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CUARESMA 2007
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Desde el 21 de Febrero hasta el 31 de Marzo de 2007 |
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| Cuaresma 2006 | Todas las noticias de la Iglesia en Uruguay: NOTICEU | Cuaresma 2005 | |
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CUARESMA TIEMPO PROPICIO PARA CONVERTIRSE AL AMOR QUERIDOS DIOCESANOS:
+ Raúl Scarrone |
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| I Domingo | II Domingo | III Domingo | IV Domingo | V Domingo |
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APORTES DEL OBISPO DE CANELONES, MONS. ORLANDO ROMERO PARA LA CUARESMA |
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Comenzamos este tiempo privilegiado de la Cuaresma para profundizar, celebrar y comprometernos a renovar nuestra condición de discípulos y misioneros de Jesucristo Muerto y Resucitado. Es el camino pascual del discípulo. Cada domingo la Liturgia nos ofrece un Mensaje, con el matiz propio del Evangelio de San Lucas, para recorrer el camino que nos entrene en el “Acompañar en comunidad para ser discípulos y misioneros de Jesús”. Me dirijo a los hermanos sacerdotes, diáconos y ministros de la Palabra, acercándoles algunos comentarios para las “homilías” dominicales que con los aportes bíblicos y pautas del P. Max y las sugerencias del CLAM, puedan ayudarles a elaborar las propias. *** La Cuaresma es como un despertador en la ruta. Cuando los automovilistas se desplazan por las rutas, confiados en una determinada velocidad, al pasar por los pueblos o por los lugares donde se aglomera mucha gente, los despertadores alertan al conductor para aminorar la velocidad y hacerlo tomar conciencia del peligro cercano. En la vida nos desplazamos con determinada monotonía, llevados por las reiteradas experiencias de ocupaciones, de trabajo, acaparados por las preocupaciones inmediatas que nos hacen perder las perspectivas de un más allá o no prevenir los peligros. La Cuaresma es un tiempo de detenernos espiritualmente como comunidad para reflexionar y confrontar nuestra vida con la experiencia de Él expresada en su Palabra. Como discípulos de Jesús aprendemos a vivir y a sentir como El, a pensar como El… Nos dice el Evangelio de Lucas que después del bautismo “Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días”. El desierto nos hace imaginar un lugar inhóspito, de fieras salvajes, árido, inseguro, lugar de desafíos, riesgos y de pruebas pero también de recónditas riquezas y sueños. Es una imagen de la vida… de nuestra vida. Quzás la pregunta oportuna: ¿cuáles son las experiencias que hace de nuestra vida algo semejante al desierto? Jesús fue al desierto. Allí experimenta tentaciones muy nuestras. La primera tentación es creer que se logra la felicidad con tener cosas y más cosas para satisfacer nuestras apetencias, e incluso manipular a Dios mismo en beneficio propio. Muchos de los que no tienen se desviven por tenerlas, y las que las tienen se desviven por que no les alcanzan. Pero Jesús no se deja engañar y nos dice: “El hombre no vive solamente de las cosas”. Como discípulos suyos nos invita a mirar nuestra vida desde Dios, desde Él. ¡Cuántos desengaños cuando creímos que el tener cosas nos acarrearía fecididad y bienestar!. Hay otras muchas formas de tentación a la que el discípulo de Jesus se ve expuesto a ser dominado por otros dioses como el dinero, el dar rienda suelta al placer: sexo, droga, alcohol, el dominar a los demás. Son dioses explotadores insaciables que nos exigen un culto humillante. El disgusto y el vacío que provocan se vuelven insoportables. Jesús por experiencia propia del amor de Dios, su Padre, nos invita: “Adorarás al Señor, tu Dios y a Él solo rendirás culto”. El es el centro de la plenitud del corazón humano. La tentación de la figuración, del aparecer, cueste lo que cueste, simulando el egoísmo, la soberbia y la debilidad propia pidiendo la ayuda espectacular de Dios, que constituye de hecho un modo de hacer uso de su poder en propio beneficio. Actitud típica de los fariseos a los que tantas veces fustiga Jesús duramente “No tentarás al Señor, tu Dios”. La Cuaresma, como un gran despertador, hace resonar en el corazón del discípulo que “va detrás del Maestro” para que despierte y cambie del apego a las cosas (Lc.12,13-21) al desapego (Lc. 12,23-33); del imponer y dominar (Mt.21,33-45) al servir (Jn.13,1-16); del figurar (Mt.23,1-11 y Mc. 12,38-40) al ser auténtico y trasparente (Mt.23,8-12).
