| Celebración | ASUMIÓ EL NUEVO OBISPO DE MELO |
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Ante unas 800 personas, Mons. Heriberto Bodeant tomó posesión el sábado 18 de julio de la Diócesis de Melo, en una Misa concelebrada por el Nuncio Apostólico, los Obispos en Uruguay y el Obispo de Bagé (Brasil), Don Gilio Felicio.
En la ceremonia de inauguración de su Ministerio como noveno Obispo de Melo, Mons. Bodeant expuso su empeño de alentar la formación de un clero autóctono que, junto a los tantos misioneros procedentes de otros países, puedan servir a la Diócesis.
En la Eucaristía participaron sacerdotes, religiosos, diáconos y laicos de Melo, Treinta y Tres, Tacuarembó, Minas, Paysandú, Río Negro y Salto. Asimismo, acompañaron al Pastor, integrantes de distintas comunidades, parroquias y representantes de la sociedad civil de Cerro Largo y Treinta y Tres.
Al comenzar la celebración, presidida en principio por el Nuncio Apostólico, Mons. Anselmo Pecorari, un presbítero, una religiosa y una laica dieron la bienvenida al nuevo Pastor. La Homilía estuvo a cargo de Mons. Roberto Cáceres, quien fuera el 6to. Obispo de Melo (emérito desde 1996) quien reconoció la labor desarrollada por los antecesores de Mons. Bodeant a la vez que efectuó una reflexión en torno al Evangelio de este domingo, del Apóstol San Marcos, referido justamente a las cualidades del Pastor.
El decano de los obispos, tal como lo calificó más adelante el Nuncio Apostólico, expuso palabras de especial agradecimiento hacia Mons. Luis del Castillo quien, por razones de salud debió renunciar a su cargo, tras 9 años de misión en esa Diócesis.
Mons. Bodeant tiene 54 años de edad y es oriundo de Young (Río Negro). Fue designado el pasado sábado 13 de junio por el Papa Benedicto XVI Obispo de Melo, desempeñándose desde hace 6 años como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Salto. En la Conferencia Episcopal del Uruguay es Presidente del Departamento de Vocaciones y Ministerios y de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil.
Inmediatamente, los integrantes del Consejo del Presbiterio de la Diócesis, uno a uno, rubricaron dicha designación. Posteriormente, el ya Obispo de Melo, recibió de manos del Nuncio Apostólico, el Báculo y tomó asiento en la cátedra para recibir a todos los presbíteros y diáconos quienes, en procesión, se acercaron a saludar al nuevo Pastor como gesto de reconocimiento de su autoridad.
Luego de recorrer el pasillo central del templo impartiendo la bendición a todos los presentes y, enseguida del Credo, el flamante Obispo de Melo continuó presidiendo la Eucaristía.
Antes de concluir la Misa, Mons. Bodeant dirigió unas palabras ante los centenares de amigos, sacerdotes, religiosos y fieles que lo acompañaron en la toma de posesión de la Diócesis de Melo.
Luego de varios agradecimientos, el Obispo expuso su sueño de, con miras al año 2019 en que la Diócesis de Melo cumplirá su centenario, “pedir al Señor el regalo de poder ordenar (…) a algunos jóvenes arachanes y olimareños que hayan respondido a Su llamado”.
Asimismo, expuso otras prioridades para su servicio pastoral hasta el año 2019:
“- profundizar nuestra vocación de ‘discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida’, asumiendo las conclusiones de la Conferencia de Aparecida. - ahondar en la identidad diocesana, recuperando la memoria agradecida de obispos, sacerdotes, religiosas y fieles laicos que fueron entre nosotros testigos de la fe. - crecer como Iglesia ‘casa y escuela de comunión’, viviendo en un mismo espíritu. - participar en un proyecto pastoral diocesano buscando ‘os medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura’ (NMI 29) - avanzar en las prioridades pastorales que se han ido discerniendo, y en las que nos propone en la Bula de nombramiento el Papa Benedicto XVI, en los campos de la P. Juvenil, la P. Vocacional y la P. Familiar”.
