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XXI ENCUENTRO
DE DIÓCESIS DE FRONTERA |
XXII
ENCUENTRO
DE DIÓCESIS DE FRONTERA Santo Ângelo, Junio 18 - 20 de 2007 |
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XXIII Encuentro de Diócesis de
Frontera Concordia, Argentina del 26 al 28 de mayo de 2008 |
XXIV ENCUENTRO DE
DIÓCESIS DE FRONTERA 18 al 20 de mayo, Posadas (Misiones), Argentina. |
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Tacuarembó será sede del próximo encuentro de Diócesis de Frontera
Por votación de los participantes de Argentina y Brasil en el XXV Encuentro de Diócesis de Frontera, Tacuarembó será sede del encuentro del próximo año.
Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de 13 Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se reunieron del 18 al 20 de mayo en la ciudad de Uruguaiana (Río Grande do Sul, Brasil), en el XXV Encuentro de Diócesis de Frontera, para reflexionar y dialogar sobre el tema “Economía Solidaria”.
Fuente: Karen Da Silva, Prensa Obispado de Tacuarembó |
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"Alternativas para un desarrollo sin exclusiones, justo y solidario"
Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos
de 13 Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay celebraron del 18 al 20 de mayo en la ciudad de
Uruguaiana (Río Grande do Sul, Brasil), el XXV Encuentro de Diócesis
de Frontera, para reflexionar y dialogar sobre el tema “Economía
Solidaria”.
En la presente jornada elaboraron un
mensaje final que compartimos:
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XXIV ENCUENTRO DE DIÓCESIS DE FRONTERA
"Reconstruir la fraternidad en situaciones de inseguridad y violencia" 18 al 20 de mayo, Posadas (Misiones), Argentina.
Culminó hoy el XXIV Encuentro de Diócesis de Frontera que, bajo el lema "Reconstruir la fraternidad en situaciones de inseguridad y violencia", se desarrolló desde el lunes 18, en Posadas (Misiones), Argentina.
Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de las Diócesis fronterizas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, se reunieron en el Centro Pastoral de Fátima en procura de dialogar, analizar y reflexionar sobre problemáticas comunes en Latinoamérica y asumir, como ciudadanos, el desafío de reconstruir la fraternidad, en situaciones marcadas por la inseguridad y la violencia. La comitiva uruguaya estuvo conformada por delegados de las Diócesis de Salto y de Tacuarembó.
Por la Diócesis de Salto asistieron: el Obispo Auxiliar, Mons. Heriberto Bodeant; los Presbíteros Alfredo Silva (Guichón) y Zenón Carazzollo (Salto) y un grupo de laicos.
Por la Diócesis de Tacuarembó participaron: el Obispo Mons. Julio Bonino; los Pbros. Edgar Arambillete (Tacuarembó); Hebert Pochelú (Minas de Corrales) y René Da Silva (Paso de los Toros), acompañados por un grupo de laicos. Asistió al encuentro, asimismo, el sociólogo Pablo Guerra.
El encuentro se inauguró oficialmente en la tardecita del lunes 18, con la Misa celebrada en la Catedral San José, de Posadas, presidida por el Obispo local, Mons. Juan Rubén Martínez. Los trabajos, sin embargo, comenzaron a las 08:30 hs, con la modalidad de paneles y exposiciones durante toda la jornada. Luego se trabajó sobre unas conclusiones para la emisión de un documento final (que compartiremos en el próximo NOTICEU)
Fuente: Algunos datos fueron tomados de Agencia FIDES |
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MENSAJE FINAL
Los encuentros de Diócesis de Frontera son instancias de diálogo, reflexión e integración entre las Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. A 17 años de iniciado este camino, nos hemos reunido durante tres días bajo el lema “Los vecinos se encuentran para compartir su camino pastoral y asumir como ciudadanos el desafío de reconstruir la fraternidad en situaciones marcadas por la inseguridad y la violencia”. A 400 años de las primeras reducciones jesuítica s, reunidos en el corazón de una región misionera que nuevamente hemos valorado como patrimonio común de nuestros pueblos del cono sur, nos hacemos eco de las dolorosas situaciones de inseguridad y violencia a la vez que elevamos un mensaje de esperanza depositada en las diferentes acciones que en actitud de corresponsabilidad –entre todos- es posible desarrollar para avanzar hacia sociedades más justas y solidarias.
