MONS. MARCELO MENDIHARAT

OBISPO EMÉRITO DE SALTO
::.2 de mayo de 1914  - 12 de junio de 2007.::

 

Recuerdo a  MONS. MENDIHARAT

A los 93 años de edad, partió en la mañana del 12 de junio a la Casa del Padre el Obispo emérito de Salto, Mons. Marcelo Mendiharat.

 

Sus restos están siendo trasladados esta tarde desde Montevideo, (donde se encontraba viviendo en los últimos años debido a su cada vez más delicado estado de salud), hacia Salto.

 

El velatorio tendrá lugar a partir de las 19 hs de hoy en la Catedral de Salto, hasta las 23 hs. Luego la Catedral será abierta nuevamente mañana a las 7 am (atendiendo a su expresa voluntad) para que los amigos y fieles puedan despedir a su Pastor.

 

A las 14:30 hs. tendrá lugar la Misa de Cuerpo Presente que será presidida por el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti y concelebrada por los obispos del país.

 

El sepelio está previsto para las 16 hs. de mañana miércoles 13 de junio, en el Panteón de la Diócesis de Salto, en el cementerio local.

 

SÍNTESIS BIOGRÁFICA

MENSAJES RECIBIDOS El episcopado de Mons. Marcelo Mendiharat, Obispo de Salto

Fotos de Mons. Marcelo

 

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HOMILÍA COMPLETA
12 de junio de 2008
Homilía en el Primer Aniversario de la
Pascua de Mons. Marcelo Mendiharat, Tercer Obispo de Salto

 

“A Jesús por María”

Mons. Marcelo Mendiharat

SÍNTESIS BIOGRÁFICA

 

Marcelo Mendiharat Pommies nació el 2 de mayo de 1914 en Ostabat Asnie, en el País Vasco (Francia). Allí cursó la Escuela Primaria y la Secundaria.

 

En enero de 1931 llega al Uruguay con su familia. Trabaja algunos años en el campo.

 

A los 24 años de edad, en 1938, ingresa al Seminario por la Diócesis de Salto.

 

Es ordenado sacerdote por Mons. Viola el 22 de julio de 1945.

A partir de su ordenación y hasta 1953 es encargado del Seminario Menor de Salto.

 

De 1954 a 1958 es párroco de San Eugenio, en la ciudad de Artigas.

En febrero de 1959 recibe el nombramiento de Obispo coadjutor de Salto y es ordenado Obispo el 18 de mayo de ese año. Su lema episcopal fue “A Jesús por María”

 

Entre los años 1962-65 participa junto con Mons. Viola en el Concilio Vaticano II, acontecimiento central de la vida de la Iglesia en el siglo XX, que él vivió intensamente.

 

El 25 de marzo de 1968 recibe de Mons. Viola la conducción de la diócesis como tercer Obispo de Salto.

Participa en agosto-setiembre de 1968 en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Medellín, Colombia.

 

Las orientaciones de esta II Conferencia serán recibidas y asumidas en la Diócesis de Salto en la asamblea diocesana de Pastoral que tuvo lugar en noviembre y diciembre de ese año.

 

A comienzos del año 1973, y a consecuencia de los momentos difíciles que vivía el Uruguay, Mons. Mendiharat, en visita a Roma, aconsejado por el Papa Pablo VI, no regresa a su diócesis, iniciando así un largo exilio.

De mayo a diciembre de ese año reside en la diócesis de Avellaneda, Buenos Aires. En 1974 pasa a vivir con los PP. Pasionistas.

 

Entre 1975 y 1984, es recibido por Mons. Laguna en la diócesis de Morón, residiendo en la Parroquia Sagrado Corazón de Hurlingham, desde donde atiende la capilla San Carlos en el Barrio Villa Club. Para los feligreses, que siguen recordándolo con cariño, es en esos años “el Padre Marcelo”.

 

En 1977 la Diócesis de Salto pasa a contar con un Obispo Auxiliar, Mons. Carlos Nicolini, ordenado el 8 de diciembre de ese año. Al año siguiente, el 22 de agosto, Mons. Nicolini asume como administrador apostólico “sede plena” de Salto.

 

El 18 de mayo de 1984, al celebrar sus Bodas de Plata episcopales, los Obispos uruguayos y algunos obispos argentinos, los sacerdotes y seminaristas de la diócesis y otros sacerdotes amigos se reúnen con él en la Basílica de Ntra. Sra. del Luján.

 

El 27 de diciembre de 1984 Mons. Mendiharat llega a Salto por primera vez desde 1973. El 24 de marzo del año siguiente una gran Concelebración en la Catedral de Salto pauta el regreso definitivo de Mons. Mendiharat a su diócesis. Mons. Nicolini escribe una cálida carta recibiendo al pastor que reasume plenamente la conducción de la grey.

 

Mons. Mendiharat y Mons. Nicolini convocan en abril de 1985 a elaborar el Plan Pastoral Diocesano que marcó las dos siguientes décadas de la vida diocesana.

El 9 de mayo de Mons. Mendiharat recibe a Juan Pablo II en su visita a la Diócesis de Salto.

El 2 de mayo de 1989, al cumplir sus 75 años, de acuerdo a lo que establece el Derecho Canónico, Mons. Mendiharat presenta su renuncia a la Diócesis de Salto

 

El 1º de julio de ese año, Mons. Mendiharat entrega a Mons. Daniel Gil Zorrilla, hasta entonces obispo de Tacuarembó, la conducción de la Diócesis como cuarto Obispo de Salto.

Sintiéndose con fuerzas y con gran disponibilidad, ofrece al nuevo Obispo hacerse cargo de la Parroquia Santa Cruz de Salto. Al cumplir los 80 años, Mons. Gil lo libera de esa responsabilidad, quedando como Vicario Parroquial en la misma parroquia.

 

En enero de 2003 pasa a residir en el Obispado de Salto, desde donde continúa prestando numerosos servicios: atendiendo a personas que buscan orientación espiritual, reuniendo al grupo de “Operación Techo” (construcción de viviendas del Barrio La Tablada, de Salto), participando en las reuniones de la Fraternidad de Ch. de Foucauld.

Su última gran intervención pública fue el 27 de setiembre de 2003, como uno de los Obispos consagrantes en la ordenación episcopal de Mons. Heriberto Bodeant, obispo auxiliar de Salto, junto con Mons. Carlos Collazzi, obispo de Mercedes y presidente de la CEU y Mons. Daniel Gil, obispo de Salto, consagrante principal.

 

Desde julio de 2004, necesitado de cuidados de enfermería más frecuentes, pasa a residir en el Hogar Sacerdotal, en Montevideo. Allí dedica largas horas a la oración, con una agenda en la que coloca cada día el nombre de una parroquia, un sacerdote, una comunidad religiosa de su querida Diócesis de Salto.

