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Mons. Galimberti
cumple 25 años de Obispo |
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Pablo Jaime Galimberti di Vietri nació el 8 de mayo de 1941 en la ciudad de Montevideo. Ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1971. El 12 de diciembre de 1983 el Papa Juan Pablo II lo nombra Obispo de San José de Mayo, fue ordenado Obispo el 18 de marzo de 1984 en la Catedral y Santuario Nacional de San José. El 16 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le confía la titularidad de la Diócesis de Salto en el Uruguay. El principal ordenante fue el Arzobispo Franco Brambilla y los coordenantes: Mons. Carlos Parteli Keller (Arzobispo de Montevideo) y Mons. Raúl Horacio Scarrone Carrero (Obispo de Florida). |
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Pablo
Galimberti celebró sus 25 años como Obispo. Con un almuerzo de fraternidad, compartido en la Casa de retiros San José en Salto, junto a la mayor parte de los Obispos uruguayos y todo el Presbiterio de la Diócesis de Salto, el Obispo de esta Diócesis Monseñor Pablo Galimberti celebró el comienzo de los festejos por sus Bodas de Plata episcopales. En la tarde, a las 19:30 en la Catedral san Juan Bautista colmada de fieles se dieron cita en la celebración de la Santa Misa de Acción de gracias por los 25 años de Obispo de Monseñor Pablo Galimberti. Presidida por el mismo Obispo de Salto y concelebrada por los Obispos del Uruguay juntos a los sacerdotes del Presbiterio de Salto y otros religiosos que acompañaron a Mons. Galimberti en este jubileo. Luego de la Santa Misa se compartió un brindis en el Colegio María Auxiliadora.
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Homilía de Mons. Pablo Galimberti 18 de marzo de 2009, Basílica Catedral de Salto
Bodas de Plata episcopales
Una tarde como hoy hace 25 años ingresaba a la Diócesis de San José, vísperas de la Fiesta Universal de San José, esposo de la Virgen María. Llegué a esta Diócesis de San José cuya Catedral es desde el año 1956, Santuario Nacional, el templo de mayor dignidad dedicado a la figura de este hombre justo, el esposo de María, Padre adoptivo de Jesucristo.
Y como en la vida no hay casualidades, y más para el creyente, me fui como aproximando a esta figura de esta hombre, de este creyente que es José en todo lo que esto significa como figura de esposo, de padre, de aquel que cuida la familia, que arriesga, que vive la fe en situaciones fáciles y en las complicadas, tal como se narra en el Evangelio de hoy.
Encontré bueno y oportuno destacar esta figura que sea digna y que hoy le dedique unos momentos como para pensar y recorrer estos 25 años en mi misión de Obispo.
Sin dudas que han sido muchos los acontecimientos y uno se siente un poco en la dificultad de poder sintetizar, ante hermanos que me conocen desde que nací, ante sacerdotes u obispos que me conocen desde los primeros pasos en la Iglesia en el despertar de mi vocación, gente de San José que me conoció en mi tarea de obispo y los fieles de aquí de la Diócesis de salto, peregrina en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro donde hoy estoy y digo ‘este es mi pueblo, esta es mi gente’.
De modo que, hay una cantidad de vivencias y en cada uno sería capaz de de abrir una serie de recuerdos y situaciones, pero no lo hago con el ánimo de volver hacia atrás, porque lo pasado pisado, ya no volverán pero entre recordar y celebrar hay una intima relación.