En tal sentido, y luego de analizar y reflexionar comunitariamente sobre estas materias, señalamos:
1. Que como sostienen nuestros Obispos reunidos en Aparecida, “La vida social, en convivencia armónica y pacífica, se está deteriorando gravemente en muchos países de América Latina y de El Caribe por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave, en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. La violencia reviste diversas formas y tiene diversos agentes: el crimen organizado y el narcotráfico, grupos paramilitares, violencia común sobre todo en la periferia de las grandes ciudades, violencia de grupos juveniles y creciente violencia intrafamiliar” (N.78)
2. Que las causas de esta situación son múltiples, entre las cuáles:”la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social” (Aparecida, 78).
3. Que una correcta visión sobre estos asuntos merece una lectura desde la complejidad. Las múltiples expresiones de violencia y sus diferentes factores desencadenantes nos obligan a evitar miradas y soluciones simplistas como las que ponen el acento en el mero endurecimiento de las penas. Solo con una correcta combinación que integre las dimensiones culturales y estructurales con la necesaria intervención de políticas de prevención y represión del delito, será posible encontrar soluciones reales que refieran a los derechos y deberes humanos de todos los involucrados.
4. Que resuenan más fuerte que nunca las palabras del profeta “la paz es fruto de la justicia”. En contextos con creciente inequidad, con escandalosas situaciones de pobreza y explotación laboral o de impunidad para los llamados delitos de cuello blanco, no están dadas las condiciones para asegurar comportamientos virtuosos por parte de los ciudadanos.
5. Que resurge la importancia de “Educar para la Paz” como nos proponía Juan Pablo II, diciéndolo desde la posición de escucha, “reeducarnos para la paz”. En ese plano el rol de las familias como primer agente de socialización, el rol de las escuelas y de las organizaciones comunitarias, así como el rol de los medios de comunicación necesitan de un fuerte acento en la educación en valores. Educar para la paz, sin embargo, no solo significa transmitir valores, sino recrearlos en un diálogo permanente y democrático con todos los actores involucrados. Significa además, predicar con el ejemplo y propiciar experiencias concretas donde la convivencia y fraternidad sean fruto de una mayor equidad entre sexos, clases sociales, razas, culturas y regiones.
6. Que para estos cometidos visualizamos como especialmente relevante el trabajo en red con los diferentes actores públicos y privados relacionados en la temática.
7. Que Jesús al hacerse hombre compartió la inseguridad del ser humano y murió a causa de la acumulación de nuestras actitudes negativas. Por su resurrección creemos que es posible “hacer lo que podamos para vivir en Paz con todos”.
En Posadas, Argentina, a los 20 días de Mayo de 2009.
Participantes de las Diócesis de:
- Posadas, Argentina - Concordia, Argentina - Gualeguaychú, Argentina - Goya, Argentina - Santo Ângelo, Brasil - Uruguaiana, Brasil - Foz de Iguacú, Brasil - Chapecó, Brasil - Encarnación, Paraguay - Ciudad del Este, Paraguay - Salto, Uruguay - Tacuarembó, Uruguay |
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XXIII ENCUENTRO DE
DIÓCESIS
Obispos, Religiosos y laicos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se reunieron en Concordia en pro de la preservación del Acuífero Guaraní
El 23er. Encuentro de Diócesis de Frontera de la Iglesia Católica tuvo lugar del 26 al 28 de mayo en Concordia, Entre Ríos, (Argentina) con la participación de delegados de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El tema del encuentro fue: “Los vecinos se encuentran para bendecir a Dios, por el don del Acuífero Guaraní, y para escuchar, compartir y reflexionar sobre su importancia y preservación para la vida de nuestros pueblos.”
