nuevas generaciones: el cambio climático que afectará sobre todo a los pueblos más vulnerables. Cada vez más tomamos conciencia de que, más allá de situaciones que escapan  a nuestra intervención y voluntad, somos responsables de la naturaleza creada por DIOS  para que sea nuestra CASA COMÚN.

 

El NIÑO, cuyo nacimiento celebramos, nos da una MOTIVACIÓN y una VISIÓN,  para que  demos lo mejor de nosotros, que el agua y el aire no se contaminen, se reconozca la dignidad sagrada de todo ser humano concebido, las armas se transformen en herramientas de trabajo ( en palabras del profeta Isaías “espadas se conviertan en arados” ), un nuevo gobierno elegido tenga presente el bien común, en especial de los más vulnerables y pueda contar con nuestro compromiso crítico y corresponsable, el matrimonio y la familia no tengan que “estar al descampado” por falta de  afecto, estabilidad y  protección.

 

Los INVITO a que cada uno se anime a acercarse a este NIÑO, con la fe ya afirmada o una búsqueda inicial de “algo” que perdure, pero que sea ÉL lo importante, para que después de las fiestas la vida continúe, no como si nada hubiera pasado, sino distinta en esa nueva MOTIVACIÓN y VISIÓN.

 

Además de una convocatoria cordial a las CELEBRACIONES NAVIDEÑAS ya previstas en los lugares y comunidades en que nos encontremos, les sugiero TRES GESTOS  que pueden concretar una nueva actitud ante esta NAVIDAD:

 

Una ORACIÓN muy sentida junto a alguien solo, enfermo, mayor, que no esté en la “lista” de nuestro relacionamiento habitual …….

Una VISITA a la iglesia o capilla o lugar a nuestro alcance,  que pueda facilitar un momento de reflexión y silencio en este trajín de fin de año……

Una PALABRA alentadora, con fuerza y esperanza, en el ambiente en donde nos movemos y donde lo consideremos oportuno……. 

 

¡Una vez más les deseo de corazón que a nadie le falte el REGALO DE NAVIDAD que es el mismo CRISTO JESÚS!

 

¡Que MARÍA, la Madre de la Nochebuena, nos motive e ilumine para dar esos pasos  que faltan para encontrar y dar a conocer al único  SALVADOR tan esperado capaz de transformar nuestra vida! 

 

¡MUY FELIZ NAVIDAD !

 

 

+ RODOLFO WIRZ

OBISPO DE MALDONADO-ROCHA

ADMINISTRADOR APOSTÓLICO DE MINAS   

 

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¡FELIZ NAVIDAD!

 

PREPAREN EL CAMINO Y ABRAN EL CORAZÓN

AL SEÑOR QUE VIENE

 

 

Celebrar la Navidad es acoger al Señor en la morada interior de nuestras vidas, haciéndonos eco de su humildad, quitando los obstáculos que impiden su venida, disponiéndonos a la escucha de su mensaje, afinando los oídos para abrirle la puerta apenas llame. 

 

Dios nos quiere y cree en nosotros. Por eso envió a su mismo Hijo Jesucristo para iluminar y dar sentido a la vida de todos sin exclusión, pero no obstante, vino a los suyos y los suyos no lo recibieron,  se vio obligado a colocar su carpa en un lugar de marginados donde envuelto en pañales fue recostado en un pesebre, ya que no había lugar para ellos en el albergue del pueblo.

 

También hoy discretamente golpea a nuestro corazón para buscar una morada cálida y acogedora. Acojámoslo y démosle hospedaje en nosotros mismos con la convicción de que no hay humanidad nueva  si no hay hombres y mujeres nuevos con la novedad del Mensaje de Jesús que no cesa de llamar a la transformación de la conciencia personal y colectiva, la actividad en la que ellos están comprometidos con su vida y en los ambientes concretos.

 

Hoy resuena la invitación con la misma premura con la que resonó en la Noche de la primera Navidad reiterando que la gloria de Dios es la vida y la paz para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

 

Navidad propuesta de vida nueva eliminando actitudes que la destruyen y cultivando las que la construyen.