Los judíos tienen una misma palabra para decir recordar y decir celebrar y uno recuerda y trae al presente cosas, aquellas que Dios me ha regalado realmente, cuantos acontecimientos, circunstancias, en momentos distintos del país, eran los años ‘84 ‘85, circunstancias sociales, políticas muy diversas a las actuales, pero siempre de la misión de despertar y acompañar la fe del pueblo, de proponerla, de llevarla a la oración y a la boca de las distintas comunidades; esta es una misión que continúa, misión que es la tarea de José, de introducir a Jesús socialmente hablando en la sociedad, en la cultura, en los rituales religiosos, sociales, políticos, acompañarlo, introducirlos y aceptar que ese Niño no habiendo sido concebido por Él por su intervención era sin embargo su misión y el tenia que extra, y no eludió, dejó ese machismo que distancia diciendo yo no intervengo por lo tanto no me hago cargo, no me responsabilizo, y entendió que María tenia un designio particular, y que el no podía ser el poseedor , adueñarse de su prometida y prometió que debía retirarse, tomar distancia. Cuando Dios entra en los caminos y uno ve que hay un camino que no comprende, vemos como José aceptó, tuvo esta manifestación de Dios que en los momentos oscuros también se manifiestan y le dijo, tal como esta en el Evangelio de hoy, “José no temas, no tengas miedo de recibir a María tu esposa, porque lo que hay engendrado en Ella proviene de la fuerza del Espíritu Santo”, es el Espíritu de vida, que crea y genera vida de todas las formas, vida en todo el universo, Dios es generador de vida, por definición y es el que genera, introduce, mueve, de distintas formas, por lo tanto, allí estaba la respuesta y José dice el Evangelio ‘al despertar hizo lo que Dios le había dicho y aceptó a Maria, su mujer”
Es el hombre creyente que no elude, sino que acepta que la vida son etapas, días, horas difíciles oscuras, pero que Dios también habla, ilumina, como uno debe tomar y elegir, pero no sentirse ajeno a lo que está ocurriendo. Figura entonces de José de hombre creyente, hombre que pone su fe al servicio de la venida de Jesucristo, luz del mundo. Así que es una figura que nos ilumina, anima a acompañar pasos pequeños de pueblo, de la gente, de las comunidades. Muchas veces la fe no es robusta como un árbol, y hay veces que es una semilla, un pensamiento, una sugerencia, una duda, una pregunta, un dolor, una queja, una interpelación, una ausencia, un fallecimiento, una boda, lo que sea, y allí hay gérmenes de fe en nuestro pueblo uruguayo que también como todo pueblo, y familia humana básica no solo ser eficaces, tener un buen nivel económico y de bienestar, sino también tener espacio de recreación, donde la vida tiene significación y sentido y para que, no somos animales de trabajo sino el trabajo esta en función de las familias, de nosotros, para que pueda educar y establecerse, generarse futuro para sus hijos.
La fe esta siempre presente en un modo o de otro, y el pastor, sacerdotes, comunidades a lo largo de nuestra Diócesis y en nuestro país y en donde están presente como una luz que hace ofrecer las semillas de fe, de confianza, de valentía, de ánimo, de coraje, porque la fe hay que tomarla como lo hace José, con fuerza, no solamente vibrando en los momentos de triunfo y gozo, cuando hay motivos, que nos elevan y entusiasman momentos de jolgorio, de tristeza y donde uno sabe por donde encaminarse.
Recuerdo que cuando éramos chicos mi padre nos contaba como había pasado momentos difíciles navegando en los años que en que yo nací, en el año 1941, 1942, teniendo que navegar a Estados Unidos en época de guerra, realmente no sabía si iba volver, nos dejaba escrito recomendaciones. En esos momentos uno veía que cuando en los momentos de angustia, el hombre creyente pone su fe y no los vive con cobardía, huyendo, sino afrontado escribiendo las cosas que nosotros en caso de no volver, debíamos asumir leer conservar.
Uno ve y lo vemos todos en nuestras familias y comunidades, gente que no solamente tiene fe, sino que la vive y la transmite y desea ardientemente que esa fe no se apague en el corazón y en la vida de su familia, en la vida del pueblo, de un barrio, de una familia, de los que están alejados, uno escuchan el clamor, la preocupación de madres y padres cuando van naciendo nuevas generaciones y siempre atentos a llevar una vida digna, tenga esa tranquilidad y ese horizonte grande que ensancha y que dice que por acá hay que avanza y seguir, no podemos asustarnos, en un momento de miedo e incertidumbre.