 

El 12 de junio de 2007 por la mañana fallece en Montevideo, en el Hogar Sacerdotal. En la tarde sus restos son trasladados a Salto, para ser velados en la Catedral y sepultado al otro día en el Panteón de la Diócesis de Salto en el Cementerio local.

 

ÍNDICE

 

Oración de la mañana

Señor,
en el silencio del día que amanece
vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.

Quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor
ser paciente, ser comprensivo
manso y prudente.

Ver, a pesar de las apariencias,
a tus hijos como tú mismo los ves
y así no ver sino el bien de cada uno.

Cierra mis oídos a toda calumnia
y guarda mi lengua de toda maldad.
Que solo de caridad se llene mi espíritu.

Que yo sea tan bondadoso y alegre
que todos cuantos se acerquen a mí
sientan tu presencia.

Revísteme de tu belleza, Señor,
y que en el curso de este día
yo te revele a todos.

ÍNDICE

Cronología

 

1914, 2 de mayo - Marcelo Mendiharat Pommies nace en Ostabat Asnie, en el País Vasco (Francia).

Cursa la Escuela Primaria y la Secundaria.

1931, enero - llega al Uruguay. Trabaja algunos años en el campo.

 

1938 – a los 24 años ingresa al Seminario

 

1945, 22 de julio – es ordenado sacerdote

1945-1953 - encargado del Seminario Menor de Salto

1954-1958 - párroco de Artigas

 

1959, febrero – recibe el nombramiento de Obispo coadjutor de Salto

1959, 18 de mayo – es ordenado Obispo

1962-65 - participa junto con Mons. Viola en el Concilio Vaticano II

1968, 25 de marzo - Mons. Viola entrega a Mons. Mendiharat la conducción de la diócesis como tercer Obispo de Salto

1968, 26 de agosto - setiembre – Mons. Mendiharat participa en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Medellín, Colombia

1968, noviembre - diciembre - Asamblea Diocesana de Pastoral de la Diócesis de Salto.

 

1973, enero - marzo - comienzo del exilio de Mons. Mendiharat

1973, mayo a diciembre – reside en la diócesis de Avellaneda, Buenos Aires.

1974, reside con los PP. Pasionistas en Buenos Aires

1975-1984, es recibido por la diócesis de Morón, y pasa a residir en la Parroquia Sagrado Corazón de Hurlingham

1984, 18 de mayo - Los Obispos uruguayos y algunos argentinos, los sacerdotes y seminaristas de la diócesis y otros sacerdotes amigos se reúnen en la Basílica de Ntra. Sra. del Luján para celebrar los 25 años de consagración episcopal de Mons. Mendiharat

 

1984, 27 de diciembre - Mons. Mendiharat llega a Salto por primera vez desde 1973.

1985, 24 de marzo - una gran Concelebración en la Catedral de Salto pauta el regreso definitivo de Mons. Mendiharat a su diócesis

1985, abril - Mons. Mendiharat y Mons. Nicolini convocan a elaborar el Plan Pastoral Diocesano

1988, 9 de mayo -  Mons. Mendiharat recibe a Juan Pablo II en su visita a la Diócesis de Salto

1989, 2 de mayo - al cumplir sus 75 años, de acuerdo a lo que establece el Derecho Canónico, presenta su renuncia a la Diócesis de Salto

 

1989, 1° de julio - Mons. Mendiharat entrega a Mons. Daniel Gil Zorrilla la conducción de la Diócesis como cuarto Obispo de Salto

- Párroco de la Parroquia Santa Cruz de Salto

- Vicario Parroquial en la misma parroquia, junto al P. Walter Malet

2003, enero – pasa a residir en el Obispado de Salto, desde donde continúa prestando numerosos servicios.

 

2003, 27 de setiembre - Es uno de los Obispos consagrantes en la ordenación episcopal de Mons. Heriberto Bodeant, obispo auxiliar de Salto, junto con Mons. Carlos Collazzi, obispo de Mercedes y presidente de la CEU y Mons. Daniel Gil, obispo de Salto, consagrante principal.

 

2004, julio - Necesitado de cuidados de enfermería más frecuentes, pasa a residir en el Hogar Sacerdotal, en Montevideo. Allí dedica largas horas a la oración, con una agenda en la que coloca cada día el nombre de una parroquia, un sacerdote, una comunidad religiosa de su querida Diócesis de Salto.

 

2007, 12 de junio - Fallece en Montevideo en el Hogar Sacerdotal. Traslado de sus restos a Salto.

 

2007, 13 de junio - Después de ser velado en la Catedral de Salto, es sepultado en el Panteón de la Diócesis de Salto en el Cementerio local.

ÍNDICE

 

El episcopado de Mons. Marcelo Mendiharat, Obispo de Salto

Cronología


1958-1963 - Pontificado de Juan XXIII

1959, 18 de mayo - Consagración episcopal de Mons. Marcelo Mendiharat, como Obispo coadjutor de Salto

1962-65 - Mons. Mendiharat participa junto con Mons. Viola en el Concilio Vaticano II


1963 - 1978 - Pontificado de Pablo VI

1968, 25 de marzo - Mons. Viola entrega a Mons. Mendiharat la conducción de la diócesis como tercer Obispo de Salto

1968 - II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Medellín, Colombia

1968, noviembre - diciembre - Asamblea Diocesana de Pastoral

1972, 11 de agosto - Fallece Mons. Alfredo Viola

1973, enero - marzo - comienzo del exilio de Mons. Mendiharat

1977, 8 de diciembre - Consagración episcopal de Mons. Carlos A. Nicolini, Obispo auxiliar de Salto


1978  - Pontificado de Juan Pablo I y comienzo del de Juan Pablo II

1978, 22 de agosto - Mons. Nicolini, asume como Administrador Apostólico Sede Plena de Salto

1979, enero - III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla, México

 

1984, 18 de mayo - Los Obispos uruguayos y algunos argentinos, los sacerdotes y seminaristas de la diócesis y otros sacerdotes amigos se reúnen en la Basílica de Ntra. Sra. del Luján para celebrar los 25 años de consagración episcopal de Mons. Mendiharat

1984, 27 de diciembre - Mons. Mendiharat llega a Salto por primera vez desde 1973.