 

Navidad, aniversario del nacimiento de Señor Jesús, es la invitación a:

 

*despojarse de impaciencias e intolerancias para revestirse de paciencia y  tratando a todos con máxima afabilidad;

*despojarse del egoísmo y del apego desmedido del tener y acaparar cosas para revestirse de actitudes de generosidad y desprendimiento;

*despojarse de la insensibilidad humana frente a las necesidades del prójimo para revestirse  del amor que se hace concreto en actitudes e iniciativas de solidaridad;

*despojarse del desprestigiar a la persona del prójimo,  de la difamación y de la calumnia, de los comentarios prejuiciosos y descalificadores de los ausentes para revestirse de palabras y actitudes que construyan puentes y edifiquen ámbitos de encuentros;

*despojarse de sentimientos revanchistas, de amarguras y rencores para revestirse de actitudes de perdón, de  comprensión y misericordia para quienes se han ofendido;

*despojarse de la mentira, del engaño y de las apariencias engañosas para revestirse de la verdad y la transparencia;

*despojarse de la indebida apropiación de lo que no nos pertenece, del fraude, de la usura y del soborno, del mal uso de dinero y del tiempo para corromper a otros para revestirse de la honradez;

*despojarse de las adicciones que perjudican la salud física y espiritual para revestirse  del autodominio y de la sobriedad;

*despojarse de actitudes desordenadas que hace de las personas  objetos de uso o de placer para revestirse de la valoración, respeto y justicia debidos a toda persona humana.

*despojarse del individualismo esterilizante y de la autosuficiencia orgullosa para revestirse de actitudes comunitarias y capaces de rescatar en la humildad lo que hay de positivo en cada persona.

 

Navidad, es la fiesta porque Dios está con nosotros quien nos enseña sus caminos en los caminos cotidianos de nuestra vida. Solo hace falta que abramos los ojos, que nos fijemos en este niño que, en silencio, sin hacer ruido, sin imponerse, con la indefensa sencillez de los niños, viene a nosotros para traernos el esplendor de la cercanía de Dios.

 

Esta es la Navidad que deseo a cada uno de ustedes, que representan la gran familia diocesana; la Navidad que deseo a todos los bautizados de nuestra diócesis y a todos, hombres y mujeres, de buena voluntad.  Una Navidad en paz, en la que la contemplación de Jesús niño abra los corazones de los hombres y les enseñe a todos, a percibir en todos los instantes de nuestra vida la presencia del Señor Jesús que la llena con su luz y su verdad.

 

Sin miedo abramos de par en par las puertas de nuestro corazón al Señor que viene. Con mi paternal bendición les deseo un ¡Bendecido Año 2010!

 

 

+Orlando Romero

Obispo de Canelones

 

Canelones, diciembre de 2009

 

 

¡NAVIDAD!
 

“Alégrense siempre en el Señor.

Vuelvo a insistir, alégrense.

El Señor está cerca”

                        (Fil.4,4)

 

Abramos  nuestro corazón

a este Niño que, en silencio,

sin hacer ruido, sin imponerse,

con la sencillez de los niños,

viene a nosotros para irradiar

el esplendor de la cercanía de Dios.

Les deseo una Navidad en paz

 y un Año Nuevo con abundantes  bendiciones

 

+Orlando Romero

Obispo de Canelones

 

Canelones, Diciembre de 2009

 

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE SALTO

MONS. PABLO GALIMBERTI

 

 

 

“SOBRE TÍ AMANECE EL SEÑOR” (ISAÍAS 60,2)

 

Saludo a la comunidad  diocesana con el deseo que la Luz de la Nochebuena les regale alegría en el corazón y paz a todas las familias.

 

Aunque la energía eléctrica se nos ha hecho indispensable y felizmente está llegando a cubrir todo el territorio del país, disponer de una luz para alumbrar en pleno día es algo a lo que no prestamos mucha atención. Pero qué necesario es tener una buena linterna para cambiar una rueda en plena noche o para caminar y llegar a nuestro destino.