+Orlando Romero |
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“Acompañar en comunidad para ser discípulos y misioneros de Jesús”
A los hermanos sacerdotes, diáconos y ministros de la Palabra, paz y alegría:
“El Evangelio de este segundo domingo de cuaresma nos presenta la Transfiguración de Jesús. Dios se manifiesta, resplandece en el hombre Jesús, mostrando un anticipo de su gloria. Este acontecimiento situado por el Evangelista Lucas inmediatamente después del anuncio de la pasión, ilumina las perspectiva desde la que tenemos que mirar “la subida a Jerusalén” (Max).
Ante la pregunta de Jesús a sus discípulos “¿Quién dice la gente que soy yo?”, Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tu eres el Mesías de Dios”. Jesús continuó y les dijo: “El Hijo del Hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día” y “el que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga”. La reacción de los discípulos fue naturalmente de turbación y desasosiego…
Ocho días después, Jesús subió al monte a orar. Es fundamental para Jesús y sus discípulos ya que Dios Padre se le revela como Padre: “Este es mi Hijo, el elegido, escúchenlo”. Este Jesús es la revelación de Dios como Padre, es todo lo que el Padre tiene que darnos y que decirnos. En una palabra, es el misterio de Dios manifestado a la humanidad, es el colmo del amor del Padre, la plenitud de su existencia. Este reconocimiento del Padre inunda de profundo gozo a Jesús y, se siente animado a emprender el camino de la cruz en la seguridad del amor de su Padre; es el anuncio de esperanza que quiere compartir con sus discípulos que lo quieren seguir. Nuestra transfiguración se realiza precisamente cuando nos descubrimos hijos en el Hijo. “Escúchenlo”, es decir recíbanlo, acójanlo, hagan lo que les dice, déjense modelar por él, conformar por él, porque esta este es el camino para llegar a la cima de la divinización y transfiguración del hombre que nos propone Dios Padre, llamándonos a estar en él, como Jesús está en el Padre y con el Padre. La cuaresma es el camino que Jesús nos invita a seguir para ser su discípulo y su testigo en la comunidad y con la comunidad. Seguirlo por este camino es comprender “cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo”.
Los discípulos, dice San Lucas, estaban “cargados de sueño”, con el deseo de dejarlo todo. Sin embargo,”se mantuvieron despiertos”, luchando contra los párpados que se cerraban y sobre todo contra la depresión interior, y “vieron la gloria de Jesús”. Este es el camino de nuestra propia transfiguración que pasa por momentos amargos. Es indispensable que cada discípulo desde la oración penetre en el alma de Jesús y descubra y discierna su propia vocación cada vez con mayor claridad, para que la comunidad sea el lugar, en que de modo convincente, se transfigure el amor de Dios y se anuncie en nuestro secularizado mundo.
“Dios nos eligió para mostrarnos unos a otros el rostro de su amor. Somos lenguaje de Dios; palabras vivas para dar voz a su bondad con nuestra propia bondad, para dar voz a la compasión, la ternura, la solicitud y la fidelidad de Dios con las nuestras propias”.
Para mayores elementos en la confección de nuestras propias Homilías ver los comentarios y pautas del P. Max y las sugerencias del CLAM.
+Orlando Romero |
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“Acompañar en comunidad para ser discípulos y misioneros de Jesús”
A los hermanos sacerdotes, diáconos y ministros de la Palabra, paz y alegría:
Los “por qué” que nos asedian
Los titulares de los diarios, los informativos de las radios o de la televisión nos golpean el corazón por las mil y una tragedias del mundo en que vivimos. Ante lo que surge la pregunta espontánea y angustiosa: ¿por qué?