Esta fe de José, nos inspira, nos guía, y nos anima a descubrir a veces donde parecen que hay cenizas, buscar, remover y descubrir que hay una fe que es un riqueza humana, pueblo con fe tiene mas animo, fortaleza para momentos de dificultades, para que existan propuesta positivas, a las autoridades para que puedan generar, entre todo, espacios, posibilidades y derechos. José educó pacientemente esta fe en Jesús, es también inspiradora para nosotros.
A veces el Obispo recibe, iniciativas, propuestas, sugerencias, y todo eso hay que estudiarlo, procesarlo, pero definirlo si es realmente algo de esto es bueno, no importa de donde, de qué lugar, sin embargo José es el que acepta y da un aval a aquellas propuestas que han venido de Dios y se han planteado en su esposa, nos hace generosos para ver lo bueno también en los adversarios, lo bueno en los que están distantes, lo bueno y positivo para el pueblo, la familia, para el bienestar general en aquellos que de pronto no están afiliados a mi club, partido o iglesia, pero nos muestra esa amplitud de José para estar presente en las coyunturas que hoy que se viven con mucha frecuencia en este mundo pluricultural y religioso. Saber compartir momentos donde hay que poner una palabra pacificadora, un criterio que sirva para ayudar a una buena convivencia, pacificadora, en libertad, en verdad, con valores humanos compartidos.
José también es este hombre que vive su fe, la comunica, la enseña, la trasmite, la cultiva y sirve a Jesucristo en esta crianza que el niño Dios necesitaba, esto es maravilloso, que el Dios todopoderoso nos necesita, los pequeños gestos de nuestra vida y no pensar que Dios está lejos y no armar el mundo según nuestro antojo y herramientas que disponemos en un momento, todo vale el mínimo gesto si lo hacemos con amor, si lo hacemos con entrega, generosidad y solidaridad.
Tantos gestos pequeños, como el de la Madre Teresa, donde lo que hacia era una gota en el océano, este gesto le falta al océano un gota de agua y esa es la mía, decía la Madre Teresa.
Nuestra fe se va constituyendo también con pequeños hechos que van mostrando una fortaleza y nuestro pueblo tiene esas convicciones, fortaleza. Salto tiene esos ejemplos, la represa o la Universidad que son como baluartes de lo que significa una fuerza colectiva para proponer y defender. Lo que implica armar un legajo y defenderlo, viajar a Montevideo y dar las razones para conseguir lo que se propone.
La fe es en Jesús, que se transmite, se traduce en iniciativas, en formas para que nuestro pueblo llegue a niveles de cultura, de fe de espiritualidad, que le den el sentido cabal, porque estamos en el mundo. Porque tenemos que afrontar dolores, desafíos, superar barreras e ir más allá, a veces de lo que nuestras lógicas humanas nos permiten ver. La fe de José es una fe valerosa, porque está apoyada en Dios que es Padre de todos, esa es la ventaja del creyente que hace llover sobre buenos y malos, los míos y los otros, los que están aquí y allí, quien mira a Dios tiene esa gran posibilidad de ver un mundo ensanchado y más grande con una perspectiva que tenemos que ofrecer, que tenemos que aportar.
En el día de hoy, es bueno y que lindo celebrar a un hombre que fue un hombre protector, y hoy quisiéramos que nuestras familias y que la gran familia que es la Iglesia extendida por el mundo lo tuviera como el Protector, como el Padre, ese padre hoy tan ausente de muchas familias, tan ajeno que fuera el inspirador de esas conductas que acompañan, fortalecen, apoyan, ponen límites cuando hay que ponerlos, pero al mismo tiempo abren puertas, un futuro, el padre es el del futuro, el que abre las puertas del futuro para formarse, estudiar, avanzar, crear algo, dejar algo antes de irse de este mundo.
Dejar algo en este mundo cuando nos vayamos, esa fue la vida de José, una vida fecunda y que nos inspira a ser responsables de los talentos que Dios nos ha regalado.
Yo quiero agradecer a todos los que están aquí, que son etapas de mi vida, sacerotes, obispos, comunidades, los que hoy me han llamado, que también Dios los bendiga a todos, que esa mano de Dios llegue a sus corazones, a su hogares, vidas, sueños, proyectos y a sus noches y dificultades, que con esta alegría podamos renovarnos y que Dios me conceda, fe, salud, ganas deseos de seguir sirviéndolo en esta tierra, en el litoral norte, en esta tierra donde estamos celebrando este aniversario.