Participaron 80 delegados de 17 diócesis: Salto, Tacuarembó, Melo y Mercedes de Uruguay; Concordia, Gualeguaychú, Goya, Paraná, y Rosario de Argentina; Uruguaiana, Bagé, Frederico Wesphalen, Chapecó y Santo Ângelo de Brasil y Encarnación de Paraguay. Entre los participantes hubo diez obispos. De Uruguay asistieron el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, el Obispo Auxiliar de Salto, Mons. Heriberto Bodeant, el Obispo emérito de Salto, Mons. Daniel Gil, y el Obispo de Tacuarembó, Mons. Julio Bonino. Las delegaciones se completaron con numerosos sacerdotes, religiosas y laicos.
A partir de exposiciones de especialistas y testimonios de personas vinculadas con la problemática del Sistema Acuífero Guaraní y más en general del agua en la región, los participantes fueron descubriendo una perspectiva común sobre estos temas y encontrando desafíos que los llaman a asumir algunos compromisos, que formularon de la siguiente manera:
“- Asumir en nuestros planes pastorales compromisos directos ligados a la cuestión ecológica y el medio ambiente. - Fortalecer la mística que nos anima a través de la Palabra de Dios para sentirnos animados en la misión. - A partir de las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Aparecida “descubrir el don de la Creación, sabiéndola contemplar y cuidar como casa de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta, a fin de ejercitar responsablemente el señorío humano sobre la tierra y los recursos, para que pueda rendir todos sus frutos en su destinación universal, educando para un estilo de vida, de sobriedad y austeridad solidarias” (474). - Desde la Mesopotamia: tomar conciencia de lo que significa vivir ´entre ríos´, cerca del agua, de tanta agua útil. - Poner en el centro de las preocupaciones a los pobres, los ´descartados´ de hoy, quienes ya están sufriendo las consecuencias mortales de la privación, la contaminación y la mercantilización del agua. - Relacionarse con otros movimientos que tienen que ver con el ambiente en la región. - Crear conciencia de que estas preocupaciones deben concretarse en una legislación y /o tratados o acuerdos bilaterales interprovinciales, interregionales e internacionales, que amparen el cuidado de la vida. - En Entre Ríos, generar conciencia en torno a la reforma constitucional, para que la temática ambiental sea convenientemente incluida.”
Los participantes acordaron la realización del próximo encuentro en 2009, del 18 al 20 de mayo, en lugar a confirmar.
Crónica aportada por Mons. Heriberto Bodeant |
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MEMORIA
DEL XXII ENCUENTRO
DE DIÓCESIS DE FRONTERA |
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XXII ENCUENTRO DE DIÓCESIS DE FRONTERA Santo Ângelo, Junio 18 - 20 de 2007.
Representantes de las Diócesis de Frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay al culminar su encuentro celebrado entre el 18 y el 20 de junio en Santo Ângelo (Brasil) exhortaron a sus comunidades a “asumir el compromiso, como discípulos - misioneros de Jesucristo, con respecto a la situación del agua y en su defensa como bien común de la humanidad”.
A 15 años de haberse iniciado estas instancias de diálogo, reflexión e integración, el lema convocante del XXII Encuentro de Diócesis de Frontera fue “Los vecinos se encuentran para escuchar, compartir y reflexionar sobre el derecho de nuestros pueblos al don del agua y sobre las amenazas de mercantilización y de contaminación”.
De Brasil participaron del encuentro, delegados de las Diócesis de Santo Ângelo; Uruguaiana; Bagé; Frederico Westphalen y Chapecó. De Argentina asistieron representantes de las Diócesis de Concordia y Goya, en tanto de nuestro país se hicieron presentes las Diócesis de Salto, Melo y Tacuarembó.
