ADVIENTO 2004

PORTADA Conferencia Episcopal del Uruguay

 

 

EN  CAMINO hacia la NAVIDAD
Pablo Galimberti, obispo de San José y Flores – 1º Diciembre 2004

1. Los momentos importantes de la vida requieren preparación. Así, la mente, el corazón y hasta el cuerpo se predisponen para vivirlos, disfrutarlos y conservarlos.

 

2. Con la NAVIDAD pasa algo semejante:

Durante cuatro semanas la Iglesia propone lecturas, oraciones, gestos y actitudes que imprimen un ritmo diferente a estos días. Son ayudas  para el camino, con valor pedagógico, útiles para que la Navidad no sea una cáscara vacía o una fiesta sin festejado.

 

3. En estos días nos preguntarnos:

¿Qué espero de esta próxima Nochebuena?

¿Qué traigo al pesebre y ofrezco al Niño Dios?

 

Lo que espero o traigo es reflejo de lo que soy o aspiro a ser, según el grado de Fe que ponga en acción; pero en este intercambio es bueno también incorporar las voces, rostros y anhelos de chicos y grandes, familias, pueblo y gobernantes.

 

4. María, la Madre de Jesús, la Mujer de la espera confiada, nos acompaña: Cada 8 de Diciembre la devoción a María florece en el pueblo cristiano. Es la fiesta de la Inmaculada Concepción, que la memoria cristiana conserva cuando recuerda en el Ave María el saludo del Angel: “llena eres de gracia”.

 

El privilegio de la Inmaculada Concepción, propio de la Madre del  Salvador, hace patente el poder de Jesucristo que viene a este mundo para quitar el pecado del mundo. Quitar el mal no es cambiar algo para que todo siga igual; es arrancar las raíces de la inmoralidad, del qué me importan los demás, del para qué vale la vida ajena cuando me trae un problema. Quitar el mal es lavar el orgullo que pretende “humanizar” la sociedad explotando al débil y al pobre. Es introducir en el corazón abierto aspiraciones nuevas quizás acalladas, coraje para creer, capacidad de amar y servir hasta el fin.

 

Los invito a dedicar cada día un rato para preparar la próxima Navidad.

Que el Señor los bendiga,

 

 

Pablo Galimberti
Obispo de San José de Mayo

 

 

 

Mensaje de Mons. Orlando Romero
(Obispo de Canelones)

MARÍA, MUESTRA VIVIENTE

El 8 de diciembre próximo celebramos los 150 años de la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de María. La Inmaculada Concepción significa que la Virgen María estuvo siempre libre del pecado original, desde el primer instante en que fue concebida, o sea, que la gracia de Dios la santificó desde su concepción en el seno de su madre.

Fue especialmente  preparada para ser la Madre de Jesús, el Hijo de Dios que se  hizo hombre. Este privilegio de María fue creído y celebrado fervorosamente por el pueblo cristiano desde mucho antes de que el Papa Pío IX lo declarara solemnemente dogma de la Fe católica el 8 de diciembre de 1854.

María es la mujer que ha tenido una particular experiencia del Dios rico en misericordia y que gratuita y generosamente  ha redimido y salvado al mundo desbordando toda expectativa humana. Nadie como ella experimentó que “no hay nada imposible para Dios”. De su corazón aflora un cántico de gratitud: “Mi alma proclama la grandeza del Señor”.

En esta fiesta la Iglesia nos invita a levantar los ojos y contemplar a María, la concebida sin pecado, la Inmaculada, la llena de gracia.

 

1.-Miró la humildad de su servidora (Lc. 1,48)

 

            Al percibir esta predilección de Dios, María canta con incontenible alegría lo que es un regalo inmerecido: “miró  la humildad de su servidora”. María es consciente de su condición humana; ni la niega, ni la sobrevalora. Queda como un testigo saliente de lo que tantas veces Jesús mismo nos muestra que Dios se complace en los humildes y dispersa a los soberbios de corazón.