1985, 24 de marzo - una gran Concelebración en la Catedral de Salto pauta el regreso definitivo de Mons. Mendiharat a su diócesis

1985, abril - Mons. Mendiharat y Mons. Nicolini convocan a elaborar el Plan Pastoral Diocesano

1985, 30 de noviembre y 1° de diciembre - Asamblea Diocesana de Pastoral: se determina el desafío diocesano

1985, 17 y 18 de mayo - Consejo Pastoral Diocesano, en que se define el objetivo del Plan Pastoral Diocesano

1988, 9 de mayo - visita de Juan Pablo II a la Diócesis de Salto

1989, 2 de mayo - al cumplir sus 75 años, de acuerdo a lo que establece el Derecho Canónico, Mons. Mendiharat presenta su renuncia a la titularidad de la Diócesis de Salto

1989, 1° de julio - Mons. Mendiharat entrega a Mons. Daniel Gil Zorrilla la conducción de la Diócesis como cuarto Obispo de Salto


En el surco de la Evangelización Nueva
tc "En el surco de la Evangelización Nueva"

Las raíces de una vocación

Marcelo Mendiharat Pommies nació en Ostabat Asnie, en el País Vasco (Francia) el 2 de mayo de 1914. Allí cursa la Escuela Primaria y la Secundaria. Llega al Uruguay en enero de 1931, y trabaja algunos años en el campo. Así lo cuenta él mismo:

Llegado al Uruguay para aprender a trabajar en el campo y hacerme cargo de la propiedad de mis padres, me doy cuenta, después de diez años, que Dios es capaz de llamar de "detrás de las ovejas", y en el momento menos pensado. Quizás haya sido a partir de mis lecturas en las largas noches de invierno. Me impactó un libro enviado desde Francia por la madre de mi cuñado, convertida del protestantismo y dedicada a la difusión de la buena prensa. También a partir de una visión de la miseria moral y abandono espiritual de un pueblito, Sacachispas, a cuatro leguas de la estancia de mi padre.

Mi decisión de entrar al Seminario, a los 24 años, provocó en mi padre gran desilusión y preocupación. Aprender el latín en la estancia no me costó demasiado gracias a la ayuda del P. Maury, del P. Assandri, a quienes yo visitaba cada primer viernes de mes. Al fin mi padre comprendió al verme feliz en el Seminario y, al año, hizo Ejercicios Espirituales con el P. Navarro. A partir de ese momento, todo fue más fácil.

Primeros pasos en el sacerdocio

Luego de su ordenación sacerdotal, el 22 de julio de 1945:

Fui encargado del Seminario Menor de Salto por nueve años y después párroco de Artigas por cinco años. La etapa de mi vida como párroco fue lindísima. Primero tuve la colaboración del P. Ferrero y después del P. Spada. Transcurrió dentro del estilo pastoral de la época: con grandes campañas, anuales y masivas de Ejercicios Espirituales de San Ignacio, entronizaciones del Sagrado Corazón de Jesús a un promedio de diez por día en el mes de junio, gran misión popular con muchísimos bautismos y regularizaciones matrimoniales, regreso a los sacramentos de parte de muchas personas, giras anuales de bautismos por la extensa campaña en diciembre y enero... ¡mucha actividad, con muchos frutos!

Pero también estaba presente la preocupación por la situación de la gente marginada (¡las inundaciones del 59!...) con el dolor de no saber bien qué camino tomar para aliviar su suerte, aún con el trabajo intenso de una asistente social a pleno tiempo y la fundación de la Juventud Obrera Católica (JOC).

Oficio de Obispo

Fui nombrado coadjutor de Mons. Viola en 1959. Aprendí un nuevo "oficio" al lado de este Obispo tan humano y tan señor a la vez. Tan espiritual y tan desbordantemente activo, tan padre y tan cariñoso. Tan presente hasta el último detalle, pero a la vez, tan "distribuidor" de tareas y responsabilidades. Con él aprendí a valorar la oración perseverante y gratuita y descubrí al Hno. Charles de Foucauld con su mensaje de "gritar el Evangelio con la vida" y el servicio al hermano, especialmente al más necesitado.

Esa fue la época de preparación y realización del Concilio Vaticano II, así como su aplicación a América Latina a través de Medellín y de la primera Asamblea Diocesana de Salto, que señaló cuatro prioridades, que aún alientan y son punto de referencia de la pastoral diocesana: la evangelización liberadora, la corresponsabilidad; como instrumento privilegiado, las Comunidades Eclesiales de Base; como espíritu, una Iglesia servidora y pobre.

Época también de grandes actividades y organización de instrumentos de promoción humana: Juventud Agraria Católica (JAC), cooperativas agrarias y de construcción, experiencias como Conocal, Cootar, La Tablada, etc.

En una palabra, la Iglesia toda se movilizó para estar la servicio del hombre y para liberarlo íntegramente: cuerpo y alma.

La renovación del Concilio Vaticano II

Pienso que cada bautizado, en esta época posconciliar, debe encontrarse en la posición del que se despierta de un largo y profundo sueño, en un país extranjero, y se pregunta con interés, abierto en espíritu y generosidad: ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué debo hacer?, decía Mons. Mendiharat en una declaración realizada de regreso al Uruguay, en 1965, una vez finalizado el Concilio Vaticano II.

Años después recuerda:

Los años siguientes al Concilio fueron una etapa maravillosa, vivida con entusiasmo como de convertido, en permanente y comunitaria búsqueda de una más pura vivencia del Evangelio, junto a entusiastas y estupendos colaboradores. Eran momentos en los cuales la Iglesia buscaba adaptarse en lo que era posible adaptarse. La renovación de la Liturgia, la evolución de la catequesis... Cada bautizado crecía en la conciencia de una pertenencia viva a la Iglesia de Cristo. Con la conciencia de estar poniendo las bases de un mundo más humano y espiritual, aunque bien encarnado en las realidades temporales. Como decía mi amigo Monseñor Angelleli: "con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo".

Los años del exilio

A fines de los años 60 y comienzos de los 70, la sociedad uruguaya se divide. Los extremos se radicalizan. En ese marco, la conducción pastoral de la Diócesis que lleva adelante Mons. Mendiharat es vista con desconfianza por un poder que no tiene otra respuesta a la profunda crisis uruguaya que la reafirmación de una autoridad cada vez más cuestionada.

Es en esas circunstancias que Mons. Mendiharat, de visita a la Santa Sede entre enero y marzo de 1973, es impedido de regresar al país bajo amenaza de tener que enfrentar graves acusaciones. El Papa Pablo VI aconseja al Obispo no volver al Uruguay hasta que estén dadas las condiciones adecuadas para ese regreso, y lo alienta a continuar conduciendo su Diócesis desde el exterior.

Se inicia así un tiempo muy doloroso para el Obispo y para la comunidad diocesana. Mons. Mendiharat no deja de estar en contacto con la diócesis, a través de sus vicarios y del encuentro con sus sacerdotes en Argentina y, posteriormente, en el contacto con Mons. Nicolini.