En su mensaje final, los participantes recordaron que el agua “está íntimamente ligada a los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, a la alimentación y a la salud” (Documento Santa Sede ante el IV Foro Mundial sobre el Agua, México, 2006) a la vez que advirtieron que “no será posible solucionar los principales problemas que derivan del uso irresponsable de los dones de la naturaleza, sin un cambio fundamental en nuestros estilos de vida, en una cultura mercantilista y privatizadora, y en ciertos modelos de crecimiento económico, de lo que se deduce la importancia de la educación en valores y de la puesta en práctica de modelos de desarrollo solidarios”.
Texto completo del Mensaje Final del XXII Encuentro de Diócesis de Frontera
MENSAJE FINAL
Los encuentros de Diócesis de Frontera son instancias de diálogo, reflexión e integración entre las Diócesis con zonas de frontera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. A 15 años del inicio de este camino, esta vez nos hemos reunido durante tres días bajo el lema “Los vecinos se encuentran para escuchar, compartir y reflexionar sobre el derecho de nuestros pueblos al don del agua y sobre las amenazas de mercantilización y de contaminación”. Sentimos la específica pertinencia del lema que nos convocara en la reciente Conferencia Episcopal Latinoamericana reunida en Aparecida: “Discípulos - Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.
A 300 años de la fundación de nuestra Reducción Jesuítica de San Ángel Custodio, y a 15 años de la Declaración Universal de los Derechos del Agua, reunidos en el corazón de una región misionera que nuevamente hemos valorado como patrimonio común de nuestros pueblos del cono sur, nos hacemos eco de las crecientes amenazas que se ciernen sobre la sustentabilidad de nuestros recursos naturales en general, y del agua en particular.
En tal sentido, y en el marco de las enseñanzas que derivan de la Doctrina Social de la Iglesia, siempre atenta a las dimensiones ambientales del desarrollo humano, señalamos:
Que hoy resuenan más fuertes que nunca las palabras de S.S. Juan Pablo II, en el sentido que “la contaminación o la destrucción del medio ambiente son fruto de una visión reductiva y antinatural... que, aunque se haga en nombre del progreso y del bienestar, no redunda ciertamente en provecho de la humanidad” (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de Enero de 1990).
Que para una genuina integración regional y un verdadero desarrollo humano, se hace necesaria una adecuada mirada a los factores ambientales que en su conjunto determinan la calidad de vida de las generaciones actuales y sobre todo de las generaciones venideras.
Que determinados recursos fundamentales para la vida humana, como el agua y toda la biodiversidad (que queremos sintetizar para el caso de la región, en la importancia del acuífero guaraní), no pueden equipararse a mera mercancía, sino que deben ser considerados parte de la “herencia común” o “bien común” que Dios ha destinado para uso de todo el género humano (GS, 69) conforme se deduce del principio del destino universal de los bienes (Compendio DSI, 466). Ciertas normativas constitucionales que sitúen al agua como “bien común”, creemos cumplen un rol efectivo de la necesaria regulación que debe existir en estas materias.
Que el agua, además, “está íntimamente ligada a los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, a la alimentación y a la salud” (Documento Santa Sede ante el IV Foro Mundial sobre el Agua, México, 2006).
Que no será posible solucionar los principales problemas que derivan del uso irresponsable de los dones de la naturaleza, sin un cambio fundamental en nuestros estilos de vida, en una cultura mercantilista y privatizadora, y en ciertos modelos de crecimiento económico, de lo que se deduce la importancia de la educación en valores y de la puesta en práctica de modelos de desarrollo solidarios.
Que la Iglesia está llamada a subrayar el principio del destino universal de los bienes, así como el principio de la solidaridad, y por lo tanto debe contribuir desde su identidad, para que el desarrollo humano “de todo el hombre y de todos los hombres” se realice sobre bases responsables y solidarias para con las generaciones venideras.