¿Porqué un alud destruye una humilde familia? ¿Por qué este joven, la única esperanza del hogar, muere en un accidente? ¿Por qué a mí, que trato de ser bueno y justo, todo me sale mal? ¿Por qué el tumor sí resultó maligno? ¿Por qué nos pagan mal aquellos a quienes hemos ayudado? ¿Por qué aquel hijo tan deseado ha nacido deforme? ¿Por qué tantos niños y ancianos que viven en la calle?... Jesús también escuchó planteos similares sobre el problema del mal como recoge el Evangelio, que hoy hemos escuchado, de los ajusticiados inocentes por Pilato o el derrumbe de la torre de Siloé que aplastó a 18 personas.
Jesús afirma que el mal no es un castigo por culpas personales ni achacables a Dios, porque el Dios, que nos muestra Jesús, no es un Dios feroz y sanguinario que se complace en las desgracias humanas, o por lo menos, no se preocupa en impedirlos. Tampoco remediamos el problema descargando que la culpa la tiene el hombre. Somos frágiles, débiles, de mirada corta y muchas veces, interesada y sin las posibilidades de prevenir las catástrofes naturales.
Jesús a través de la parábola de la higuera nos revela a un Dios que es Padre, es paciente, es amor sin límites. Es un Dios que quiere trabajar en equipo con el hombre y la naturaleza.
Sufrimos nosotros y la naturaleza que, como consecuencias de nuestro pecado, echamos a perder con frecuencia sus planes. La ausencia de fraternidad, la discriminación, la prescindencia en la que “cada uno se arregle como pueda”, en el trato injusto con los demás, en el acaparar las riquezas en perjuicio de los pobres, en la explotación del débil, en el dejarse atrapar por el vicio, el uso destructor de la naturaleza, desajusta la convivencia humana y con la misma creación. Es del corazón humano de donde surge el mal en todas sus manifestaciones.
Pero Dios es el viñador paciente y restaurador silencioso que se pone en obra en cada uno para iniciar desde ya la creación de “la tierra nueva y el cielo nuevo” que vislumbramos en el triunfo definitivo, anunciado en la Pascua de Jesús.
Para ser discípulos de Jesús es necesario acompañarlos en comunidad para que den frutos que todos tienen derecho a buscarlos en el árbol de nuestra vida.
Son los frutos del amor, de la solidaridad y la misericordia, ante los sufrimientos y necesidades de los que están cerca y de los que están lejos. Dios nunca se cansa de nuestras esterilidades, a lo contrario, se siente urgido a ponerse en obra removiendo y abonando la tierra de nuestra vida. “Yo he visto la opresión de mi pueblo…por eso he bajado a librarlo” (1ª. lectura). Jesús se anonadó hasta morir en la Cruz porque cree en el vencimiento y en la liberación del mal. En la esperanza del fruto soñado: “déjala todavía este año, yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos”. Con Jeremías el profeta humildemente suplicamos: “Conviérteme, Señor, y me convertiré”
Para mayores elementos en la confección de nuestras propias Homilías ver los comentarios y pautas del P. Max y las sugerencias del CLAM.