De mayo a diciembre de 1973, Mons. Mendiharat vive en el Obispado de Avellaneda (Buenos Aires). En 1974 reside con los Padres Pasionistas. Atiende pastoralmente a los habitantes de una “villa miseria”.

En 1975 es recibido en la Diócesis de Morón, también en Buenos Aires. Lo recibió primero Mons. Miguel Raspanti, luego sucedido por Mons. Justo Laguna, quien siguió brindando a Mons. Mendiharat un lugar en la Iglesia.

Ese lugar fue la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Hurlingham. Allí estuvo en 1975-1976. El golpe militar que se produce en Argentina, y el clima enrarecido que allí se respira, determina un nuevo alejamiento de Mons. Mendiharat, que permanece en Europa entre junto de 1976 y diciembre de 1977. Ese mes Mons. Nicolini es consagrado Obispo auxiliar de Salto, y Mons. Mendiharat regresa a Hurlingham, donde permanecerá al servicio de la Capilla San Carlos Borromeo, en el barrio Villa Club.

Allí, durante muchos años, fue para todos "el Padre Marcelo". Aunque nunca ocultó su condición de Obispo, no se preocupó de difundir a los cuatro vientos su investidura episcopal. Su sencillez y su cercanía le ganaron el cariño y el afecto de su feligresía, formada por sencillos trabajadores. Jóvenes y matrimonios colmaban la pequeña capilla de una comunidad animada y viva. Esto lo pudimos ver con nuestros propios ojos, cuando, en diciembre de 1980, terminado el primer año del Seminario, junto con nuestro compañero José García quisimos visitar a nuestro Obispo para conocerlo más personalmente.

Ese lugar fue la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Hurlingham. Allí estuvo en 1975-1976. El golpe militar que se produce en Argentina, y el clima enrarecido que allí se respira, determina un nuevo alejamiento de Mons. Mendiharat, que permanece en Europa entre junto de 1976 y diciembre de 1977. Ese mes Mons. Nicolini es consagrado Obispo auxiliar de Salto, y Mons. Mendiharat regresa a Hurlingham, donde permanecerá al servicio de la Capilla San Carlos Borromeo, en el barrio Villa Club.

Allí, durante muchos años, fue para todos "el Padre Marcelo". Aunque nunca ocultó su condición de Obispo, no se preocupó de difundir a los cuatro vientos su investidura episcopal. Su sencillez y su cercanía le ganaron el cariño y el afecto de su feligresía, formada por sencillos trabajadores. Jóvenes y matrimonios colmaban la pequeña capilla de una comunidad animada y viva. Esto lo pudimos ver con nuestros propios ojos, cuando, en diciembre de 1980, terminado el primer año del Seminario, junto con nuestro compañero José García quisimos visitar a nuestro Obispo para conocerlo más personalmente.

Así veía su exilio Mons. Mendiharat unos meses antes de su regreso:

Este "hoy" ya lleva once años y a veces se hace largo. Es cuando uno comprueba que "los caminos de Dios no son nuestros caminos, los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos" y experimenta una sensación de encontrar respuesta a un "¿por qué?". Respuesta que hay que dar, sin embargo, en la fe y únicamente a partir de la fe. Es cuando uno empieza a comprender un montón de cosas que le han ocurrido a Jesús y que le pueden ocurrir a los que quieren humildemente seguirlo de cerca. Con todo, esta etapa ha sido y es una experiencia riquísima. Se trata, a los años, de volver a ser "discípulo", es decir, quien se deja enseñar.

Aprendí muchas cosas que perfeccionaron mi visión de lo pastoral a partir de mi experiencia desde el llano, desde la base. Me ocurrió, después de unos dos años de trabajar, primero en un cantegril y posteriormente en una parroquia muy humilde, de comentar con unos hermanos obispos: "¡Qué bien nos haría a cada de nosotros obispos el estar atendiendo alguna vez, pero solos, una pequeña comunidad o una capilla de barrio! Aunque sea un mes, para palpar de cerca las realidades crudas y difíciles de la gente, la situación del sacerdote que tiene que verse con la viejita impertinente, con el borracho de la manzana, para ser verdaderamente como el paño de lágrimas de la gente que sufre". Es posible que después de esta experiencia el estilo del pastor ha de cambiar: su vida, su preocupación, sus cartas pastorales, etc. ...

Aprendí también, porque lo experimenté, la vivencia profunda de los valores evangélicos, como por ejemplo la solidaridad y la hospitalidad de nuestro pueblo, el sentido cristiano de la vida y de la muerte, el de la justicia. Valores que no esperan sino ser explicitados para que lleven a una vida cristiana perfecta. Me ha estado llamando la atención la religiosidad profunda del pueblo sufrido que, quizás sin ir a Misa, vive una fe profunda en Dios y en la Providencia, expresada en los grandes acontecimientos de su vida.

El experimentar todo eso, a nivel de la vida de cada día, es sumamente rico y motivo de esperanza, y aunque muchos de nuestros sacerdotes hacen a diario el mismo "aprendizaje", pienso que nos faltaría quizás a muchos otros, como me faltaba a mí.

En el camino se encuentran también solidaridades insospechadas, así como abandonos imprevistos. Pero Dios no abandona. Al contrario, ilumina, sostiene y fortalece más allá de lo que uno ha imaginado nunca. Ésta, quizás, haya sido la experiencia más fuerte. No puedo olvidar la fraternidad manifestada en muchísimas ocasiones por Mons. Raspanti y Mons. Laguna.

“Un día volverán los que se han ido...

... y mi tierra será una nueva tierra”. Así decía la canción que cantara uno de los seminaristas presentes en la celebración de los 25 años de Obispo de Mons. Mendiharat en Luján, augurando un regreso que comenzó a fines de 1984 y que se hizo definitivo el domingo 24 de marzo de 1985.

Aquel día Mons. Nicolini, en su nueva condición de Obispo Coadjutor comenzaba con estas palabras la celebración de la Eucaristía: Los hechos nos dicen que estamos de fiesta, en la fe, la esperanza y el amor. Día de alegría, de solidaridad, de fraternidad. Nuestra celebración es nacional, es latinoamericana...

¡Que bien estamos aquí!, comenzó diciendo Mons. Mendiharat al hacer la homilía desde su cátedra recuperada, dando un nuevo sentido a las palabras de Pedro en el episodio de la transfiguración... ¡Qué bien estamos aquí!, en este tiempo del reencuentro de los presos y exiliados con sus familiares y amigos y con su tierra, tanto tiempo añorada pero ahora con la esperanza cierta de un futuro más humano y digno de ser vivido. ¡Qué bien estamos aquí! en este momento de nuestro propio reencuentro en nuestra Iglesia Catedral y con nuestras comunidades...