Muchos tipos de “apagones”

 

Si tomamos la metáfora de los “apagones”, nos damos cuenta que la vida de cada uno experimenta muchos tipos de “apagones”. La noche del dolor, de las ausencias, del que vive enemistado con familiares o vecinos y hasta consigo mismo. Noche de las distancias irremediables de seres queridos, de enfermedades, de heridas que nos parecen injustas, como guerras y hambre, que afligen a pueblos enteros y parecen no superarse nunca. Noches tristes del que está o se siente abandonado, aunque a su lado no falten personas cercanas. Noches del que camina sin brújula o del que se siente náufrago sobre una tabla. Noches de la conciencia agobiada por culpas o que ha perdido las señales indicadoras. La noche de la muerte que ronda, o del accidente que tronchó ilusiones. Noches donde parecería que el mismo Dios guarda silencio, y nos sube a los labios la pregunta dónde estás que no te vemos. Particularmente los uruguayos parecemos muchas veces a vivir en esa zona crepuscular; novelas como “El pozo” o poesías como “El laberinto” de autores nuestros darían la razón.

 

“Sobre tí amanece el Señor”

 

Navidad anuncia la certeza de un acontecimiento. La promesa de Isaías se cumplió plenamente en la noche de Belén. Aunque “la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad”, el Amor del Señor se interna en nuestros apagones.

 

Nuestras comunidades y familias festejan con gozo esta Realidad: el Señor ha tenido compasión. El mismo en persona es la Luz que abre caminos y hace subir a la conciencia, después de noches angustiosas, un nuevo amanecer. Cada cristiano lleva en su corazón esta cercanía, desde el día del Bautismo en que padres y padrinos encendieron en cirio pascual la pequeña velita, símbolo de la Luz de Cristo, entregada como una misión, “para que aumente”.

 

Admiremos y gocemos, alabemos y respiremos hondo, porque el Señor está se ha hecho visible para encender amores y esperanzas en nuestros frecuentes apagones.

 

Confiemos en María. “Entre tus manos de cristal luciente  – escribe Juana de Ibarbourou- nace la luz y el alba se decora. En ellas halla el hombre su camino y su detente.”

 

Que la Luz que nació en las entrañas purísimas de María, se derrame abundantemente en cada uno de ustedes y en sus familias.

Salto, 23 de diciembre de 2009

 

+Pablo Galimberti

Obispo de Salto

 

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE SAN JOSÉ

 

MONS. ARTURO FAJARDO: “ALÉGRENSE SIEMPRE EN EL SEÑOR

EL SEÑOR ES NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRA PAZ"

 

 

En estos días hemos leído las recomendaciones de San Pablo a los cristianos de Filipos:

 

“Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca”.

 

En medio de tantas amenazas a la vida, de tantas agresiones al medio ambiente, de los conflictos, sufrimientos e injusticias que siguen aquejando a nuestro mundo; los cristianos queremos seguir anunciando que la vida es bella y tiene sentido.

 

Con la Palabras del profeta Isaías queremos llevar un mensaje de aliento y esperanza que nos viene del mismo Señor “Yo, el Señor soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: No temas, Yo vengo en tu ayuda” (Is. 41,13)

 

La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombre y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la Buena Noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino. (DA 28)

 

Queremos testimoniar que “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo. (DA 28)

 

Ante la proximidad de una Nueva Navidad, hago llegar a todos mi afectuoso saludo y mi bendición,

 

 

+Arturo

Obispo de San José de Mayo

 

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MENSAJE DE NAVIDAD DEL OBISPO DE TACUAREMBÓ

MONS. JULIO BONINO

 

“NAVIDAD: FIESTA PARA DARLE HOSPITALIDAD
A JESÚS EN NUESTRAS VIDAS”

 

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HACIA LA NAVIDAD

Columna del Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, Diario Cambio (Salto)

 

En el rumor familiar y navideño, entre imágenes del pesebre, el arbolito,  abrazos y augurios de felicidad hay una delgada rendija por donde se cuela una luz y un aire distintos. Algo misterioso flota en los corazones. Algo que se presiente y que sustenta el resplandor de la fiesta.