+Orlando Romero |
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“Acompañar en comunidad para ser discípulos y misioneros de Jesús” A los hermanos sacerdotes, diáconos y ministros de la Palabra, paz y alegría: En el Evangelio de Lucas, el Evangelio de la misericordia, percibimos a un Jesús muy humano, lleno de “ternura solidaria” y defensor de los derechos humanos; descubrimos que son muchas las señales con las que Jesús proclama la gratuidad del amor y la fuerza de entrañable ternura. En la parábola, llamada también del “padre misericordioso y de sus dos hijos”, Jesús nos quiere mostrar el rostro de Dios, tan bueno, indulgente, lleno de ternura y misericordia, tan rebosante de amor. El personaje central de la parábola es el padre, en ella se presenta la figura de Dios con rostro paternal, quien cuando ve a lo lejos venir a su hijo se conmueve profundamente, sus entrañas se llenan de gozo y de alegría. Su amor paterno se transforma en acogida gozosa, la cual se consuma en el perdón que recrea nuevamente la vida del hijo. Esta parábola, a Jesús le sale del corazón, de una experiencia profunda e íntima de Quien le dijo: “Este es mi hijo, el elegido, escúchenlo” que lo guió en todos los pasos de su vida, la luz con la que discierne las tentaciones a las que se verá expuesto en el anuncio del Reino; la que lo sostendrá en momentos de oscuridad: “Padre, pase de mí este caliz…”, “Padre en tus manos encomiendo mi espírtu…” Por esto, Jesús es sacramento de ternura y de misericordia. Jesús nos muestra al padre que no puede contener su alegría, de tal modo que sale corriendo al encuentro del hijo para darle todo su amor, lo abraza y efusivamente lo cubre de besos, lo recibe nuevamente como hijo en su casa, desbordando sus expectativas que a lo más aspiraba a ser un jornalero entre tantos de la casa de su padre; se siente inmensamente gratificado porque le ha sido devuelto por encima de todas las posibles leyes el gozo de la vida, todas las prerrogativas que manifiestan su filiación: el vestido nuevo, el anillo con el sello de la familia y las sandalias y una gran fiesta para compartir la alegría con toda la familia y los vecinos. Esta es la muestra patente de la ternura paterna de Dios que saliendo al encuentro borra al instante el pasado del hijo. Jesús nos muestra al Padre respetuoso de la decisión de su hijo, que a pesar de todo lo espera porque cree en él, más que los hijos en el padre. Casi no le da tiempo al hijo pedirle perdón ya que es tanto la ansiedad del padre encontrarse con su hijo que con sus abrazos y besos ahogan las palabras del hijo pidiendo perdón. La experiencia y la imagen que tenemos de Dios favorece o desfavorece nuestra relación con él y nuestro compromiso transformador del mundo. En una realidad de horfandad, de intolerancia, de agresividad, de violencia, de perfeccionismos voluntaristas que surgen, ¡qué buena noticia nos da Jesús del amor apasionado del Padre!. Esta actitud tierna y acogedora contrasta con la del hermano mayor que no espera a ningún hermano; al referirse a su hermano que motiva la fiesta y la alegría, se dirige al padre con desagrado “ese hijo tuyo, que ha gastado tus bienes con mujeres…”. Su interesada fidelidad y la no apreciación del amor gratuito y generoso del padre lo han conducido a carecer de las actitudes propias de hijo y de hermano. Ser discípulos y misioneros de Jesucristo es reproducir los sentimientos de misericordia y ternura en una comunidad llamada a ser sacramento de amor, de misericordia, de alegría, según el estilo de las primeras comunidades cristianas. Ellas contagiaban y despertaban el atractivo de sumarse a ser seguidores de Jesús. (Hechos 2,42-47). (Cfr. Hacia una Pastoral de la ternura, Medellín, Nº 127; Comentarios y aportes del P. Max y del CLAM para confeccionar nuestras propias homilías). +Orlando Romero |
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“Acompañar en comunidad para ser discípulos y misioneros de Jesús”
Lapidamos, a menudo, con mucha facilidad
A los hermanos sacerdotes, diáconos y ministros de la Palabra, Paz y alegría:
El episodio presentado por Lucas en este 5to. Domingo de Cuaresma está encuadrado en el creciente antagonismo de los judíos contra Jesús. Se aproxima el desenlace fatal tantas veces pronosticado por la enconada actitud confabuladora de grupos de escribas y fariseos ya desde el comienzo de la misión de Jesús.
El relato del Evangelio señala a una mujer que era acusada de ser culpable de adulterio. Se les presenta una oportunidad para comprometer a Jesús y poder descalificarlo. Si la condena, pierde popularidad y no es cierto su mensaje de amor y de misericordia. Si la absuelve va contra la Ley sagrada que manda matar a tales mujeres. Pero Jesús ha venido precisamente a perdonar, a salvar a los enfermos más que a los sanos.