“Todos juntos, en este año sacerdotal, buscaremos consolidar nuestra fidelidad enraizándola en la fidelidad de Cristo, con el deseo de que nuestro sacerdocio sea, como decía el Santo Cura de Ars, manifestación del amor del Corazón de Jesús”, añadió el Pastor..
Una vez finalizada la Eucaristía, los presentes se reunieron en las instalaciones del colegio María Auxiliadora de Melo para compartir un brindis de bienvenida al nuevo Obispo. |
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Texto de la Bula Pontificia en latín
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TOMA DE POSESIÓN DE S.E. MONS. HERIBERTO BODEANT PALABRAS DEL SR. NUNCIO APOSTÓLICO MONS. ANSELMO GUIDO PECORARI Muy apreciado Mons. Bodeant: Es
para mí un verdadero placer entregarte, en nombre del Santo Padre,
el Báculo, signo visible de tu misión de Pastor en esta querida
iglesia particular de Meló. Por medio de la designación hecha por el
Santo Padre, has sido llamado por el Señor Jesús a guiar, apacentar
y gobernar esta porción del Pueblo de Dios que peregrina en Meló. A
imagen de Cristo, Buen Pastor, trata de ser un Pastor bueno, que ama
las ovejas de la grey del Señor Jesús que te han sido confiadas.
Vive tu ministerio en Meló con amor y con espíritu de servicio a
todos, y especialmente a los más necesitados. Cumple la gran
responsabilidad que has recibido con espíritu de obediencia interior
y exterior a Cristo, a la Iglesia y al Sumo Pontífice.
Vive la comunión con tus hermanos en el
Episcopado, especialmente con aquellos que guían la Iglesia
peregrina en Uruguay. Junto a tus hermanos, responde a la invitación
de Jesús, que nos llama a estar unidos para que el mundo crea y,
creyendo, se salve. |
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Mons. Bodeant fue designado el pasado sábado 13 de junio por el Papa Benedicto XVI Obispo de Melo, desempeñándose hasta ahora como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Salto.
La Misa de inauguración de su Ministerio Pastoral como Obispo de Melo tendrá lugar a las 16 hs.
El Obispo electo tiene 54 años de edad y es oriundo de Young, Departamento de Río Negro (Diócesis de Salto). Será el décimo Obispo de Melo sucediendo a Mons. Luis del Castillo, quien estuvo al frente de la Diócesis durante 9 años.
El Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo titular de Ampora y Auxiliar de Salto el 28 de junio de 2003, siendo consagrado como Obispo el 27 de setiembre del mismo año. Hasta ahora desempeñó, asimismo, los cargos de Vicario General y Vicario Pastoral de la diócesis de Salto. En la Conferencia Episcopal del Uruguay es Presidente del Departamento de Vocaciones y Ministerios y de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil.
La Diócesis de Melo abarca los territorios de los departamentos Cerro Largo y Treinta y Tres.
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MONS. BODEANT TOMARÁ POSESIÓN DE LA DIÓCESIS DE MELO EL SÁBADO 18 DE JULIO
Mons. Bodeant fue designado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Melo el pasado sábado 13 de junio, desempeñándose hasta ahora como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Salto.
La Misa de inauguración de su Ministerio Pastoral como Obispo de Melo tendrá lugar a las 16 hs.
Mons. Bodeant se encuentra ya instalado en su nueva casa y enseguida a su nombramiento tomó contacto personal con el presbiterio y algunas comunidades de la Diócesis de Melo.
Destacó que en el nombramiento de un Obispo “hay muchísimas mediaciones, hay muchas intervenciones”, en las cuales “la fe ayuda a ver que está la voluntad de Dios”, junto a “la confianza de que siempre se está llamado por Él, y que es Él quien da los medios” para poder llevar adelante Su voluntad.