En esa ocasión, Mons. Parteli, arzobispo de Montevideo. luego de recordar como había ido conociendo a Mons. Mendiharat, manifestó: su intimidad menos visible, su serenidad interior y el temple de su alma vine a conocerlos más tarde, en la hora de la prueba, cuando desdichadas circunstancias dieron lugar a que las sospechas recayeran sobre su persona, sin que faltaran quienes aprovecharan la ocasión para descalificar su acción pastoral. En los días amargos del exilio supo llevar su cruz con fe intrépida, ánimo tranquilo e ilimitada confianza en el Señor. Felizmente podía contar con el consuelo de saberse acompañado del afecto y la oración de sus diocesanos y la comprensión de sus amigos de todas partes, y en primer término del Papa Pablo VI, de quien es la respuesta dada entonces: "Jamás tocaré a un obispo imbuido del espíritu evangélico".

Con Mons. Nicolini: en el surco de la Evangelización Nueva

A comienzos de 1985, Mons. Mendiharat y Mons. Nicolini dirigen una carta a toda la comunidad diocesana, llamando a colaborar en la elaboración de un Plan Pastoral Diocesano:

Con todos los sacerdotes de la diócesis, en las pasadas jornadas del 11 al 13 de marzo, hemos pensado que era oportuno proponer a toda la Comunidad Diocesana un plan pastoral de Evangelización Nueva.

Este término, "Evangelización Nueva", tomado de las palabras de Juan Pablo II a los Obispos de América Latina, reunidos en Haití, en marzo de 1983, nos habla de un modo propio de ver, de pensar y de actuar la realidad del mundo en que vivimos, tanto en orden a la construcción del Reino de Dios, como en la colaboración a construir una sociedad nueva. (...)

[La elaboración de este plan] es tarea de todos los sectores, Presbíteros, Religiosos y Laicos, y de cada Parroquia, Colegio Católico, Movimiento y Servicio diocesanos, a través de los organismos e instancias que la Diócesis posee ya.

Al mismo tiempo se creaba una comisión Provisoria, integrada por los Sacerdotes José A. Carcabelos, José V. Couto y Juan M. Algorta.

A partir de allí comienza, con la amplia participación que pedían los Obispos, la elaboración del Plan Pastoral Diocesano que, con sucesivas evaluaciones, nuevos aportes y aspectos renovados, es el que continúa orientando el camino de nuestra diócesis bajo la conducción de nuestro actual Obispo, Mons. Daniel Gil.

Ese esfuerzo permite que, en noviembre de ese año, los diversos aportes puedan presentarse en un documento que resume:

¿Cómo vemos nuestra realidad en el Litoral Norte? La institucionalización del país, aspectos socioeconómico, problemas como desocupación, mendicidad, prostitución, carencias en la atención de salud, migración; valores en crisis: dignidad de la persona humana, justicia, paz, derecho a la vida, familia, juventud, religión, modelo de sociedad.

¿Cómo nos vemos en cuanto Iglesia? La acción evangelizadora: predicación, comunidades, catequesis, celebración de la fe (liturgia), compromiso de estar y servir en el mundo. El grado de participación en la comunidad cristiana: participación de los laicos, equipos de liturgia, ministerios, formación, participación de los religiosos, de los Obispos y sacerdotes.

Hacia donde queremos ir: Un pueblo de hermanos: responsable, participativo y solidario, respetuoso de la vida humana, educado y culto, justo y libre, obrando la verdad en el amor, esperanzado. Cristo Jesús, fundamento de nuestra esperanza. La Iglesia que queremos: ser fieles, estar insertos y comprometidos en la realidad humana, ser Iglesia evangelizadora, profética, comunidad de comunidades. Características del Pastor, del laico, de un equipo de Iglesia, de la comunidad religiosa consagrada.

A partir de estos elementos, la Asamblea Diocesana, reunida el 30 de noviembre y 1° de diciembre, llega a definir como el problema fundamental que debemos encarar como Iglesia para ser fieles a Cristo contribuyendo a la construcción de nuestro pueblo es el creciente empobrecimiento de nuestro pueblo. En su carta pastoral para la cuaresma de 1986, los Obispos aclaran el contenido de esta expresión, haciéndonos ver un doble aspecto de ese empobrecimiento: material y moral, y llamando a los diocesanos a reflexionar más profundamente esa realidad.

Así se llega a la reunión del Consejo Pastoral Diocesano del 17 y 18 de mayo de 1986, en que la Diócesis, respondiendo al desafío del empobrecimiento se da como objetivo de su empeño pastoral:

Crear Comunidades Eclesiales de Base, orantes y serviciales, para que la Diócesis, en el contexto de la Evangelización Nueva de nuestro pueblo, sea Comunión de Comunidades comprometidas en una Pastoral Social Liberadora.

Junto a este objetivo, la Asamblea delinea los criterios de acción: fomentar la participación de todo el Pueblo de Dios, promover la pastoral social liberadora y formar animadores de comunidades y agentes de pastoral social.

La visita de Juan Pablo II

Fue precisamente la Evangelización Nueva el tema central de la homilía de Juan Pablo II en el Parque “Mattos Netto” de Salto, el 9 de mayo de 1988, en la primera visita de un Papa a nuestra diócesis:

“Una evangelización nueva: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión (...)

Será nueva en su ardor si, a medida que se va obrando, corroboráis más y más la unión con Cristo, primer evangelizador (...) Sentir ardor apostólico significa tener hambre de contagiar a otros la alegría de la fe. (...) ¡No tengáis miedo a las dificultades ni a las incomprensiones tantas veces inevitables que produce en el mundo el esfuerzo por ser fieles al Señor!

La evangelización será nueva en sus métodos, si cada uno de los miembros de la Iglesia se hace protagonista de la difusión del mensaje de Cristo. (...) La evangelización es, pues, tarea de todos los miembros de la Iglesia. Todos los fieles, bajo la guía de sus Pastores, han de ser verdaderos apóstoles. (...)

Para que la evangelización sea nueva también en su expresión, debéis estar con los oídos atentos a lo que dice el Señor, esto es, siempre en actitud de escucha a lo que el mismo Señor puede sugerir en cualquier momento. (...)

La preocupación por el pan para el hombre acompaña siempre a la evangelización. (...) Evangelizar para la Iglesia es llevar la Buena Nueva a todos los estratos de la humanidad; es, con su influjo, transformar desde dentro, hacer nueva la humanidad misma”.