La escena está vivamente narrada: los acusadores, la gente curiosa, la mujer avergonzada. Ante la insistencia de los acusadores, Jesús, que garabateaba en el polvo, se enderezó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra” y siguió como escribiendo en el suelo. Un gran desconcierto cunde entre ellos. Uno tras otro comienzan a escabullirse discretamente. Jesús la mira, con ternura y respeto le pregunta: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?¿Nadie te ha condenado?” Ella le respondió: “Nadie, Señor”. “Yo tampoco te condeno. Vete, no peques más en adelante”.
Esta página evangélica interroga comportamientos de nuestra vida cotidiana en los que se esconde la incoherencia. Condenamos a otros con la ley en la mano y silenciamos que nosotros también albergamos situaciones, sentimientos y culpas a las condenadas en los otros. No soportamos el pecado de los otros, y estamos cargados de ellos nosotros mismos.
En todo este camino cuaresmal resuena la denuncia de la vida infecunda como en la situación de la higuera que no da higos, como en la actitud orgullosa y exigente del hermano mayor en la parábola del padre misericordioso o de los acusadores intransigentes de la parábola de la adúltera; pero también resuena el anuncio de la misericordia y la ternura de un Dios, que se hace audible, palpable y trasparente en Jesús de Nazareth.
En el recorrido de este camino nos vamos haciendo discípulos y seguidores de Jesús, sintiendo, viviendo y amando como Él en medio de una comunidad que acompaña y anima.
Jesús es amenazado de muerte no porque sea pecador, sino porque anuncia la verdad y se muestra misericordioso con el hombre pecador. Molesta a los que están acostumbrados a pisar a los otros. En la vida diaria no es que “matemos” físicamente sino que perjudicamos sutilmente tendiendo trampas e insidias contra el otro, aplicando la ley como nos conviene y cuando nos conviene. Jesús, portador y apasionado por la vida del otro, mira más a la persona que el mal que la persona haya realizado. Nos muestra al Padre exigente pero al mismo tiempo paciente e incansable trabajador en la espera de los frutos, removiendo y abonando la tierra de nuestra vida, humedeciéndola con el rocío del Espíritu. Es el Padre que espera porque cree en el hijo que se fue y cuando lo ve venir se conmueve, sale corriendo, lo abraza, lo besa y hace una fiesta borrando el pasado de su vida y reintegrándolo a su condición filial. Este camino desemboca en la Pascua de Jesús que es la pascua del discípulo, convirtiéndolo en el mensajero apasionado de la Vida.
+Orlando Romero
P.D. Me alegro de haberlos acompañado en esta Cuaresma compartiendo con muchos de ustedes estas sugerencias, junto a las del Padre Max y las del CLAM, a fin de confeccionar nuestras propias Homilías, adaptadas al camino de nuestras propias Comunidades. Con fraterno abrazo les deseo ¡UNAS MUY FELICES PASCUAS! +OR |
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CUARESMA Y POSESIÓN DE NUEVOS PARROCOS EN DIOCESIS DE MERCEDES |
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El próximo miércoles 21 comienza la Cuaresma. A la hora 20:30 el Obispo Diocesano, Mons. Carlos María Collazzi, presidirá en la Iglesia Catedral "Nuestra Señora de las Mercedes" la Eucaristía donde tendrá lugar la bendición e imposición de las cenizas. |
| MENSAJE DE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2007 |
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¡Queridos hermanos y
hermanas! [Traducción
distribuida por la Santa Sede |
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La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. 40 días La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades. La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión. Fuente: www.aciprensa.com |
Preguntas
Frecuentes sobre
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Las 29 preguntas más comunes con las respuestas que te harán comprender mejor el sentido de la cuaresma. ¿QUÉ ES Llamamos
Cuaresma al período de cuarenta días (cuadragésima) reservado a la
preparación de ¿DESDE CUÁNDO
SE VIVE Desde