Frente a esta realidad, invitamos a nuestras comunidades a asumir nuestro compromiso, como discípulos - misioneros de Jesucristo, con respecto a la situación del agua y en su defensa como bien común de la humanidad.
Participantes de las Diócesis de: Santo Ângelo, Brasil Uruguaiana, Brasil Bagé, Brasil Frederico Westphalen, Brasil Chapecó, Brasil Concordia, Argentina Goya, Argentina Salto, Uruguay Melo, Uruguay Tacuarembó, Uruguay |
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Ofrecemos interesante información que comparte la responsable de la Oficina de Prensa y RR.PP. de la Diócesis de Tacuarembó, Karen Da Silva , quien participó del XXII Encuentro de Diócesis de Frontera , en Santo Ângelo (Brasil) , sobre La Ruta de las Misiones.
“En el Río Grande do Sul, en la frontera con Argentina y Paraguay, hay un tesoro de valor histórico que ha sido descubierto: los sitios arqueológicos de la Ruta de las Misiones. Visitar la región es como volver en el tiempo y presenciar el coraje de los Jesuitas y Guaraníes que en nombre de la fe, fueron capaces de levantar en plena selva, el primer estado industrial, militar, cultural de América Latina. Fueron una república modelo exaltada por los iluministas en Europa como Voltaire y Montesquieu, que creían que las misiones eran lugares en donde la utopía del cristianismo se convertía en realidad. Allí jesuitas e indios vivían organizados, seguían principios humanísticos y cultivaban el verdadero espíritu de de colectividad.
Las leyes eran cultivadas por un sentimiento de unión y por el compromiso de perfeccionamiento de las obligaciones y del arte que eran necesarios a la buena convivencia.
Solamente caminando por la región misionera y visitando sus marcos, además de conviviendo con su gente, nativos y nuevas etnias formadoras, y oyendo sus historias es posible sentir la grandiosidad del conjunto de hechos históricos que ocurrieron en aquellos paisajes. La ruta de las Misiones es una oportunidad de entrar en contacto con paisajes importantes de la historia de América. Ver desde cerca como los reinos de Portugal y España planificaban colonizar la América del Sur a partir del tratado de Tordesillas. En los siglos XVII y XVIII, Paraguay, Argentina, Uruguay y parte del sur de Brasil pertenecían a la corona española, época en que surgió la república de los guaraníes, una organización creada por los padres de la Compañía de Jesús autorizados a convertir a los indios Guaraníes al cristianismo. Fueron creadas 30 reducciones- las Misiones- verdaderas ciudades instaladas en la selva, que llegaron a abrigar a mas de cien mil indios. En cada una de ellas dos padres, en gran parte europeos, administraban la vida religiosa y económica, en una experiencia única en el mundo. Una sociedad altamente desarrollada con iglesias, hospitales, asilos, escuelas, talleres y pequeñas fábricas.
Durante 160 años las misiones transformaron la utopía del cristianismo en realidad. El éxito de los jesuitas con el modelo autosostenible, que exportaba el exceso a otras regiones de América y Europa, provocó envidia entre España y Portugal. De esta forma, en 1750, con el tratado de Madrid, las reducciones localizadas hoy en territorio brasileño pasaron a pertenecer a Portugal . Este hecho insatisfacción a los indios Guaraníes, que se organizaron y se armaron contra el ejército de los dos países. Fue el inicio de la guerra guaranítica.
La desigualdad de las fuerzas y armas exterminó con los indios. El fin de la sociedad ideal ocurrió con la expulsión de los jesuitas en 1768. Las reducciones que se quedaron bajo el dominio portugués y las que hoy están en tierras brasileñas se hicieron conocidas como los Siete Pueblos de las Misiones. Después de 250 años, restaron en la frontera brasileña las ruinas de cuatro de las siete reducciones, San Nicolás, San Lorenzo Mártir, San Bautista y San Miguel Arcángel, que completan los siete pueblos al lado de Sao Borja, San Luis Gonzaga y Santo Angelo, último de los siete pueblos y reconocida por la capital de las misiones.