Que la virgen Santísima que fortaleció a José con su fe, nos de fuerza a nosotros. En el ejemplo de la mujer servidora, que nos haga servidores de los caminos de Dios en el mundo, de dignidad, de verdad, de justicia, de nobleza y caminos de fe como hijas e hijos de Dios.
Así sea.
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El
Papa saluda a Mons. Pablo Galimberti
A través de una Carta enviada a fines de
febrero, el Santo Padre Benedicto XVI expresó su unión espiritual
con la celebración de las bodas de plata episcopales de Mons. Pablo
Galimberti. El Papa quiere dar "testimonio de Nuestra particular
estima, y también de especial júbilo por el memorable evento de tu
vida, el jubileo de plata de tu Episcopado", comienza diciendo la
misiva. |
| Benedicto XVI concederá Indulgencia Plenaria a los que asistan a las celebraciones por los 25 años de Obispo de Mons. Galimberti |
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Además, la nota firmada por el Cardenal James Francis Stafford, Penitenciario mayor de la Penitenciaría añade que "los fieles cristianos que hayan recibido devotamente la Bendición Papal, aunque por circunstancia razonable, no hayan asistido físicamente a los sagrados ritos, podrán obtener la Indulgencia Plenaria, con tal que con piadosa intención de la mente, hayan seguido los mismos ritos sagrados difundidos mientras se realizan, por medio de la televisión o la radio, la podrán ganar según la norma de derecho". Junto a este Decreto de la Penitenciaría, se adjunta otro con el mismo tenor, pero permite a los fieles laicos que durante todo el año celebren, junto a Mons. Galimberti este aniversario episcopal ganar la Indulgencia. "El Santo Padre concede e imparte misericordiosamente en el Señor la INDULGENCIA PLENARIA, REMISIÓN y PERDÓN de los pecados, a los fieles verdaderamente arrepentidos; la que también se puede aplicar a las almas de los fieles detenidas en el Purgatorio, CUANTAS VECES, -habiendo cumplido debidamente las acostumbradas condiciones (de Confesión sacramental, Comunión Eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre-, asistieren a las funciones jubilares que ha de celebrar solemnemente el mismo Obispo de Salto, en el Sacrificio de Acción de Gracias, de modo, ciertamente que, habiendo logrado acercar el corazón, en cuanto la fragilidad humana lo permite, a Dios, ofrezcan con mayor perfección, sentimientos de gratitud hacia el Dador de todos los bienes." La Penitenciaría extiende esta gracia a los ancianos, enfermos, y todos aquellos que por legítima causa, no pueden salir de sus casas "...se asocian espiritualmente a quienes asisten a los sagrados ritos, PODRÁN GANAR LA INDULGENCIA PLENARIA, con tal de que hayan adquirido detestación de sus pecados y tengan atención de cumplir, cuanto antes posible, las condiciones acostumbradas; y recitarán delante de alguna imagen sagrada, el Padrenuestro, el Credo y una invocación a la Bienaventurada Virgen María..." La Indulgencia definida por el Código de Derecho Canónico: La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos. (Código de Derecho Canónico de 1983, Libro I, Título IV, Capítulo IV, Canon 992) |
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Nacido en
Montevideo el 8.V.1941. El 3º de 6 hermanos.
El 16 de mayo de 2006 el Papa Benedicto XVI lo nombra Obispo de la Diócesis de Salto, aceptando al mismo tiempo la renuncia presentada por Mons. Daniel Gil Zorrilla. Toma posesión de la Diócesis el 24 de junio de 2006, Solemnidad de San Juan Bautista, Patrono de la Catedral de Salto.
En la Conferencia
Episcopal Uruguaya integra la Comisión Mixta Obispos y Religiosos y
la Comisión de la Universidad Católica Dámaso A. Larrañaga. Además
es el Presidente de la Comisión No Creyentes y Cultura.
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