La pascua de Mons. Nicolini

El domingo 19 de junio de 1988, poco tiempo después de la visita de Juan Pablo II, moría Mons. Nicolini en la Curia diocesana. Su partida nos ha dejado huérfanos, dijo Mons. Mendiharat en la homilía del funeral, uniendo su propio sentir al de toda la diócesis. Ya no tendría lugar la entrega de la diócesis del Obispo Marcelo al Obispo Carlos, prevista para 1989, año en que Mons. Mendiharat cumplía sus 75 años y debía presentar su renuncia. Cumplida esa disposición de las normas de la Iglesia, y después de unos meses de expectativa, el Papa Juan Pablo II designa a Mons. Daniel Gil como cuarto Obispo de Salto. Pero eso ya es nuestro presente...

Un epílogo inconcluso...

¿Qué hace un Obispo "jubilado" o, mejor dicho, "Emérito", como se les llama en la Iglesia? Aquel Obispo que, durante el tiempo de su exilio, supo ser el "Padre Marcelo" tan querido por la comunidad de la Capilla San Carlos, vuelve a ser el "Padre Marcelo", ahora como párroco de la Santa Cruz, en Salto, desde el 17 de noviembre de 1988 hasta 1994, en que asume como párroco el P. Walter Malet. Allí sigue viviendo Don Marcelo, al servicio de la comunidad, y participando también en la Conferencia Episcopal Uruguaya, como presidente de las comisiones de Pastoral Familiar, primero y, actualmente de Pastoral Bíblica.

 

Asamblea Diocesana de Pastoral - 1968 - Prioridades pastorales

· Primacía de la evangelización, “porque se ha comprobado una falta de Fe Viva, así como una defectuosa constitución de la sociedad. La falta de Fe Viva obstaculiza el encuentro del hombre con Cristo, lo pone en peligro de aislarse en su egoísmo y le impide adquirir una conciencia plena de los valores humanos y divinos. (...) La defectuosa constitución de la sociedad desconoce, frecuentemente, los valores de la persona humana; produce limitaciones de la dignidad, la libertad, de la justicia. (...) La prioridad, pues, de una evangelización concientizadora, que libere, humanice y promueva al hombre (...) deberá sustentarse en la revalorización de una fe viva y del compromiso con la sociedad humana”.

· Comunidades Cristianas de Base, porque es “el ideal del cristiano vivir su fe en una dimensión comunitaria (...) debe reestructurarse la parroquia en base a la multiplicación de pequeñas ‘comunidades cristianas’ (...) [Estas comunidades] se forman a partir de los grupos humanos naturales, afines por razones locales, ambientales o de intereses; nucleando a los cristianos insertos en ellos, para transformarlos en pequeñas comunidades de fe, esperanza y caridad, que sean focos de evangelización y promotoras del desarrollo”.

· Corresponsabilidad, porque “a la luz de la Palabra de Dios (...) es necesario asumir todas las responsabilidades de nuestro común Bautismo, en la misma y única misión que todos hemos recibido dentro de la Iglesia. Esa misión es una sola y debe cumplirse unitariamente, por la Jerarquía y los fieles, en sus diversos planos y con la competencia y medios propios, pero con un mismo espíritu y para un fin idéntico: la continuación actualizada a todos los hombres y a toda la realidad del mundo, de la obra redentora de Cristo”.

· Pobreza y servicio, “en profundo sentido de disponibilidad hacia los demás, tanto de personas como de bienes (...) La pobreza real de la Iglesia, aún cumplidos esos presupuestos, no será verdadera si no atiende a la evangelización de los oprimidos como la primera de sus obligaciones”.

 

La carta de Mons. Nicolini en ocasión de
las Bodas de Plata episcopales de Mons. Mendiharat

El exilio de Mons. Mendiharat, así como su conducción pastoral, han sido hechos polémicos dentro (y fuera) de la Iglesia. Muchos cristianos bien intencionados encuentran dificultades para entender lo que ocurrió y para valorar adecuadamente la figura de quien durante muchos años continuó animando la vida de la Diócesis desde la distancia. Por esto tiene especial valor la palabra de Mons. Carlos Nicolini, cuando todavía era Administrador Apostólico de la Diócesis, en ocasión de las Bodas de Plata episcopales de Mons. Mendiharat:

 

La ausencia de Mons. Mendiharat, tan prolongada, y aún en esta fecha tan íntima del Obispo y de la Diócesis, remarcan la característica pascual de esta celebración jubilar. El sufrimiento de Monseñor, al no poder estar en la Diócesis, y el sufrimiento de no tenerlo entre nosotros, nos unen a la cruz de Cristo para asumir, en la serenidad de la Fe, esta circunstancia, y celebrar con gratitud y emoción el don de Dios, que es el Obispo para la Diócesis.

Me gustaría que toda la Diócesis se sintiera unida en esta celebración en aquella dimensión espiritual que solo es vínculo fuerte de comunión, compuesta por la oración, la gratitud, el afecto y la reconciliación.

Añado expresamente esta actitud de reconciliación, porque es muy necesaria y muy digna en estas circunstancias, a fin de purificar tantos sentimientos, pensamientos, palabras y actitudes, que no han tenido miramiento cristiano hacia la persona del Obispo en las difíciles y sufridas circunstancias que le ha tocado y le toca vivir. (...)

El misterio de la Cruz que ha asumido Cristo Jesús, que acabamos de contemplar en la Semana Santa, nos ilumina a todos los hombres, en circunstancias también crucificantes, a aceptar esta realidad con la paciencia de la esperanza, y a no restarle el valor salvífico que tiene la entrega de una vida que, en la Fe y en el amor, se consume como una ofrenda a Dios y a sus hermanos (...)

El juicio de la Fe penetra los acontecimientos y los trasciende, permitiéndonos ver en el Obispo la presencia sacramental de Cristo, quien, como Buen Pastor, quiere salvar a todos y entregar su vida por ellos; así llegaremos a dar gracias sentidas a Dios Padre por el Pastorado posconciliar de Mons. Mendiharat, que renovó el dinamismo pastoral de la Diócesis y por la prueba de la Cruz, con la que Dios consolida nuestra Fe y nuestra unidad diocesana.”

 

Una figura inspiradora...

En la vida y espiritualidad de Mons. Mendiharat juega un rol especial el Hno. Charles de Foucauld (1858-1916), sacerdote francés, eremita y misionero en el Sahara, donde vivió su experiencia de "fraternidad universal" entre los musulmanes.