De la convivencia entre jesuitas y guaraníes surgieron varias de las tradiciones de Río Grande do Sul como el mate, una bebida típicamente indígena, y la creación de ganado, que tiene origen en los rebaños de los padres que, durante el período de las misiones , se transformaron en millones de cabezas. Pero el pueblo misionero hoy es representado por una mezcla de etnias que a lo largo del tiempo originaron las ricas manifestaciones culturales. Las fiestas misioneras son una prueba viva e esta diversidad.
ARQUELOGÍA. Sitio Arqueológico de San Miguel Arcángel. Es la más importante y bien preservada de las reducciones, declarada patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, en 1983, por la UNESCO. Aquí, cada detalle fue bien trabajado. San Miguel Arcángel llevó 10 años para ser construida. Los registros de la época describen su decoración con entalles dorados en los altares y muchas esculturas hecha por los guaraníes, y gran parte de ella se encuentra hoy en el museo de las Misiones. La Iglesia construida en piedra arenita tiene fuerte influencia barroca y tuvo el hermano jesuita italiano, y arquitecto, Gean Battista Primoldi como responsable de la obra. |
| Información aportada por DECOS-SALTO y Oficina de Prensa y RR.PP de Diócesis de Tacuarembó |
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Santo Ângelo, Junio 18 - 20 de 2007 |
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MEMORIA
DEL XXI ENCUENTRO
DE DIÓCESIS DE FRONTERA |
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Tema: “Los vecinos se encuentran para escuchar, compartir y reflexionar sobre caminos de diálogo en los conflictos socio-ambientales de nuestros pueblos”
1. Este encuentro es
el vigésimo primero que se realiza entre delegados de Diócesis de
Frontera de Brasil, Argentina, Uruguay y a veces también Paraguay. Desde
1992, cuando en nuestra región comenzó a formalizarse la integración
económica y comercial en el MERCOSUR, obispos, sacerdotes, laicos,
religiosas, agentes de Pastoral Social y expertos de unas quince diócesis
venimos reuniéndonos peródicamente. Salto, Uruguaiana, Tacuarembó,
Santo Ángelo, Foz do Iguacu, Concordia, entre otros sitios, han sido sede
de estos encuentros.
2. El tema que nos
convocó en esta instancia fue propuesto repetidas veces a lo largo de
estos años y, finalmente fijado en el Encuentro realizado en mayo del año
pasado en Salto, Uruguay.
3. Las diócesis
presentes en este XXI Encuentro fueron:
Argentina: Concordia, Goya, Gualeguaychú
Brasil: Bagé, Chapecó, Foz do Iguacu, Frederico Westphalen, Santo
Angelo,
Uruguaiana
Uruguay: Melo, Mercedes, Minas, Salto, Tacuarembó y Cáritas Uruguay.
En total, 77 personas.
4. Escuchamos un panel
que presentó las situaciones de conflictos socio-ambientales en Uruguay
(Fray Bentos), Argentina (Gualeguaychú) y Brasil.
La reflexión y el
discernimiento se hicieron a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia en
los temas de medio ambiente y diálogo.
5. En los trabajos de
grupo y plenarios, los temas salientes fueron:
6. El próximo
encuentro quedó fijado para la fecha 18 a 20 de junio de 2007, en la diócesis
de Santo Ángelo, Brasil. El tema sugerido fue “el agua” (Acuífero
Guaraní, problemática de las represas, aporte de la Doctrina Social de
la Iglesia).
Uruguaiana, 31 de mayo
de 2006. |
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Uruguaiana, Brasil, 29 al 31 de mayo de 2006 |