“Ese es el espíritu que hoy me anima, ya que si mucha gente me ve sonriente no es porque me vaya a ir, sino porque me siento animado por esa confianza”, aseguró.
No obstante, el Obispo reconoció sentir “nostalgia” por los lindos momentos compartidos, a la vez que explicitó su gratitud a la Diócesis, “donde descubrí la fe, descubrí mi vocación, donde fui creciendo, donde pude servir al Señor”; a los Obispos Marcelo Mendiharat, Carlos Nicolini, Daniel Gil y Pablo Galimberti; a los sacerdotes, religiosos y religiosas; a las comunidades; y a quienes con su servicio le facilitaron la vida cotidiana.
TEXTO DE LAS PALABRAS PRONUNCIADAS A MODO DE DESPDIDA POR MONS. HERIBERTO BODEANT
El lunes pasado en la primera lectura escuchábamos el llamado de Dios a Abraham: Sal de tu casa, sal de tu tienda, deja tu tierra y ve a la tierra que yo te buscaré. Yo te bendeciré, tú serás una bendición. Esa historia de Abraham tuvo un lugar importante en el camino de mi historia vocacional desde hace 30 años. En aquel momento yo tenía en cierta forma una estabilidad: había terminado magisterio estaba ya ejerciendo como maestro. Tenía efectividad. Y me parecía que mi vida estaba asentada. Y apareció esto ¡El llamado de Dios que me estaba diciendo algo así! Y lo cierto es que en esa historia de Abraham había muchas partidas, llegadas y vueltas a partir …
Abraham era nómada, iba con su familia, se instalaba en una carpa que se podía enrollar, era mucho mas fácil que andar con muchos libros y cajas; se podía transportar fácilmente.
Pero ese camino de Abraham no era un camino errático que andaba por ahí a ver que pasaba, sino que era un camino que iba tomando significado Él marcaba el significado de cada etapa haciendo un altar, haciendo un sacrificio a Yahvé para luego seguir su marcha acampar en un sitio hacer un sacrificio y luego seguir.
Se puede trazar un mapa -yo de hecho lo hice- de ese recorrido de Abraham yendo de un lugar a otro en tierra santa y marcando sus pasos en esos lugares pero volviendo siempre a enrollar su carpa y siguiendo. Entonces esas palabras de Dios me ayudan a mirar desde la fe este llamado; verlo también como un llamado de Dios a través de la Iglesia, a través de sus mediaciones
Elegir un obispo implica un largo proceso que finalmente culmina cuando el Papa elige un obispo para una Diócesis. Hay muchísimas mediaciones, hay muchas intervenciones... pero a través de todo eso la fe ayuda a ver que está la voluntad de Dios. Y junto a la voluntad de Dios, la confianza de que siempre se está llamado por Él, y que es Él quien da los medios para poder llevar adelante la voluntad de Dios Ese es el espíritu que hoy me anima, ya que si mucha gente me ve sonriente no es porque me vaya a ir, sino porque me siento animado por esa confianza.
También otro pasaje de la palabra de Dios que apareció días atrás nos cuenta que la comunidad de Antioquia, en el momento en que está orando, el Espíritu Santo les dice “apártenme a Pablo y a Bernabé que los necesito para una misión Y la comunidad se desprende de Pablo y de Bernabé …y yo no creo que Pablo y Bernabé estuvieran allí sin nada que hacer, esperando que les dieran una misión… uno se imagina que dos personas como esas, serían miembros activos de la comunidad, tendrían sus responsabilidades , muchas personas, en fin, necesitarían de ellos y, sin embargo, la comunidad se desprende y los envía y ese envío hace posible que nazcan otras comunidades …
A veces vivimos esto en pequeños grupos cuando pretendemos multiplicarlos en varios grupos, lugares de comunión, de encuentro; y eso supone que alguien pase a ser animador de la comunidad…bueno no nos gusta mucho porque es un desprendimiento, sin embargo eso ayuda a que la comunidad crezca también; que otro asuma la responsabilidad para la que tienen que descubrir capacidades que ya estaban en ellos y que el mismo Espíritu da en sus dones.