 

Niños y niñas lo aprendieron desde sus primeros pasos en la vida. Una voz cercana, -madre, padre, tía o abuelos,- los inició en el misterio que alumbra esa noche maravillosa y también las dolorosas y solitarias. Pero quizás se olvidó. Entre tantas cosas que tuvieron que aprender para incorporarse al exigente mercado laboral, esa otra fue quedando arrinconada. Solo una imagen, la melodía de un villancico tradicional, la visita a una iglesia, la invitación de un amigo, un libro o película, el sacudón de una pérdida, mueven el velo de esa rendija. Quizás tímidamente.

 

Extraña fiesta: con gente y brindis pero no se ve al festejado. Más extraño aún si no hay expectativa de que de un momento a otro llame a la puerta y se presente. O mayor desconcierto si conociendo quién es el festejado, el ambiente estructurado y los propios mecanismos defensivos  imponen una autocensura.

 

El corazón tiene un lado oscuro y esas cosas extrañas también ocurren. La rutina, los gestos y rituales se desgastan si no reciben savia nueva; y el centro de atención deriva a un detalle anecdótico de la reunión o a  tópicos de trabajo, vacaciones, fútbol o política.

Por eso entiendo que muchos quieran ausentarse o hacen un paréntesis psicológico y afectivo durante esos días de explosión. Cuanto más se infla la fiesta, tanto más el día después dejará sabor a náusea. 

 

Pero hay también aspectos positivos: como la memoria de seres queridos que hoy no están pero que fueron parte entrañable de esa misma rueda familiar. Y así queda latente el insuperable límite  de nuestra vida humana. La reunión familiar permite a veces aflorar vivencias significativas de la noche navideña que conviene reavivar de entre las cenizas. Además hay seguramente rostros nuevos, de recién nacidos o amistades.

 

Pero podemos hacer algo más. Una madre o un padre pueden evocar con sencillez la escena de la primera Navidad. El misterio es grande: el Niño en el Pesebre de Belén es fuente de tiempos nuevos para cada uno. Jamás estamos solos. Ese Niño demostró después con milagros y palabras, que además de ser hijo de María, es también Hijo de Dios. A tal punto que en la mañana del Domingo de Pascua volvió a la vida y quedó patente que es más poderoso que la muerte, que el odio que lo clavó en cruz y que el silencio cómplice que se lavó las manos o el miedo que hizo huir a muchos de sus mejores amigos.

 

Quizás todo esto puede ayudar a volver a llenar de resonancias las dos palabras “Feliz Navidad”. Que equivale a confesar en forma concisa lo más nuclear de la Fe cristiana: que el Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios y también hijo de  María, te haga descubrir que El es la Palabra luminosa que el mundo entristecido y vacío (quizás el mío o el tuyo) esté necesitando.

 

Y quedar en silencio. Y atreverse a pedir a María que nos preste un rato al Niño Dios, para sentir latir muy adentro nuestro el calor de su amor. Para que esa Luz divina comunique certezas al alma titubeante, energías para vivir, creer y superarnos cada día.

Ese Niño es el que levantamos en la Nochebuena en la Misa de gallo. Y adoramos en silencio porque las palabras sobran. Y después le cantamos Noche de Paz o Noche anunciada. O lo que más nos guste.

 

Silencio y admiración. El está ahí. Eso es Navidad. Para encender el amor en las familias. Entregar una brújula a los caminantes, agua fresca a los fatigados, compañía a los tristes, perdón a los agobiados por culpas, chispa a los desanimados, paz a los que viven en guerra consigo y con los vecinos, esperanza de que no están abandonados a los que pasan en un hospital o están enfermos sin poder salir o los achaques de la vejez les impiden caminar o se encuentran presos o solos.

 

Esa noche tuya y de tu familia puede ser diferente, en la medida que nos dejemos envolver silenciosamente por la Noche de Belén y por los bracitos del Niño Dios que quieren llevar tu cruz, como canta el villancico.

 

 

Actividad del Papa Benedicto XVI en Navidad

1º de enero de 2010
"SI QUIERES PROMOVER LA PAZ, PROTEGE LA CREACIÓN"

 
Sitio Especial de Adviento y Navidad de El Vaticano
Navidad es Jesús Sitio preparado por Aci Prensa Digital
Navidad en Encuentra.com
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