Los "pequeños Obispos ". La familia espiritual que se formó a partir de la experiencia de fe y espiritualidad del Hno. Charles de Foucauld es numerosa y variada: los Hermanitos y Hermanitas de Jesús, los Hermanitos y Hermanitas del Evangelio, la fraternidad de sacerdotes seculares “Iesus Caritas”, y también una fraternidad de Obispos, formada durante el Concilio, de la que Mons. Mendiharat forma parte.

En francés, el diminutivo de “hermanos” y “hermanas” se forma anteponiendo la palabra petit: “pequeño”. Así es que los Hermanitos y Hermanitas franceses llaman a los Obispos de esta fraternidad “los pequeños obispos”, les petits évêques. [Don Marcelo corrigió esta expresión: era les petits monseigneurs].

 

Oración de abandono

Padre mío,

me abandono a ti:

haz de mí lo que quieras;

lo que hagas de mí te lo agradezco.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo,

con tal que tu voluntad se haga en mí

y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en tus manos.

Te la doy, Dios mío,

con todo el amor de mi corazón,

porque te amo,

y porque para mí amarte es darme,

ponerme en tus manos sin medida,

con infinita confianza,

porque tú eres mi Padre.

Charles de Foucauld

 

Separata de la publicación Algo Nuevo de la Diócesis de Salto, preparada por el Pbro. Heriberto A. Bodeant, con materiales de las revistas Informaciones (Montevideo) y Vida Pastoral (C.E.U.) y de Vicaría Pastoral de Salto. Publicación realizada en 1997, con motivo del centenario de la creación de la diócesis.

 

ÍNDICE

 

Fotos de Mons. Marcelo

 

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2005 agosto - 125 años Seminario Interdiocesano

Presidente de la Iglesia Metodista del Uruguay envía mensaje a Mons. Carlos María Collazzi

Montevideo, Junio 12 del 2007
 

Monseñor Carlos Ma. Collazzi

Presidente de la Conferencia Episcopal Católica del Uruguay

 

Estimado hermano:

 

Hemos recibido la noticia del deceso de Monseñor Marcelo Mendiharat, quien fuera Obispo de Salto. Don Marcelo tiene muchos amigos y un tremendo respeto dentro de nuestra Iglesia Metodista. Siempre fue una alegría visitarle en su retiro cuando visitábamos Salto. Queremos hacerle llegar a Ud. y  a vuestra Iglesia nuestro pesar por la partida de una personalidad tan querida y comprometida con la sociedad y el país.

 

Sabemos que el esta en las manos de Dios, que el Señor ha de alzar su rostro hacia el y le dara su paz.

 

Fraternalmente

 

Rev. Oscar Bolioli

Presidente de la Iglesia

Metodista del Uruguay

 

Mensajes recibidos

 

PADRE LUIS MARIA PERALTA CÚCCARO      19/06/2007 17:38  
Mensaje Por medio de vustra págiuna web me he enterado y he seguido las noticias del fallecimiento de Monseñor Marcelo Mendiharat, Obispo Emérito de Salto. El Pastor buneo, ha partido al encuentro del Buen Pastor, quien seguramente premiará todos sus sufrimientos en el injusto exilio sufrido. He celebrado la Santa Misa por su eterno Descanso.

Host: 201.251.6.125

 
  CARLOS IGLESIAS      17/06/2007 01:46  
Mensaje Aunque era un monseñor, para nosotros, en la comunidad de San Carlos Borromeo de Hurlingham, Bs As, fue simplemente el Padre Marcelo, le damos gracias a Dios por ese exilio que nos permitió conocerlo, nos casó, bautizó a nuestros hijos, fué parte de nuestras vidas, siempre pendiente de las necesidades de la comunidad, el día después de su fallecimiento hubo una misa en su memoria en el templo que él construyó. El actual párroco, sin conocerlo lo describió como un verdadero hombre santo de la iglesia. Nos sentimos afurtunados de haber compartido con él tantos gratos momentos, misas, retiros espirituales, reuniones en grupos juveniles, de novios y de matrimonios y hasta vacaciones. Siempre estará en nuestros corazones.

Host: 168.226.226.169


 
  Eman Bonnici      16/06/2007 08:30  
Mensaje Cuando secretario particular al Monseñor Apostólico del Nuncio Emanuele Gerada, yo querría tomar la oportunidad de someterse a la Diócesis de Salto y a la Iglesia Católica romana de Uruguay, mi pésame más profundo que sigue el fallecimiento de Monseñor Marcelo Mendiharat, el Obispo Honorario de la Diócesis denominada que se murió recientemente en la edad venerable de 93.

Host: 213.217.231.227


 
  sonia      15/06/2007 22:20  
Mensaje muy buena su publicacion (concreta justa y muy clara) un saludo grande desde la parroquia san jose obrero de juan l lacaze

Host: 190.64.74.227


 
  comunidad san eugenio      15/06/2007 19:02  
Mensaje LA COMUNIDAD SAN EUGENIO DE ARTIGAS,HA PEDIDO A SUS FIELES UNA ORACIÓN POR EL ALMA DEL OBISPO MARCELO EN LA SEGURIDAD DE QUE SU VIAJE HACIA EL SEÑOR ESTÁ LLENO DE LA LUZ QUE EN LA PRÉDICA QUE HIZO EN SU VIDA EN LA DEFENSA DE LOS MÁS DESPROTEGIDOS , DE LA JUSTICIA Y EL AMOR , FUERON PELDAÑOS HACIA EL REINO CELESTIAL

Host: 200.125.52.66


 
  Familia Canosa Suárez de( Artigas)      14/06/2007 23:16  
Mensaje Acongojados recibimos la noticia deL alejamiento físico de quien fuera tan gran pastor de almas ; el padre Mendiarath .
Señor , que con tanta generosidad acoges a tus siervos, que brille una nueva estrella en tu firmamento, reflejo de la luz de amor, verdad y justicia que él hizo brillar en este Reino mientras vivió.

Host: 200.125.29.39


 
  Mateo Méndez       14/06/2007 12:39  
Mensaje Cuando alguien se nos va nos quedan muchas cosas para la meditación y la reflexión, lo que dijo, como vivió, su coherencia de vida, la santidad, la construcción del Reino de Jesús. Quiera Dios que su testimonio nos mueva a jugarnos por los valores que nos hacen más fraternos, más solidarios, más justos. Gracias Hno. Obispo por todo lo que fuiste capaz de enseñarnos con tu vida.