el siglo IV se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de
penitencia y de renovación para toda ¿POR QUÉ " ¿CUÁL ES,
POR TANTO, EL ESPÍRITU DE Debe
ser como un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales ¿QUÉ
ES La
penitencia, traducción latina de la palabra griega metanoia
que en ¿QUÉ
MANIFESTACIONES TIENE "La
penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. ¿ESTAMOS
OBLIGADOS A HACER PENITENCIA? "Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por la ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia." (Código de Derecho Canónico, cánon 1249). ¿CUÁLES SON LOS DÍAS Y TIEMPOS PENITENCIALES? "En
¿QUÉ DEBE
HACERSE TODOS LOS VIERNES DEL AÑO? En
recuerdo del día en que murió Jesucristo en ¿CUÁNDO ES
CUARESMA? 1)El Miércoles
de ceniza, 2)Los
domingos, agrupados en el binomio, I-II; III, IV y V; y el Domingo de
Ramos de 3) 4)Las
ferias. ¿QUÉ ES EL
MIÉRCOLES DE CENIZA? Es
el principio de ¿CUÁNDO
TIENE ORIGEN El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza
y ayuno riguroso. ¿CUÁNDO SE
BENDICE E IMPONE La
bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de ¿DE DÓNDE
PROVIENE La
ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de ¿CUÁL ES EL
SIMBOLISMO DE El simbolismo de la
ceniza es el siguiente: ¿A QUÉ NOS
INVITA ¿QUÉ DEBE
SEGUIRSE DE VIVIR Si
se vive bien ¿QUÉ ES Convertirse
es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad
con el Creador. Supone e incluye dejar el arrepentimiento y ¿POR QUÉ SE
DICE QUE "Los
tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el
tiempo de CUARESMA, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son
momentos fuertes de la práctica penitencial de ¿CÓMO
CONCRETAR MI DESEO DE CONVERSIÓN? De diversas maneras, pero siempre realizando obras de conversión, como son, por ejemplo: 1.Acudir
al Sacramento de 2.Superar las divisiones, perdonando y crecer en espíritu fraterno. 3.Practicando las Obras de Misericordia. ¿CUÁLES SON LAS OBRAS DE MISERICORDIA? Las Obras de Misericordia espirituales son: · Enseñar al que no sabe. · Dar buen consejo al que lo necesita. · Corregir al que yerra. · Perdonar las injurias. · Consolar al triste. · Sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas del prójimo. · Rogar a Dios por los vivos y los muertos Las Obras de Misericordia corporales son: · Visitar al enfermo. · Dar de comer al hambriento. · Dar de beber al sediento. · Socorrer al cautivo. · Vestir al desnudo. · Dar posada al peregrino. · Enterrar a los muertos. ¿QUÉ
OBLIGACIONES TIENE UN CATÓLICO EN CUARESMA? Hay
que cumplir con el precepto del AYUNO y ¿EN QUÉ
CONSISTE EL AYUNO? El AYUNO consiste en hacer una sola comida al día, aunque se puede comer algo menos de lo acostumbrado por la mañana y la noche. No se debe comer nada entre los alimentos principales, salvo caso de enfermedad. ¿A QUIÉN
OBLIGA EL AYUNO? Obliga vivir la ley del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que tengan cumplido cincuenta y nueve años. (cfr. CIC, c. 1252). ¿QUÉ ES Se llama abstinencia a privarse de comer carne (roja o blanca y sus derivados). ¿A QUIÉN
OBLIGA La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años.(cfr. CIC, c. 1252). ¿PUEDE
CAMBIARSE ¿QUÉ ES LO
QUE IMPORTA DE FONDO DEL AYUNO Y Debe cuidarse el no vivir el ayuno o la abstinencia como unos mínimos, sino como una manera concreta con la que nuestra Santa Madre Iglesia nos ayuda a crecer en el verdadero espíritu de penitencia. ¿QUÉ
ASPECTOS PASTORALES QUE CONVIENE RESALTAR EN El
tiempo de Cuaresma es un tiempo litúrgico fuerte, en el que toda Se sugiere
utilizar como medios de acción pastoral: 1)La
catequesis del Misterio Pascual y de los sacramentos; 2)La
exposición y celebración abundante de 3)La
participación, de ser posible diaria, en la liturgia cuaresmal, en las
celebraciones penitenciales y, sobre todo, en la recepción del sacramento
de la penitencia: "son momentos fuertes en la práctica penitencial
de 4)El
fomento de los ejercicios espirituales, las peregrinaciones, como signo de
penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna y las
obras caritativas y misioneras. |