No soy Pablo ni Bernabé pero deseo que ésta Diócesis pueda sentir también esa fuerza, esa alegría que sintió la comunidad de Antioquía para hacer el envío como decía recién Mons. Pablo en la homilía. Así entonces, animado por esa confianza es que emprendo este viaje hasta el otro lado del Uruguay. Es cierto que si uno mide la distancia no es lejos, pero por la configuración que tiene el Uruguay, no es así nomás que uno va de Salto a Melo . En vehículo cruza la 31 y la 26, en ómnibus tiene que bajar hasta Montevideo y volver a subir. Me voy también con un sentimiento por lo que voy dejando Me voy caminando a la orilla del Río Uruguay. Aparece la nostalgia de momentos muy lindos compartidos. Me encuentro un poco en esa canción de Víctor Lima, porque aunque yo no “nací en ésta tierra perfumada de naranjales en flor” he vivido en ella y empiezo a sentir las dos querencias queriendo encontrar allá “el Olimar es un río para soñar” y el Cerro largo que da nombre a esa tierra.
A ese sentimiento, le quiero sumar éste que me parece más importante expresar ahora que es la gratitud. La gratitud a la diócesis, donde descubrí la fe, descubrí mi vocación, donde fui creciendo donde pude servir al Señor Agradecido por el testimonio de los obispos que han sido, para mí, referencia: de Marcelo, de Carlos Nicolini, y, cuando Monseñor Pablo decía que compartimos tres años con él, yo pensaba “otros tres con Daniel” Mis seis años como obispo auxiliar estuvieron repartidos entre los dos. y de los dos pude también escuchar, aprender, de sus maneras muy distintas de ser , es precisamente la riqueza que cada uno puede aportar y que también puede enseñar cuando empieza un camino como este. Y en éste agradecimiento quiero poner a mis hermanos sacerdotes, compañeros con quienes hemos compartido las tareas, los desvelos, las búsquedas,
Los religiosos y las religiosas y a todo el pueblo de Dios especialmente a nuestras comunidades con quienes me he reunido con quienes he podido intercambiar
Catequistas, animadores, guías de grupos de jóvenes, asesores, y también en esta gratitud quiero terminar aquí, poniendo todas las personas que prestan su servicio en “la casa de al lado” (refiriéndose al obispado ). A veces uno no se acuerda de agradecer o de valorar todo lo que eso significa; quiero agradecer el haber podido encontrar una comida caliente , el haber podido encontrar la ropa limpia, el que alguien fuera a la estación de servicio y dejara el auto pronto para poder salir y viajar lejos, que alguien me resolviera las cuentas en fin, todo eso que hace a la vida diaria que no es visible pero es todo lo que sucede en una casa e incluso no lo manifestamos a veces; por eso manifiesto mi gratitud con todos los que he compartido la vida estos años gracias por todo ese servicio.
La promesa de Dios a Abraham fue te bendeciré y tu será una bendición Y le pido entonces al Señor que me siga bendiciendo para poder ser portador de su bendición para este pueblo al que me envía. Que así sea.
Información proporcionada por DECOS-SALTO |
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ADMINISTRADOR DIOCESANO DE LA DIÓCESIS DE MELO
El colegio de Consultores de la Diócesis de Melo eligió al
Pbro. Freddy Martínez, Administrador Diocesano de la misma, hasta la
toma de posesión del Obispo electo, Mons. Heriberto Bodeant.