Host: 190.64.85.135


 
  Gloria Aguerreberry      14/06/2007 08:36  
Mensaje Quiero estar presente en estos momentos de dolor por la Pascua de nuestro hermano, el querido Obispo Marcelo.
Él ya está en la gloria de Dios, gozando de su presencia.
Que el Señor nos ayude a seguir sus pasos, que don Marcelo nos ayude en nuestro peregrinar.
Un afectuoso saludo a su familia, amigos, la Iglesia de Salto, obispos, sacerdotes y diáconos. Gloria Aguerreberry

Host: 82.158.52.63


 
  Pablo Stratta Texeira      14/06/2007 03:02  
Mensaje Con profunda pena y renovada esperanza en la Resurrección he vivido la partida de este Testigo de la Fe, que cariñosamente conocimos como Don Marcelo.
Sin lugar a dudas, ya goza del abrazo de Dios Padre-Madre, y lleno de su Amor nos acompaña desde el paraíso con su insiscutible sencillez y humildad, y su sonrisa sincera y bondadosa mano de pastor seguirán estando con nosotr@s.
Desde ahora un nuevo santo ruega por el Pueblo de Dios.
Querido Don Marcelo, goza en Paz... hasta pronto querido hermano, padre, pastor nuestro.
¡PAZ!


Host: 190.64.84.228


 
  Sandra María VENTIMIGLIA DEVINCENZI      13/06/2007 23:40  
Mensaje Deseo Monseñor que también hoy, esté junto a nuestro querido y recordado santo, Juan Pablo II (Magno!).
Que Dios lo bendiga! Y ahora más cerca del Padre, le ruego interceda por los sacerdotes, pastores y religiosos del mundo entero! Descanse en PAZ! AMÉN.

Host: 190.64.193.188


 
  José Miguel Renart Oronoz      13/06/2007 19:04  
Mensaje Con enorme pena me entero del fallecimiento de quien fuera mi director espiritual en mi tierna juventud. Me refiero a mi pasaje por el pre-Seminario de Salto durante los años 1952-54. Abandoné el preseminario en diciembre de 1954 y luego me reencontré con el padre Mendiharat en Artigas donde cursé estudios secundarios. En 1969 me ausenté del país y desde ese entonces resido en los Estados Unidos. El padre Mendiharat es una de las figuras más limpias y cristalinas que me dirigieron por el camino del bien, me enseñó practicar el amor al prójimo a través del cual encuentro a Cristo. Elevo una plegaria por su alma que con toda seguridad está en los cielos. José Miguel Renart

Host: 69.143.167.251


 
  Lila y Mario Godoy.      13/06/2007 19:03  
Mensaje Un abrazo a todos los amigos de Salto, que como nosotros estarán recordando a este fiel servidor del Padre que hoy ya está junto a EL-
Agradecemos a Dios Padre la vida de Marcelo.

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  Lila y Mario Godoy.      13/06/2007 19:03  
Mensaje Un abrazo a todos los amigos de Salto, que como nosotros estarán recordando a este fiel servidor del Padre que hoy ya está junto a EL-
Agradecemos a Dios Padre la vida de Marcelo.

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  gladys paz y luis chaia.      13/06/2007 18:26  
Mensaje LLegue a los familiares, amigos y a todos los que como nosotros nos sentimos privilegiados por haber compartidos momentos de nuestras vidas con el querido: "Ton-Ton"," Padre Marcelo" o "Monseñor" un abrazo fraterno . Unidos en la oración agradecemos al Padre la vida de "Don Marcelo"

Host: 200.125.23.244

 
  Elena Bicera de Baráibar      13/06/2007 16:13  
Mensaje Junto a todos, doy gracias por la vida y el inmenso testimonio cristiano de Mons. Mendiharat

Host: 192.168.34.208

 

 José Luis Vidal Sosa Dias      13/06/2007 12:41  
Mensaje Desde que supe ayer del fallecimiento del obispo Marcelo Mendiharat, rezo por su alma y, a la vez, le pido que interceda especialmente por su querida Diócesis de Salto. Me uno a los sentimientos de dolor por su partida, y de gratitud por su ministerio episcopal..

Host: 207.235.5.235

 
  José David Palumbo      13/06/2007 12:14  
Mensaje Uno mis oraciones y sentimientos de afecto a los Sres. Obispos, Presbiterio, Familias Religiosas y laicos de la Diócesis de Salto, ante la Pascua de Monseñor Marcelo. El ya llegó a lo que en su larga vida aspiró: el encuentro con el Padre bueno para siempre.
Que a todos los que lo hemos conocido, y quedamos aún en el camino, nos anime su ejemplo y su intercesión.

Host: 201.221.27.233

 
  Pablo Guerra      13/06/2007 11:18  
Mensaje Hermanas y hermanos, a pesar de la enorme pena que sentimos en este momento, nos invade sobre todo un sentimiento de agradecimiento a Dios por la vida de Marcelo, y por sus enormes contribuciones a la Iglesia toda y a su pueblo que amaba profundamente. Un abrazo cristiano a su familia, a la Diócesis de Salto y a todos los que le acompañaron a lo largo de su fecunda trayectoria.

Host: 164.73.179.13

 
  Taller Nazaret      13/06/2007 11:00  
Mensaje Hermanos y hermanas : La muerte de don Marcelo nos conmueve profundamente. Realmente era un "hombre de Dios", su vida y su pastoreo ha sido un tertimonio de servicio y amor a su gente.
Su pérdida son de las que cuesta asumir, pero su vida nos desafía a seguir construyendo la iglesia por la que el soñó y tanto luchó.
Con la certeza que el Padre ya lo ha recibido , y la esperanza que el estará siempre con nosotros,les enviamos nuestro abrazo fraterno de discípulos y discípulas
Taller Nazaret

Host: 200.125.48.115

 
  Comunidades Eclesiales de Base de Santa      13/06/2007 10:51  
Mensaje Queridos hermanos y hermanas de la Diócesis de Salto:

Queremos expresarle nuestro cariño en este momento especial de la partida de Don Marcelo.
Nos unimos a ustedes en el dolor de su pérdida pero también en la esperanza de que el Señor de la Vida lo recibió en sus brazos.
Damos gracias por la vida de don Marcelo , por todo lo que ha significado en la vida del pueblo y la Iglesia uruguaya. Su testimonio nos impulsa a trabajar en la construcción de un país de hermanos.
Un abrazo fraterno
Comunidades Eclesiales de Base de Santa Gema
Montevideo



Host: 200.125.48.115

 
  Silvia Villagrán      13/06/2007 09:46  
Mensaje Monseñor Marcelo está celebrando sus Pascuas con el Señor, pero los que lo conocimos, lamentamos mucho su desparición.

Host: 192.168.0.221

 
  Silvia Villagrán      13/06/2007 09:46  
Mensaje Monseñor marcelo está celebrando sus Pascuas con el Señor, pero los que lo conocimos, lamentamos mucho su desparición.

Host: 192.168.0.221

 
  Pbro Jose Luis Roldan Solis      13/06/2007 09:39