 

2.-Hágase en mi según tu Palabra (Lc. 1,38)

 

            María consciente de esta gratuidad del actuar de Dios en ella, su actitud es abrirse generosamente a su Palabra, da su SI, en el “hágase” sin cálculo y sin condiciones, quedando como prototipo de toda entrega confiada y generosa. Una interminable caravana de testigos encuentran en el SI de María la luz, la esperanza y el estímulo en el seguimiento en pos de Jesús.

 

3.-Hizo en mi maravillas (Lc. 1,49)

 

            María proclama las maravillas que Dios hizo en ella: Hija predilecta del Padre,  Madre del Hijo de Dios encarnado; Esposa del Espíritu Santo; Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad; y por eso Inmaculada; “llena de gracia”, “bendita entre todas las mujeres”, glorificada en cuerpo y alma en el cielo como primer fruto maduro de la Pascua de Jesús.

Las sucesivas generaciones no han cesado de proclamarla bienaventurada en sus cánticos y aclamaciones: expresión del amor creativo de sus hijos resaltando sus privilegios, reconociéndola vinculada estrechamente a nuestra historia como la de Guadalupe, de los Treinta y Tres, del Luján…,  exaltándola  como Reina y Señora de todo lo creado y lo redimido.

 

4.-Hagan lo que El les diga (Jn. 2,5; E.E. 54)

 

            Como toda madre, también María quiere compartir con sus hijos lo que ha vivido. Ella que experimentó la necesidad de hacerse voz de los débiles en las bodas de Caná, que ha experimentado la fuerza de la fe y el vigor de la esperanza, nos invita incondicionalmente a  “hacer lo que Jesús nos diga”.

 

5.-María precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios.

 

            María es la muestra viviente de lo que Dios es capaz de hacer en cada uno de nosotros. Mientras caminamos a tientas, aquejados por la desesperanza, agobiados por los fracasos y situaciones que nos oprimen, María, la nueva Eva, refleja la luminosidad de la Pascua, es anuncio y profecía de lo que un día vamos a ser, gracias a la acción liberadora de Cristo.

La celebración de la Inmaculada presenta a María como el ejemplo del ser humano tal como Dios lo ha concebido y logrado es testigo en nuestro cotidiano caminar “en este valle de lágrimas” para forjar una sociedad fraterna, equitativa, donde resplandezca la justicia, se transparente la honestidad y la verdad.

 

6.-María en el Adviento.

 

            Estamos en este tiempo litúrgico con fuertes resonancias marianas como es el mes de María, el Adviento que nos preparan a abrirnos a la esperanza de la Salvación que Jesús nos trae: la realizó en su primera venida, la va realizando en el día a día de nuestra historia y la realizará plenamente al final de los tiempos. María, sale garante de la progresiva realización de esta esperanza, nos invita a cultivar en nuestro corazón las actitudes de humildad que nos hace tierra fértil para la acción de Dios; la disponibilidad que nos abre a la sintonía con el Proyecto de Dios; a la gratitud y a la alabanza de quien es origen de todos nuestros dones recibidos y de nuestros anhelos; la fe y el compromiso con la Palabra de Dios, hecha carne.

 

7.-Invitación

 

            Invito a toda la Diócesis para que, en la medida de las posibilidades de nuestras comunidades, proclamemos “bienaventurada” a la Inmaculada Virgen María en la Ciudad de Pando cuya comunidad parroquial ostenta el honroso patronazgo de la Inmaculada Concepción desde el año 1845. A las 20 hs. comenzará la Celebración en el Colegio-Liceo Ntra. Sra. del Huerto con la procesión presidida por la imagen de María Inmaculada culminando en el Templo Parroquial con la Concelebración de la Eucaristía.

Los saludo y bendigo unidos en Jesús y María Inmaculada.

 

 

                                                                                    +Orlando Romero

                                                                                  Obispo de Canelones

 

Canelones, 8 de noviembre de 2004