Presbiterio de la Diócesis de Melo junto a sus dos Obispos eméritos |
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EL
PAPA NOMBRO A MONS. HERIBERTO BODEANT OBISPO DE MELO
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RINUNCIA DEL VESCOVO DI MELO
Il Santo Padre Benedetto XVI ha accettato la rinuncia al governo pastorale della diocesi di Melo (Uruguay), presentata da S.E. Mons. Luis del Castillo Estrada, S.I., in conformità al can. 401 § 2 del Codice di Diritto Canonico. Il Papa ha nominato Vescovo di Melo (Uruguay) S.E. Mons. Heriberto Andrés Bodeant Fernández, Vescovo titolare di Ampora, finora Vescovo Ausiliare di Salto. S.E. Mons. Heriberto Andrés Bodeant Fernández S.E. Mons. Heriberto Andrés Bodeant Fernández è nato a Young, diocesi di Salto, il 15 giugno 1955. Dopo gli studi primari e secondari ha seguito i corsi di Maestro di Educazione Primaria. Successivamente ha continuato gli studi ottenendo il titolo di Professore di Storia negli insegnamenti secondari. Nel 1980 è entrato nel Seminario Interdiocesano dell’Uruguay. Ha ricevuto l’ordinazione sacerdotale il 27 settembre 1986 per la diocesi di Salto. Tra 1990 e il 1992 ha perfezionato i suoi studi teologici e ha ottenuto la Licenza in Teologia nella Facoltà di Teologia di Lyon (Francia). Come sacerdote ha svolto i seguenti incarichi: ha insegnato lezioni all’Istituto Teologico dell’Uruguay e all’Università cattolica dell’Uruguay a Paysandú; è stato Segretario Esecutivo del Dipartimento di Vocazioni e Ministeri della Conferenza Episcopale dell’Uruguay; direttore dell’Ufficio Catechistico e assessore diocesano di Educazione Cattolica e Pastorale Universitaria. Nominato Vescovo Titolare di Ampora e Vescovo Ausiliare di Salto il 28 giugno 2003, ha ricevuto l’ordinazione episcopale il 27 settembre successivo. |
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Explicación del Escudo
Ornamentos: El sombrero forrado de sinople (color verde), con
los cordones de idéntico color, con seis borlas a cada lado,
terminando en tres, indica que se trata del escudo de un obispo.
Figuras: las figuras colocadas en cada uno de los cuarteles
(divisiones) del escudo, están tomadas de los escudos o banderas de
los cuatro departamentos que forman la diócesis. El tero: del escudo del departamento de Artigas. Es símbolo de la vigilancia. “Cuiden de ustedes y de toda la grey, en medio de la cual los ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo” (Hch 20,28). La espiga de trigo, del escudo departamental de Río Negro, suelo natal del obispo, hace presente la Eucaristía. “En verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24). Salto Grande: del escudo del departamento de Salto. Hace presente el agua del bautismo, y al río Uruguay, que da nombre al país, baña los cuatro departamentos de la diócesis, y vincula a la diócesis y al país con la región de las antiguas Misiones Jesuíticas. “Jesús puesto en pie, gritó: ‘Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí’, como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él” (Jn 7,37-39). Sagrado Corazón de Jesús: en el escusón (pequeño escudo, superpuesto en el centro) está el Sagrado Corazón de Jesús, con su llama de amor vivo, la corona de espinas y la marca de la lanza del soldado. El corazón, en el lenguaje bíblico es el centro de la persona. Ubicado en el centro del escudo, y superpuesto a las demás figuras, el corazón de Jesús reitera su llamado a los hombres y mujeres de toda la diócesis: “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11,30). Al Sagrado Corazón están dedicadas la parroquia de Young, lugar de nacimiento del obispo, y una de las parroquias de Paysandú, en la cual era párroco en el momento de su designación.
Lema: El lema “Nada es imposible para Dios” (Lucas 1,37) está
tomado del pasaje de la Anunciación. Son las palabras que el ángel
Gabriel dirige a María, para animarla a confiar en Dios y ponerse al
servicio de su proyecto de Salvación como madre de su hijo Jesús. |